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Mientras la corrupción pudre al PP el Gobierno sigue su cruzada xenófoba y reaccionaria

Hoy amaneció el país con un nuevo caso sobre un político corrupto del PP: Francisco Granados senador, ex consejero de Presidencia y Justicia con Esperanza Aguirre –que le cesó por falta de confianza-, exalcalde de Valdemoro, que ya se vio en el pasado involucrado en asuntos de corrupción y protagonista del esperpéntico asunto del espionaje en la Comunidad de Madrid, aparece ahora como propietario de un millón y medio de euros en Suiza. Uno más, que hace preguntarse si las cuentas suizas de los dirigentes del PP son fruto de una generalizada concentración de sinvergüenzas en ese partido, o es el dinero de un partido de sinvergüenzas.

Esta vez la propiedad de dinero negro –nadie oculta en cuentas numeradas el obtenido honestamente, sobre todo porque quienes lo ganan con honradez no suelen acumular esas riquezas- no se descubrió por medio de una rogatoria de un juez español, sino que fue descubierta en un rastreo rutinario de la justicia suiza para prevenir la entrada en el país de dinero procedente de actividades ilícitas. Las autoridades del país helvético informaron a España de su existencia tras un intento de cancelar la cuenta sacando de golpe todos sus fondos. Tras el aviso de las autoridades del citado país, la Policía y la Fiscalía iniciaron una investigación para intentar determinar el origen del millón y medio de euros. Por esa causa se están mirando con lupa las adjudicaciones de obras y servicios, así como las recalificaciones aprobadas por Granados durante su único mandato al frente de la alcaldía de Valdemoro entre 1999 y 2003.

Ya en sus tiempos de regidor hubo indicios de asuntos extraños, como la compraventa de un chalet de propiedad anónima en el registro, y que Granados compró y luego vendió a la misma constructora que le prestaba un coche a la mujer del político y fue incendiado intencionadamente, en lo que el PP de Madrid calificó como acto terrorista.

La cuenta del hasta hace dos años secretario general del PP de Madrid fue abierta en 1999, poco después de que Granados accediera a la alcaldía de localidad madrileña de Valdemoro. A diferencia de lo habitual, el depósito estaba a nombre del político madrileño y no de testaferros en una sucursal suiza del banco BNP Paribas. Granados, que en su declaración de bienes como senador reconoce ser propietario de ‘solo’ 511.000 euros, reaccionó como hacen siempre los dirigentes de un partido en el que el porcentaje de corruptos es alarmante, negando todo. Como hizo Raxoi respecto a Bárcenas, o como el propio Bárcenas antes de asumir la autoría de unos papeles que demuestran la financiación ilegal del PP.

Es la táctica de un partido al que es raro el día que no se descubren sus implicaciones en casos de corrupción, o nuevos datos que demuestran que los casos por los que son acusados tienen el inconfundible marchamo de las evidencias. Con esa nueva cifra descubierta en Suiza la pregunta que vuelve a hacerse es si ese dinero pertenece realmente a Granados o si el político madrileño, como el resto de dirigentes a los que se han descubierto cuentas en ese paraíso fiscal –Bárcenas, Luis Fraga, Alberto López Viejo, Leopoldo González Panero, Benjamín Martín Vasco  y  Guillermo Ortega– non son más que hombres de paja que figuran como titulares de un dinero que pertenece colegiadamente a un partido que, de ser propietario de una ingente fortuna, podría decirse que no es sino la tapadera legal de una asociación de malhechores que utilizan la política al modo de la mafia siciliana.

Desde el grupo popular del Senado se ha negado todo, emitiendo un comunicado en el que Granados niega la mayor. Pese a que en esta ocasión no se trata de la denuncia de un partido político al que el PP pueda acusar de mentir para arrebatarles lo que no consiguen en las urnas –que es mantra repetido para escaquearse de sus responsabilidades- ni un periodista o periódico vendido a intereses espurios de una conjura judedomasonicacomunista, sino el aviso de las autoridades helvéticas que, cada vez que ven el nombre de un español en sus bancos deben pensar que se trata de un político corrupto. Y como bien es sabido, en los países civilizados y democráticos la corrupción política se ve como algo condenable y rechazable. Cosa que, obvio es decir, no le sucede a la clase política en general y muy especialmente a los políticos del PP, que siempre encuentran excusas y falacias para justificar lo injustificable.

Y en tanto el enésimo caso de corrupción de un político del PP aparece en los medios, el Gobierno, sordo y mudo a esos asuntos, caminando como un tanque por encima de derechos y libertades, sigue con sus modificaciones legales con urgencia o sin ella, arrebatando derechos y dignidad a un pueblo con una paciencia o una pasividad infinitas.

Porque al escándalo de la anulación del principio de Justicia Universal que, con toda la desfachatez del mundo admite que lo hace para evitar conflictos diplomáticos, en el colmo de la abyección y la cobardía, hay que sumar la modificación supuestamente legal que pretende llevar a cabo con la ley de Extranjería para que se puedan llevar a cabo las devoluciones en caliente de los inmigrantes que llegan a Ceuta o Melilla. Decisión que le va a costar el reproche de la UE, que por mucho que mantenga una postura de insolidaridad frente a la inmigración, al menos tiene el ápice de vergüenza de respetar los Derechos Humanos como no hace el Gobierno español, al igual que en Italia hizo el de ese gánster llamado Berlusconi.

Y al tiempo sigue con su decisión, contestada por la sociedad y por los médicos, de llevar a cabo una reaccionaria ley del aborto, con la que pretende condenar a las mujeres de este país no solo a no poder decidir sobre su maternidad, que ya es terrible, sino a la pérdida de su dignidad, poniendo las decisiones en manos de curas y reaccionarios, decididos a devolvernos a todas al gineceo.

Cabe preguntarse, una vez más, hasta dónde vamos a aguantar los ciudadanos de un Gobierno indigno y corrupto, y hasta dónde permitirá la UE llegar a un Ejecutivo fascistoide que no respeta ni las leyes internacionales ni los Derechos Humanos, haciendo que este país sea el epígono de una dictadura impresentable.

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Comentarios

  1. Espero que la justicia, actúe, más pronto que tarde.
    No me gustan las ramas tóxicas que al tronco salen.

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