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Cuando se unen la independencia judicial y la determinación de la ciudadanía ¡sí se puede!

La ciudadanía madrileña, los sanitarios de la Comunidad de Madrid y unos jueces independientes han conseguido acabar con la intención de privatizar la Sanidad Pública en esa comunidad y posiblemente en el resto del país. Los madrileños han demostrado que con determinación y protestas se pueden enfrentar, y derrotar, decisiones arbitrarias de cualquier gobierno ensoberbecido por una mayoría absoluta que cree que con ella puede llevar a cabo cualquier abuso. Sería conveniente que Mariano Raxoi tomara conciencia de ello, y que también la tomasen todos cuantos ciudadanos abominan de decisiones gubernamentales, porque cuando el pueblo muestra con insistencia su voluntad suele ser difícil que los gobernantes impongan sus deseos, sobre todo si se está en vísperas de tiempos electorales.

Mucho ha tenido también que ver la decisión del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad de Madrid, que no se plegó a los deseos del Gobierno de Ignacio González de intentar mediatizar la voluntad de los jueces de ese alto tribunal poniendo la decisión en un solo magistrado vinculado por razones familiares al PP. Esta misma mañana el TSJM anunciaba que mantenía la suspensión cautelar de la privatización de seis hospitales públicos porque levantarla podría suponer “graves e irreparables daños”.

Ante esa decisión judicial y tras meses de nutridas manifestaciones de La Marea Blanca, Ignacio González, Presidente de la CAM y su consejero de Sanidad, el antipático y chulesco Javier Fernández-Lasquetty, tuvieron que dar marcha atrás y este último dimitir. Dice que por responsabilidad, aunque tal y como funcionan las cosas en la Comunidad de Madrid y en el PP, y ante el ejemplo de sus antecesores, procesados por burdas corrupciones, es muy posible que haya preferido quitarse del medio no sea que tras su obcecada obsesión por privatizar la Sanidad Pública se le descubran relaciones poco explicables.

Que sí se puede ya lo demostraron hace un par de semanas los vecinos del barrio de Gamonal en Burgos, ahora lo hace la Marea Blanca. Sería necesario tomar nota de hasta qué punto el pueblo, si muestra la necesaria determinación, puede hacer naufragar los propósitos aviesos de cualquier gobernante por mucho que cuente con unas mayorías absolutas que algunos creen el pasaporte a la dictadura.

Si a la mayoría de los ciudadanos no nos gusta la Ley Wert, o la injusta política económica del Gobierno ya se ha visto qué hay que hacer para que no se impongan tales leyes. Y hay que estar muy atentos porque el Gobierno de Raxoi está preparando una añagaza impositiva para decir que baja el IRPF, aunque lo hará machacando aún más a los que menos tienen, al subir tramos de IVA a productos de primera necesidad, los impuestos de los combustibles que producirán un encarecimiento generalizado de todo y los del alcohol y el tabaco, para que los parados ya no puedan ni fumarse un cigarrillo en sus eternas mañanas al sol.

Las protestas y las críticas de la prensa extranjera llevaron al Ministro del Interior –el peor de la historia de esta pseudodemocracia- a rebajar las penas de su fascista Ley de Seguridad. A partir de ahora habrá que demostrar que lo que se quiere es que desaparezca esa ley.

Lo mismo tendrán que hacer los profesores interinos del País Valencià, con la misma contundencia que la Marea Blanca, o las víctimas del Metro o las mujeres, a las que el Gobierno de Raxoi quiere convertirnos en fábricas de niños para así mejorar la economía, como creen desde el propio Gobierno, que considera que prohibir el aborto hará que las mujeres, vueltas todas al gineceo, paran y zurzan, a mayor gloria de la familia tradicional que defienden con vehemencia los obispos, o como lo hacía la fascista Pilar Primo de Rivera.


Porque al final, por mucha mayoría que tenga el PP, si el pueblo se harta, puede, incluso, lograr que se vayan de una vez por malos gobernantes y por corruptos. Porque como se ha demostrado, el pueblo unido sí puede. 

Comentarios

  1. Luisa, un comentario muy corto a tu gran escrito: #SiSePuede.
    Un abrazo de osezno, todavía pachucho

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  2. Hay que tomar nota, y obrar en consecuencia Javier, este triunfo de la Marea Blanca ha de servir de ejemplo y acicate para saber que podemos y como también queremos pues a ello.
    Abrazo de osa que se pone el uniforme de enfermera rauda. Haz el favor de cuidarte mucho, Javier.

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