Ir al contenido principal

El Borbón a lo suyo. Y para martirio el del pueblo.

Juan Carlos I retratado como su antepasado Felipe V
Rafael Spottorno, jefe de la Casa del Rey pidió, se supone que en nombre de su señor, que termine pronto la instrucción del Caso Nóos, en el que está acusado de malversación de fondos públicos su yerno, Iñaki Urdangarín y complicada presuntamente la Infanta Cristina porque, dijo, la demora ‘resulta un martirio’ para la institución y para la familia Borbón. (‘La corona’ dijo Spottorno).

Para los millones de familias que viven a años luz de la opulencia de la familia Borbón, la expresión ‘un martirio’ resulta una verdadera afrenta,  sometidos como están a incontables dificultades generadas por un Gobierno cuyas medidas jalea el rey en sus discursos y por empresarios esclavistas a los que el monarca acompaña en viajes a cargo del erario para que hagan substanciosos negocios de los que, tal vez, algo se quede en las arcas privadas del rey, que según publicaba el pasado verano el New York Times podría ascender a unos 1.800 millones de euros.

Según señalaba el reportaje del NYT de julio pasado, el Rey compró en los últimos años varios inmuebles, tanto en España como fuera de nuestro país, junto con valiosas obras de arte, además de hacer importantes y cuantiosas inversiones en bolsa. Añadía el reportaje que tanto esas propiedades inmobiliarias como las cotizadas pinturas e inversiones financieras del rey de España no figuran a su nombre, con lo que, aparte de avaricioso, se podría decir que el Borbón defrauda al fisco, además de burlarse de los ciudadanos, a los que él y los de su clase seguramente consideran sus súbditos.  

Que se haga el mártir o que diga que viene sufriendo un martirio a causa del procesamiento de su presuntamente corruptos hija y yerno obliga a recordar al monarca y a su portavoz que martirio es el que viven los doce millones de personas que con la crisis han caído por debajo del umbral de la pobreza,  aquellos que se ven sin techo, los cientos de miles de abuelos que han de prescindir de sus medicamentos porque tienen que elegir entre el inicuo repago impuesto por el Gobierno del PP o alimentar a sus hijos y nietos en el paro. 

Martirio es el de los enfermos que padecen dolencias muy graves, como cáncer, diabetes, sida u otras que les obligan a tratamientos de por vida y que el actual Ejecutivo de Raxoi les hace pagar a razón de cuatro euros por específico que reciben en los hospitales. Martirio es no tener dinero para alimentar a los hijos, para proporcionarles una educación de calidad y una vida confortable. Decisiones impuestas por el actual Gobierno, cuyas medidas le parecen al rey muy adecuadas para que sus amigos de la oligarquía financiera y empresarial superen la crisis, están causando verdaderos martirios para millones de familias. Martirio es verse abocado a quedarse en la calle porque no se tiene dinero para pagar la fianza de un alquiler después de que un casero inicuo decide dejar en la calle a quien cuenta con ínfimos ingresos. 

Martirio es verse abocado a cobrar sueldos de miseria, los que pagan los amigos empresarios del rey, con el que no tienen problemas de gastar fortunas para agasajarlo, en tanto explotan a los trabajadores miserablemente con la anuencia y aprobación real de quien, desde que comenzó la crisis, no ha dicho una sola palabra de solidaridad o de apoyo a los desfavorecidos. Un martirio es vivir, si se consigue después de mil trabas administrativas, una pensión de doscientos o trescientos euros por invalidez u otras discapacidades, martirio es el de ese sector de la población al que en un gran porcentaje el actual Ejecutivo recorta sádicamente prestaciones, en tanto abona al rey un sueldo a cargo del dinero de todos de cerca de 8 millones de euros para el mantenimiento de su Casa, en el que se incluyen los sueldos de sus hijos y los de sus empleados.

Que al rey le importan una figa los problemas de su pueblo es algo que él mismo reconoció en su viaje a Marruecos del pasado mes de julio, cuando declaró, sin el menor complejo, que ‘ahora solo pienso en mí’. Como si alguna vez en su vida hubiese pensado en otra cosa, al igual que todos los integrantes de su nefasta dinastía que tantos problemas causaron a este país desde que ocuparon el trono. Empezando por quien le dio inicio, el infame Felipe V, en cuyo ‘Decreto de Nueva Planta’ está la raíz del ansia independentista de Catalunya, sojuzgada y humillada desde 1714, año en el que las tropas de ese nefasto monarca la ocuparon. Y al que, en venganza, tienen cabeza abajo su retrato en la ciudad de Xátiva del País Valencià. 

