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Reprimir y recaudar: El filofascista Gobierno del PP encuentra un filón en las multas a los manifestantes.

Este Gobierno, represor fascistoide y codicioso, con los ojos puestos siempre en un déficit que no resuelve por la vía de subir los impuestos a los que más tienen, ha encontrado un filón de recaudación en las multas que impone a quienes se manifiestan mostrando su descuerdo con las políticas que el PP lleva a cabo, ya sea en el Gobierno de la nación, en Comunidades o Ayuntamientos.

Así en los dos últimos años recaudó cerca de trescientos mil euros en multas, si nos atenemos la información, sesgada, que el Ministerio del Interior proporcionó al diputado socialista Antonio Trevín, quien se interesó por el número de expedientes administrativos incoados en todas las autonomías y por el dinero ingresado por esas multas en las arcas públicas.

La cifra facilitada por Interior supera los 184.000 euros recaudados por el cobro de multas impuestas en manifestaciones o concentraciones entre el 1 de enero de 2012 y el 30 de septiembre de 2013. Mas como no se sabe bien por qué no proporcionó datos de Castilla y León, Extremadura y Madrid, es fácil pensar que la cuantía de lo embolsado por la Administración podría suponer el doble de lo admitido por el Gobierno, si se tiene en cuenta que, en el caso de Madrid, cuya delegación de Gobierno, gestionada por Cristina Cifuentes, no proporcionó datos, aunque sí informó de que se abrieron alrededor de 1.400 expedientes sancionadores.

De ese modo, este Gobierno filofascista propulsor de una ley llamada de Seguridad Ciudadana, aprobada en el parlamento con solo los votos del PP y que pergeñaron juntos dos de los más reaccionarios ministros del Gabinete, Ruiz Gallardón y Fernández Díaz, ministros de Justicia e Interior respectivamente, encuentra en esa ley una vía para ingresar dinero con el que poder adquirir más material antidisturbios o dejar de cobrar impuestos a quienes debiera.

La ley de Seguridad Ciudadana, que pese a su nombre es una legislación que deja a los manifestantes en un estado de precariedad jurídica propia de una dictadura, es una normativa propia de regímenes fascistas que contraviene los derechos constitucionales y deja a los ciudadanos que quieran mostrar su desacuerdo con las medidas del Gobierno en un estado de indefensión impropia de un país democrático. Aunque le resulta rentable a la hora de colectar dinero que luego utilizará en comprar material antidisturbios con el fin de dotar de material ofensivo a unas fuerzas de seguridad embrutecidas por órdenes fuera del cualquier respeto democrático, adquiriendo el material adecuado para llevar a cabo una represión propia de las autarquías.

Nada más llegar al Gobierno el Ministerio del Interior gastó  1.071.770 euros en gases lacrimógenos. Y si bien es cierto que el pedido lo había realizado el anterior Ministro del Interior, Antonio Camacho, del Gobierno supuestamente socialista, bien podría el Ejecutivo del PP haber hecho lo mismo que hizo con la asignatura de Educación para la Ciudadanía y quiere hacer con la ley de plazos del aborto: dejar sin efecto la decisión de sus antecesores. Por el contrario, no solo mantuvo el pedido millonario en gases lacrimógenos, sino que añadió a la compra 100.000 pelotas de goma, cuyo coste no desveló.

A esos gastos hay que sumar los 6.48 millones de euros que gastará  la Dirección General de la Policía, que tramitó un expediente para la adquisición de 19.991 chalecos de uso interno con protección antibalas y anticuchillos, para que los antidisturbios estén bien protegidos a la hora de apalear ciudadanos y masacrar inmigrantes.

En los países democráticos los Gobiernos trabajan por el bien de la ciudadanía, la que los votó y la que no. El deber y la responsabilidad de los políticos es administrar lo público en bien de la mayoría. Sin embargo, en las dictaduras los Gobiernos actúan siempre de espaldas al pueblo y en beneficio de sus aspiraciones. Así es como procede el de de Mariano Raxoi que, desde que llegó al poder, no ha hecho sino empobrecer al pueblo y tomar una deriva represora que llama la atención hasta en la conservadora UE.

Cada día se suceden noticias –que pueden leerse en los medios no supeditados a las consignas del poder- de abusos policiales o de la intención de los políticos de limitar el libre derecho de manifestación que reconoce la Constitución. La última ocurrencia en ese sentido la tuvieron el pasado viernes el presunto corrupto Presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, y la Delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes, que quieren limitar el derecho de los ciudadanos a manifestarse en la Puerta del Sol, centro neurálgico y administrativo del país, y donde se asienta la sede de la Comunidad de Madrid en el edificio de siniestro recuerdo que albergó durante la dictadura franquista la siniestra Dirección General de Seguridad.

Quizá los muros de tan tétrico edificio contagiaron la estulticia de quienes lo ocuparon durante cuarenta años, torturando y masacrando a quienes luchaban por la libertad y sus actuales ocupantes tienen por ello similar vena antidemocrática e intolerante de los prebostes del régimen del general genocida. El argumento que esgrimen los dos políticos ultraconservadores es que afecta a la imagen de la ciudad y a los comerciantes. Parece que González quiere dar la imagen del Madrid que retratara el poeta Dámaso Alonso en su ‘Insomnio’, en el que escribía que la capital del Reino estaba poblada por ‘un millón de cadáveres’.

A ningún gobernante europeo se le ocurriría limitar el derecho de manifestación en los centros de las ciudades, porque ahí es donde han de celebrarse las manifestaciones; una protesta celebrada en una campa del extrarradio de cualesquiera ciudades no tiene jamás el impacto que causa la toma del centro de una capital. Claro que tampoco en los países civilizados se multa ni persigue, ni mucho menos se apalea, a los manifestantes que lo hacen frente a los parlamentos.

Mas ya sabemos que el del PP no es un Gobierno democrático, sino más bien el formado por dictadorzuelos facistoides, hijos ideológicos de la dictadura de Franco.

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Comentarios

  1. Como no quiero que desaparezca este magnífico blog, no tengo más remedio que ayudar (sin que te enfades) a que esto no suceda.
    Magnífico artículo Luisa, como siempre.
    Abrazo grande

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchisisimas gracias Javier, porque estoy tal que Marx (Don Groucho) que voy de la pobreza a la mas absoluta de las miserias, a ver si muchos siguen tu generosísimo ejemplo solidario. Abrazo grande de osa menudita.

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