Ir al contenido principal

Derecho de rebelión: La única salida de un pueblo cuando los partidos no lo representan.



El ‘Derecho de Rebelión’ o derecho de resistencia a la opresión es irrenunciable para los pueblos cuando sus gobernantes no cumplen con la obligación de velar por sus intereses. Aludir a tal derecho suena revolucionario y peligroso a los oídos conservadores. Aunque no a todos y no siempre, porque el pensador inglés Jhon Locke (1632-1704), en sus Tratados sobre el gobierno civil  mantenía que cuando un gobierno usurpa las libertades, entrega el gobierno a la sujeción de un poder extranjero, se corrompe, o conduce la sociedad de un modo distinto al que esta ha prescrito, el derecho de resistencia ciudadana está más que justificado. 
 
El derecho a la rebelión de los pueblos, cuando se sufren gobernantes de origen no democráticos, o que teniendo origen legítimo en las urnas devienen en ilegítimos durante su ejercicio –como es el caso del actual Ejecutivo del PP que ganó las elecciones pero cuyos actos de gobierno lo han convertido en ilegítimo al tomar constantemente medidas contra el pueblo- no es una premisa revolucionaria tal como se interpreta generalmente la palabra ‘revolución’, asociada a actos violentos y de venganza. Pensadores como Platón o religiosos reconocidos como santos por la muy conservadora secta católica, como Tomás de Aquino o Isidoro de Sevilla, reivindicaron tal derecho en sus obras. 

Rebelarse ante los abusos del poder es un derecho reconocido por la ONU, así como asumido por la Declaración de los Derechos Humanos. Nunca como en el presente el ejercicio de ese derecho se hace imprescindible en la actual sociedad ante la existencia de gobernantes que no cumplen con sus obligaciones, como es el caso del PP, que gobierna de espaldas al pueblo y en el del partido mayoritario de la oposición, el PSOE, que hace dejación de su obligación a oponerse a los abusos, al pensar en la posibilidad de una futura coalición con el PP que representaría la prolongación irremediable de los abusos del neoliberalismo salvaje. 

Y si muchos militantes de base del PSOE niegan el aserto de los descontentos con la política de ese partido, que aseguran que son la misma cosa –la misma mierda, reprochan en las manifestaciones-, debe ser porque no están al tanto de las intenciones de sus dirigentes. Así, en pasadas fechas, el expresidente Zapatero, que engañó y falló a quienes le votaron en 2004, pero sobre todo en 2008, se descolgó hace unos días hablando de la conveniencia en un futuro de una gran coalición ‘a la alemana’, para evitar el riesgo de un gobierno de ‘pentapartido’.

Dicho de otro modo, del peligro que supondría para el sistema una coalición de izquierdas que acabase con la actual e insufrible situación económica impuesta por el neoliberalismo salvaje. El digital Vox Populi revelaba en pasadas fechas que Zapatero mantiene una buena relación con Mariano Raxoi, con el que se ha reunido en varias ocasiones desde que gobierna este último. Vox Populi asegura que el expresidente  está convertido en un ‘forofo’ de la idea de una coalición similar a la que actualmente gobierna en Alemania, sobre todo porque considera que ese temido gobierno pentapartito sería ‘extremadamente peligroso’ para la monarquía. Sin tener en cuenta que los conservadores alemanes son democráticos y no, como el caso del PP, hijo putativo de una dictadura asesina, que impone el nacionalcatolicismo social y está enfermo de corrupción. 

De ese modo, el otrora ‘rojo’ Zapatero, se ha convertido en un defensor del sistema con todo lo que conlleva: la permanencia de una monarquía instituida por un dictador, la defensa de una economía sometida a los mercados y la oligarquía y la asunción de las presiones de la secta católica sobre la legislación civil. 

¿Derogaría la LOMCE ese hipotético Gobierno de Coalición? ¿Denunciaría el pago abusivo de la deuda? ¿Derogaría la ley de aborto de Gallardón? ¿Implantaría una renta básica para los parados? ¿Impondría una Reforma Fiscal progresiva para que los que más tienen fuesen los que más pagaran, diametralmente opuesta a la que planea el PP? ¿Se derogaría la Reforma Laboral? ¿Obligaría al PP a derogar la ley mordaza que lamina las libertades, y un cambio en las crueles políticas de inmigración? La respuesta es no a todo; el PSOE, gobernando en coalición con el PP, haría la política que lo llevó al hundimiento en las pasadas elecciones generales; votar medidas contrarias a los intereses del pueblo como la reforma constitucional del artículo 135 que fue la causa de que una gran mayoría le retirase su confianza, que no le devolverá con declaraciones como las de Zapatero. 

