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Amenazas, bulos y sanciones: Las maniobras del Gobierno y la policía para asustar a futuros manifestantes.



Un supuesto 'antisistema' colaborando con los antidisturbios en una detención

La Delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, en una decisión arbitraria, injusta y fuera de lugar decidió abrir un expediente sancionador contra los organizadores de la Marcha por la Dignidad que se celebró el sábado en Madrid y que acabó en una batalla campal al final de la manifestación, tras lo que muchos asistentes consideraron una provocación de los antidisturbios, que cargaron sin motivo contra los manifestantes que escuchaban a La Solfónica y el manifiesto de los organizadores, tres cuartos de hora antes de que se cumpliera el plazo que Cifuentes había dado para concluir la protesta, decisión de dudosa legalidad, al imponer un toque de queda impropio de una democracia. 
 
Los disturbios registrados tras la manifestación, y las posteriores declaraciones de sindicatos policiales, y el hecho de que días antes de la manifestación desde la Delegación del Gobierno ya se previera la participación de ‘antisistemas violentos’, hace pensar en una premeditada maniobra para acabar sancionando a los organizadores de la manifestación y criminalizar una protesta pacífica protagonizada por dos millones de manifestantes que mostraron su oposición al pago de la deuda y al hurto de derechos y libertades que viene protagonizando el Gobierno de Raxoi desde que ganara las elecciones, justificando su política de extrema derecha en la crisis, aunque los problemas económicos podrían tener otra solución y nada tiene que ver la crisis con medidas legislativas propias de un país gobernado por filofascistas que elaboran leyes como la de Seguridad Ciudadana, declarada anticonstitucional por numerosos sectores jurídicos como colectivos judiciales, fiscales, abogados y el propio CGPJ, o la ley de aborto que regresa a las mujeres a tiempos del franquismo o de un país teocrático. 

En las redes sociales se publican fotografías de la manifestación del sábado en las que se pueden ver a supuestos ‘antisitema’ encapuchados, a los que las fuerzas policiales culpan de actos violentos, que podrían ser policías infiltrados que después de lanzar piedras a los antidisturbios, o destrozar mobiliario urbano o la fachada de un banco, se los descubrió colaborando con ellos para esposar a un manifestante.  

Resulta muy sospechoso que una manifestación que se desarrollaba pacíficamente acabará con el grado de violencia con el que finalizó, y en el que según palabras de la Delegada del Gobierno ‘los manifestantes intentaban matar policías’. Aserto que se ha comprobado falso dado que el único detenido lo está por un acto de agresiones, a pesar de que la policía lo denunció por intento de homicidio, alegando que el joven, que niega las acusaciones, había afirmado “Voy todo de subidón porque en las cargas de Recoletos fuimos capaces de rodear a un policía y yo le tiré una piedra en la cabeza cuando estaba en el suelo, mañana lo veréis en las noticias, quedó inconsciente , se lo tuvieron que llevar arrastrao (sic)”, aunque no existen más pruebas que las declaraciones de una fuerza policial que aseguró tras la manifestación que se habían registrado entre sus filas heridos graves, pese a que según el servicio de Emergencias solo atendieron lesiones leves o muy leves.

Lo que sí quedó claro tras la manifestación es que los incidentes, de los que no está muy claro que no fuesen provocados por infiltrados como aseguran las redes sociales, es que los enfrentamientos, que comenzaron con una extemporánea e injustificada carga policial, han servido para que los antidisturbios protagonicen una rebelión contra sus jefes y hagan declaraciones en algún foro policial absolutamente intolerables en un país democrático. Así en ‘Foropolicía.es’ un agente de los antidisturbios escribió: “Ayer ya hubo situaciones para tirar de pistola. No sé vosotros, pero antes de ver morir a un compañero, o que me maten, tiro de reglamentaria, que para algo está”. Otro usuario del foro, también comentando las situaciones que vivieron el sábado en la represión de la Marcha por la Dignidad, señalaba: “El tirar la defensa para usar la pistola llegará, es sólo cuestión de tiempo”.

