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Ejpañistan: El reino del saqueo.

 Saquear.
(De saco).
1. tr. Dicho de los soldados: Apoderarse violentamente de lo que hallan en un lugar.
2. tr. Entrar en una plaza o lugar robando cuanto se halla.
3. tr. Apoderarse de todo o la mayor parte de aquello que hay o se guarda en algún sitio.

El Drae señala con esas tres acepciones el significado del verbo saquear y de la palabra saqueo explica que es la acción y efecto de saquear. Saquear es lo que viene haciendo el PP con la cosa pública desde que llegó al poder, según la tercera acepción que figura en la entrada ‘saquear’. Apoderarse de todo o la mayor parte de cuanto hubo, tanto en el erario como en los puestos de poder o dirección de organismos públicos.

Sin complejos y sin mesura. Así lo explicó Cristóbal Montoro, Ministro de Hacienda, al justificar la cadena de destituciones en la Agencia Tributaria con la justificación de que ‘estaba lleno de socialistas’. Le faltó al mendaz ministro –que entre otras falacias aseguró que los sueldos estaban ‘creciendo moderadamente’, aunque fue desmentido, no solo por los sindicatos, sino, incluso, por el Ministerio de Empleo- añadir que para estar en algún puesto de responsabilidad en la Agencia Tributaria los inspectores han de contar con el pedigree ideológico necesario.

No fuera a ser que algún malvado inspector socialista quisiera cobrar impuestos a los grandes empresarios, esos que financian ilegalmente al PP o que demostrase que la hija del rey cometió delitos fiscales. Nada de rojos peligrosos en la Agencia Tributaria pues, dóciles y sensatos directivos e inspectores que se dediquen a perseguir a quienes cobran a través de nóminas sueldos modestos, que son los que han de sustentar la economía según la derecha, que han de sacrificarse en bien de los poderosos dueños de la banca y las grandes empresas, que son los que tienen derecho a defraudar impuestos en un porcentaje del 72% de los 90.000 millones de euros que no entran en el erario y que se beneficiaron de una amnistía fiscal pensada para el bien de los amigos gürtélidos del Gobierno, para que cotizasen muy por debajo de lo que tendría que haber sido su obligación, o cambiar las sanciones de 450 millones a solo 15 como ha sucedido con CEMEX.

Mas el señor Montoro, que contribuye con su estudiado sectarismo al saqueo del erario por parte de los poderosos, pues quedarse lo que no es suyo es tanto como robar lo que hay, no es el único político del PP que practica el saqueo de lo público de una manera u otra, porque varias existen para esquilmar al Estado, o a esa Ejpañistan que para los patriotas del PP es un ente empíreo y no el conjunto de ciudadanos a los que maltrata con sus recortes y latrocinios.

El paradigma de políticos saqueadores está en el País Valencià, con cien cargos públicos imputados por corrupción, un tercio de los diputados de Les Corts entre ellos, alcaldes, presidentes de Diputaciones, ex consellers. Directores generales.

Todos ellos llevaron a cabo el saqueo de lo público: Terra Mítica, El aeropuerto sin aviones de Castellón, la Ciudad de las Artes y las Ciencias de València, la Ciudad de la Luz de Alacant, unos megalómanos estudios de cine pensados para ser el Hollywood valenciano, que no son ni la sombra de los que hubo en el desierto almeriense hace cuarenta años; el saqueo de la depuradora de València, Emarsa; el escándalo de las subvenciones en la Conselleria de Ciutadanía i Solitaridad, El Balneario de Lodos de Torrevieja, las maquetas que Calatrava hizo para esa ciudad para proyectos nunca realizados que costaron cien millones de las antiguas pesetas, el traslado, intento de restauración y nueva construcción de un pailebote que el Consell dijo iba a convertir en Buque Escuela y que en la actualidad se pudre en el puerto de Torrevieja, después de haber gastado en él mil millones de las antiguas pesetas, Canal Nou o NO-DO, el Premio de Fórmula1… cada uno esos nombres representa la materialización del saqueo a las arcas valencianas, hoy exánimes, después de que durante dieciocho años esos cien imputados, y alguno más aún impune, entraran en esa plaza o lugar robando cuanto se hallaba.

Aunque siendo València el paradigma del saqueo –acción de saquear-no fue la única comunidad o región en la que los honrados políticos del PP saquearon lo público para hacerse de oro ellos mismos, o hacer de oro a sus amigos que mostraron su agradecimiento con substanciosas prebendas en forma de donativos de muchos millones al PP. Tantos que si al extesorero Bárcenas se le atribuye el delito de haber sisado y escondido en paraísos fiscales más de 48 millones de euros, procedentes de las cuentas del PP, ¿cuántos miles de millones de euros no habrán entrado en esa formación a lo largo de los veinte años que lleva saqueando, impunemente las arcas públicas?

Porque saqueo de lo público es dejar en el esqueleto la Sanidad Pública –una de las mejores del mundo hasta que llegó el PP- de la que echó a más de 53.000 sanitarios desde que llegó a La Moncloa para hacer negocios con concesionarias amigas, muchas de ellos ligadas al marido de la Secretaria General del PP, Dolores de Cospedal.

Saqueo de la dignidad ciudadana es la Ley de Seguridad que planea el filofascista ministro del Interior, Jorge Fernández, que ha entrado a saco en las libertades públicas para hurtárnoslas a los ciudadanos, como es un saqueo de la libertad de las mujeres la ley de aborto que planea el Ministro de Justicia, Ruiz Gallardón.

Saquear en beneficio privado las instituciones es lo que viene haciendo el PP copando el poder en todos los organismos en los que coloca a sus militantes, desde la presidencia del Tribunal Constitucional –que en una de sus últimas sentencias avaló el saqueo de la secta católica al erario al permitirle que no pague el IBI por fincas de las que obtienen lucro- hasta el último ayuntamiento, pasado por la CNMV, el Defensor del Pueblo, el Consejo General del Poder Judicial y cualesquiera estamentos de poder.

En todas partes, y con el mismo descaro que Montoro en la Agencia Tributaria, el PP ha colocado a sus fieles, a esos asesores que reciben millones del erario público por no hacer nada más que ser fieles a los dirigentes y vigilar que los funcionarios de carrera, allá donde los hay, sean obedientes con el poder, y cesar a todo aquel que no sea obediente.

Ejpañistan se ha convertido así en una tierra saqueada, los pobladores de este triste país de países en víctimas del latrocinio de derechos, dinero y libertades.

Sería injusto atribuírselo solo al PP, cosas parecidas hizo el PSOE, multiplicado por mil lo hicieron los integrantes del régimen fascista de Franco, se hizo en la monarquía de Alfonso XIII y en la época de la Restauración. Tal vez el poder, desde Chindasvinto, asaltó derechos, libertades y dinero a un pueblo que se deja saquear con un espíritu fatalista y acobardado que le impide reaccionar a las injusticias.

Así nos va.

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