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Divorcio entre la realidad y la política: El informe Oxfam, lo que hacen los partidos y lo que cuenta la prensa.

Imagen: Obra de Luis Tinoco
España es ya el segundo país más desigual de Europa, sólo por detrás de Letonia, según denuncia la ONG Intermón Oxfam que presenta una negra realidad sobre la desigualdad en la sociedad española que asegura que la distancia entre  quienes más tienen y quienes más necesitan está creciendo al mayor ritmo de la Historia desde que existen registros. Bajo el título “Gobernar para las élites” la ONG quiere arrancar al Gobierno un compromiso para reducir los niveles de desigualdad antes de que acuda a la cumbre internacional de Davos. El informe muestra que en la actualidad los 20 españoles más ricos acumulan en sus manos la misma renta que el 20% de los españoles más pobres.

Según esos datos, serían casi diez millones de personas las que viven en una absoluta pobreza distanciadas exponencialmente de veinte personas que nadan en una opulencia obscena sin que el Gobierno haga algo por impedir esa desigualdad; mas al contrario, desde que llegó al poder Mariano Raxoi la desigualdad social creció en más de dos puntos. Intermón Oxfam teme que, de seguir la deriva emprendida por el Ejecutivo del PP, en 10 años los más ricos podrían ganar 18 veces más de lo que ganan los más pobres.

La alarmante desigualdad que debería preocupar a unos políticos impasibles y a una prensa estupidizada es un asunto que los medios más importantes, lo que podría llamarse ‘prensa oficial’ apenas si ha incluido en sus titulares. En la entrevista que esta noche hizo la directora de informativos de A3, Gloria Lomana, a Mariano Raxoi ni se mencionó ese sangrante problema. El mayor tiempo se dedicó a especular sobre el ‘desafío’ de Artur Mas intentando llegar a un refrendo independentista para que el Presidente del Gobierno respondiera con falacias históricas al uso, como que la nación española existe desde hace mil años y otros tópicos mendaces y estúpidos, en tanto las preocupaciones reales del pueblo parecían asuntos ajenos y desconocidos por el Presidente.

Algo parecido sucedió durante el fin de semana con las primarias del PSOE, porque aunque en ese momento no se conociese el informe de la ONG, todo ciudadano que no sea imbécil conoce perfectamente cómo se está profundizando una brecha social que ya es una sima, de la que da la impresión que algunos no saldrán nunca. Sin embargo, el PSOE y los medios dedicaron el fin de semana a hablar sobre el modo de elegir al candidato socialista a las elecciones generales que han de celebrarse dentro de dos años largos.

Resulta irritante que cuando doce millones de españoles viven en la actualidad por debajo del nivel de la pobreza –el 28% de la población-, cuando el paro alcanza a seis millones de ciudadanos y al 56% de los jóvenes, cuando los impuestos los pagan los menos favorecidos, la Justicia es absolutamente desigual y sesgada según se trate de pobres o ricos, la sanidad cada día excluye a más personas de la gratuidad y la Escuela Pública se convierte en un gueto para marginados, el interés de los políticos socialistas se centre en quién será el candidato en lugar de emplearse a fondo en trabajar para subvertir una situación de desigualdad insufrible.

Leyendo las informaciones sobre cómo harán o no harán los socialistas esas elecciones abiertas a la ciudadanía para elegir candidato era inevitable pensar en las palabras de Julio Anguita cuando decía aquello de ‘programa, programa, programa’. Porque lo que tendría que ocupar al PSOE, contar la prensa e interesar a la gente, serían las propuestas de un partido que, de no presentar –y estar dispuesto a cumplirlo-, un programa que permita dar la vuelta a la injusta situación de un país en el que su Ejecutivo, como señala la ONG Intermón Oxfam, gobierna tan solo para las élites. Eso es lo que haría que el electorado volviese a otorgar su confianza a un partido dispuesto, cuando llegue a gobernar, a reconducir el actual estado de abusos sociales y económicos, llevando a cabo una verdadera revolución económica y ética.

Si no lo hace, el PSOE seguirá hundiéndose ante el convencimiento de la ciudadanía de que es lo mismo que el PP, dado que no levanta la bandera de la justicia social y de la justicia a secas. Porque a los electores les importa mucho más la alternativa que pueda ofrecer el partido mayoritario de la oposición que quién lleve a cabo ese proyecto. Tanto da Julio César que Julián Cerezas si cualquiera de los dos se compromete a llevar a cabo, entre otros asuntos, una seria reforma impositiva que haga pagar a los que más tienen todo lo que necesitan los que carecen de casi todo.

Que el PSOE necesita un líder dispuesto a soltar el lastre de más de treinta años de una política económica traidora al socialismo y vendida al liberalismo, decidido a romper con todos los compromisos adquiridos con el poder durante los años en los que gobernó, y los que pasó en la oposición dejando que sus dirigentes aceptasen millonarias ofertas de trabajo de las grandes empresas, es lo que debieran saber los que pierden el tiempo organizando unas elecciones primarias que servirán, en todo caso, para que los integrantes del PSOE se miren aún más su obligo, deshojando la margarita del ‘me presento, no me presento’ de algunos de sus dirigentes.

Resulta indecente e inmoral que un partido supuestamente de izquierdas no alce su voz de forma contundente ante las desigualdades sociales, no clame a voz en cuello contra las medidas económicas de un Gobierno que tan solo gobierna para la oligarquía y los especuladores y pierda el tiempo en ver cómo eligen a un hipotético mirlo blanco que los lleve al poder por arte de magia pero, ¿para qué?

Porque si ese nuevo líder elegido por el sistema de las primarias piensa hacer lo que hizo el PSOE cuando gobernaba González y posteriormente Zapatero, manteniendo una tolerante connivencia con la oligarquía, consintiendo abusos a las grandes empresas, a los bancos y a la secta católica, no despertará la afección de un pueblo que necesita un partido que le devuelva todos los derechos que le viene hurtando el actual Gobierno de ultraderecha.

Quién sea el líder, en ese caso, importará, como dice el protagonista de Lo que el viento se llevó al final de la película, ‘un carajo’.

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Comentarios

  1. Cuanta razón tienes, querida Luisa. Hoy escribo sobre algo que pienso #SiSePuede, realmente PODEMOS. Tiene que ser ya de una vez por todas.

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    1. Tenemos hacerlo, Javier, luchar para que acabe este estado de cosas, los latrocinios, los abusos, las injusticias. Porque esto no hay quien lo aguante.

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