El comportamiento de los miembros de los antidisturbios tras la manifestación está resultando no solo reprobable por las palabras vertidas en ese foro, que podrían atribuirse a manifestaciones aisladas, pero también hicieron uso del bulo o la falacia, al mostrar a los medios la fotografía de una muleta-espada que dijeron había sido confiscada en la Marcha de la Dignidad, o un tirachinas de bolas metálicas, objetos que si fueron confiscados a algunos manifestantes lo fueron en otras protestas. Aunque tampoco se puede asegurar que tuviesen esa procedencia, si se tiene en cuenta que no sería la primera vez que ese cuerpo introduce objetos prohibidos en mochilas o bolsillos de manifestantes para inculparles de delitos que no cometen. 

Los medios, servidores del sistema, se dedicaron desde la misma noche del sábado, a dar alarmantes informaciones sobre los disturbios, presentando a los manifestantes –a todos a pesar de que si hubo violentos fueron una mínima proporción de los dos millones de participantes en la protesta, reducidos a cincuenta mil por El País- como asesinos violentos decididos a masacrar a los indefensos antidisturbios, y así siguieron durante días, aún lo están haciendo, aunque todos, sin más excepción que la de algunos digitales, callaron que un joven perdió un testículo a causa del impacto de una bala de goma. 

Detrás de la rebelión de los antidisturbios, las amenazas de algunos de ellos en foros policiales, las sanciones de la Delegada del Gobierno y la criminalización de los medios parece estar la decisión política de un Ejecutivo nada democrático que persigue sembrar en posibles manifestantes el miedo a participar en protestas, en un momento en el que el pueblo empieza a tomar conciencia de que solo la rebelión pacífica y la crítica multitudinaria, podrán poner coto a los abusos del capitalismo y de un Gobierno al servicio de los especuladores y la oligarquía. 

Si este Gobierno fuese democrático, que no lo es, habría expedientado, no a los organizadores de la Marcha de la Dignidad, sino a los mandos policiales que permiten las amenazas de los antidisturbios hacia los manifestantes, dado que, se supone, el papel de la policía en una democracia es estar al servicio de los ciudadanos y no ser su enemigo ni su represor. 

Mas es el propio Gobierno, a través del ministro del Interior, Jorge Fernández, cuyo talante filofascista se ha comprobado desde que ocupa esa cartera, el que azuza el talante violento y antidemocrático de unas fuerzas de seguridad que se permiten, como hizo en las protestas de los estudiantes del Colegio Lluis Vives de València el comisario Antonio Moreno, decir que los ciudadanos que se manifiestan en reivindicaciones justas eran ‘el enemigo’. 

La realidad es que desde su llegada al poder el PP no ha dejado de lanzar mensajes buscando crispar las protestas y criminalizando a los manifestantes, porque desde el punto de vista de un Gobierno fascistoide ‘tranquilidad viene de tranca’ y por ello endurecieron las instrucciones de actuación de la policía en la represión de las manifestaciones. Desde entonces se han sucedido las denuncias por violencia policial y uso excesivo de la fuerza para la represión de movimientos ciudadanos pacíficos y que, sólo después de la actuación policial desmedida, eficazmente secundada por grupos de provocadores no identificados, se derivaron en violentos. 

Con esas políticas el Ministerio del Interior ha creado un polvorín que está llevando a una rebelión intolerable en las fuerzas de seguridad, porque los policías dicen sentirse ‘abandonados y traicionados’ por los mandos políticos, que puede dar lugar a que Fernández pierda el control de las fuerzas policiales. 

Si los antidisturbios en particular y la policía en general encauzasen su protesta poniéndose en las manifestaciones de parte del pueblo, del que forman parte, en lugar de considerarlo su enemigo, tendrían muchas más posibilidades de ser respetados que con la actitud violenta y represiva que mantienen y que les puede llevar a tener que pedir perdón en un futuro. 

Como sucedió en algún país en el que las protestas fueron vistas por la derecha de este país como más justificadas que aquí, solo porque las protagonizaban elementos de extrema derecha: Ucrania ¿recuerdan? 

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Comentarios

  1. Cuando leas mi reflexión de hoy, entenderás mi decepción
    Gracias por tus grandes artículos. Gracias Luisa

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    Respuestas
    1. Pues te digo lo mismo que en el comentario que he dejado en tu blog, no hay que entristecerse, hay que seguir haciéndoles frente. Yo intento hacerlo en la medida de mis posibilidades. Y gracias a ti por tu benevolencia con mis posteos.

      Eliminar

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