Lo preocupante del asunto no es que Zapatero, un jarrón chino más, según definió Felipe González la situación de los expresidentes, propugne esa coalición contra natura para quienes son verdaderamente socialistas, sino que muchos de los que consideran a Zapatero una rémora electoral no rechazan la idea de la coalición, sino que consideran que “es verdad que la aritmética parlamentaria para la próxima legislatura necesitará políticos con experiencia y una aproximación máxima al PP, pero aunque eso se piense, nunca hay que decirlo”. Dicho más claramente, pretenden engañar al electorado con falsas promesas de progresismo para, una vez obtenidos los votos coaligarse con la rancia derecha del PP. 

Si ese es el planteamiento del principal partido de la oposición; si se quieren repartir el poder los que han hecho de la política un oficio y un modus viviendi al que no quieren renunciar, imbricados en un sistema canalla que maltrata a los ciudadanos, sin más interés que el de perpetuarse en las poltronas, a la ciudadanía no le queda otra que rebelarse ante unos políticos enquistado en sus propios intereses. 

De las acciones del actual Gobierno y de los planes futuros del partido mayoritario de la oposición se colige que ya no representan al pueblo, que no son sino una rémora para las libertades, la democracia y la justicia social, lo que hace imprescindible una rebelión ciudadana que envíe a esos políticos lo más lejos posible del poder, para construir nuevas mayorías parlamentarias que sí representen los intereses de los ciudadanos. 

Mayorías que, salidas del mismo pueblo, respondan a las aspiraciones y las necesidades de la población quienes realmente representan a los ciudadanos, porque son ciudadanos. 

Esas nuevas mayorías tendrían que ser las que recogieran el testigo del poder, ya que los actuales partidos mayoritarios no son sino una confusa amalgama de intereses, corrupción y enquistamiento en las instituciones que hace inviable la salud democrática de este país. 

¡SALVA ESTE BLOG Y AYUDA A SU AUTORA!
La autora de este blog necesita la ayuda y solidaridad de sus lectores no ya para seguir escribiendo sino para sobrevivir. Sé solidario con quien lucha por mantener la dignidad profesional y la libertad de expresión.
Puedes ver cómo hacer una donación en el siguiente enlace:
Esta bloguera es miembro de la


Comentarios

  1. Realmente, cuando leí la noticia en el digital Vox Populi, me quedé de piedra ¿que les pasa a estos? ¿de que van? ¿no son un partido republicano? Me refiero a los 'socialistas' (nuevo logo que se han sacado de la manga). Ver ayer en El Objetivo que presenta Ana Pastor en LaSexta, vi claramente el hundimiento definitivo de este partido, dijo algo como el socialismo o no hay nada que hacer. Creo que se van a meter una hostia de mucho cuidado en la europeas.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Las palabras de Zapatero no es lo que más me preocupa, lo que me preocupa de verdad es ese aserto de quienes consideran que no hay que decirlo, aunque piensen hacerlo. Con lo que se han echado ellos solitos la soga al cuello. No vi la entrevista con Valenciano, pero no da para mucho esa señora. El problema es que han perdido credibilidad y, o cambian de verdad sus propuestas y sus dirigentes, o se hundirán. Y sí, es posible que se lleven el batacazo en las elecciones. Es de esperar que el PP también.

      Eliminar

Publicar un comentario en la entrada

Entradas populares de este blog

Susana Díaz: El enemigo en casa

26J: ¿Pucherazo o estupidez del pueblo?

Crónica en negro del País Valencià: ¿Carlos Fabra implicado en asuntos mucho peores que la corrupción?

Quienes gustan de la historia, saben que muchos acontecimientos nunca explicados por los coetáneos de hechos ominosos, acaban apareciendo claros como el cristal con el transcurrir de años, o de los siglos. Acontecimientos políticos, guerras sin sentido que respondían a intereses económicos ocultos o, incluso, a pasiones de índole sexual, se desvelaron con el paso del tiempo aunque, para quienes fueron testigos directos hubieran constituido secretos insondables.
Una publicación catalana, El Triangle, sacaba a la luz en días en pasados un artículo sobre el crimen de las niñas de Alcàsser en el que, según recoge un amplio reportaje en su edición de papel, la confesión de un arrepentido podría implicar al todopoderoso y corrupto Carlos Fabra, expresidente de la Diputación de Castellón durante largos años, en una red de pornografía infantil que llevaba a cabo, igualmente, un amplio abanico de actividades ilícitas: importación y venta de cocaína procedente de Panamá, tráfico de armas, trapic…