Que el Borbón solo piensa en él es una evidencia. Lo hizo cuando se marchó a Botsuana a masacrar elefantes en compañía de su amante, la falsa princesa Corinna zu Sayn-Wittgenstein a la que, en plena crisis, acondicionó a costa del erario público la finca La Angorrilla, situada en los Montes del Pardo y muy cercana a La Zarzuela, que costó más de dos millones de euros según calculó el digital El Confidencial. También pensó únicamente en él cuando, de nuevo a costa de las sufridas y esquilmadas arcas públicas, se construyó un pabellón, también en sus predios de La Zarzuela, para guardar en él los despojos disecados de cuantos pobres animales asesinó a lo largo de su reinado -y las armas para perpetrar sus maldades, algunas de ellas repujadas en oro-, cuyo presupuesto ascendió a 3.4 millones de euros.

Este caprichoso, avaricioso e insolidario monarca que solo piensa en sí mismo, es el que, a través de su portavoz, Rafael Spottorno, dice sentirse ‘martirizado’ porque no concluye la instrucción del Caso Nóos, dando señales inequívocas de que el pueblo sobre el que reina y sus problemas son asuntos ajenos a sus inquietudes.

Ese pueblo que otrora creía la propaganda monárquica que aseguraba que fue él y únicamente él a quien debíamos el régimen democrático y que en el presente adivina que esas afirmaciones no fueron sino manipulación mediática y política, empieza a dar señales de hartazgo hacia un Rey que, desde que comenzó la crisis, viene demostrando su egoísmo y distancia con los problemas de la ciudadanía.

Una encuesta publicada hoy por el diario El Mundo, realizada por la consultora Sigma 2, revela que solo el 49.9% de los consultados apoya la Monarquía como forma de Estado y que un 62% considera que el rey Juan Carlos debería abdicar.  La encuesta, de quince preguntas, fue realizada entre el 28 y el 31 de diciembre de 2013, tres días después del discurso de Nochebuena. Sus palabras, de las que algunos medios monárquicos dedujeron un compromiso de “ejemplaridad y transparencia”, no surtieron el efecto deseado. Seguramente porque tras el fiasco de  su aseveración de que ‘la Justicia es igual para todos’, que el transcurrir del tiempo ha demostrado ser una auténtica falacia, la ciudadanía no toma ya en serio las promesas del monarca.

La encuesta desvela que además del desapego por la figura del rey, que se concreta en el sentido mayoritario de la conveniencia de que abdique, un 56.2% tiene un concepto regular, malo o muy malo del reinado de Juan Carlos I. Y cerca de un setenta por ciento, el 69.4, se muestra convencido de que el monarca no recuperará ya nunca el prestigio perdido de una institución obsoleta, cara y que solo resulta útil a empresarios y hombres de negocio que con una mano se benefician de las gestiones del rey en el extranjero para hacer jugosos negocios y con la otra explotan al pueblo.

Tal vez Juan Carlos I recuperaría un ápice del prestigio perdido si decidiese abdicar en su nombre y el de su descendencia, tomase la familia Borbón el camino del exilio y permitiera que se estableciese la III República en este país, de una vez y para siempre.


Si te gusta este blog y lo que en él se cuenta puedes contribuir con una pequeña aportación económica para ayudar a su autora, en paro desde hace más de tres años.

Mi casera ha decidido desahuciarme y necesito ayuda para poder pagar una nueva fianza y no convertirme en una sintecho.

Con tan solo diez euros que donasen cien personas solucionaría el problema.

En el enlace que aparece en abajo podéis ver cómo ayudarme:

Esta bloguera es miembro de la

Comentarios

Entradas populares de este blog

Susana Díaz: El enemigo en casa

26J: ¿Pucherazo o estupidez del pueblo?

Crónica en negro del País Valencià: ¿Carlos Fabra implicado en asuntos mucho peores que la corrupción?

Quienes gustan de la historia, saben que muchos acontecimientos nunca explicados por los coetáneos de hechos ominosos, acaban apareciendo claros como el cristal con el transcurrir de años, o de los siglos. Acontecimientos políticos, guerras sin sentido que respondían a intereses económicos ocultos o, incluso, a pasiones de índole sexual, se desvelaron con el paso del tiempo aunque, para quienes fueron testigos directos hubieran constituido secretos insondables.
Una publicación catalana, El Triangle, sacaba a la luz en días en pasados un artículo sobre el crimen de las niñas de Alcàsser en el que, según recoge un amplio reportaje en su edición de papel, la confesión de un arrepentido podría implicar al todopoderoso y corrupto Carlos Fabra, expresidente de la Diputación de Castellón durante largos años, en una red de pornografía infantil que llevaba a cabo, igualmente, un amplio abanico de actividades ilícitas: importación y venta de cocaína procedente de Panamá, tráfico de armas, trapic…