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Con qué nos distraen políticos y medios para que no pensemos en lo esencial.

Las primeras páginas de los periódicos, las primeras noticias de los informativos televisivos, siempre iguales, siempre monotemáticas parecen construidas para que la ciudadanía se distraiga con ciertos asuntos sin pensar en lo esencial, en aquello que verdaderamente le afecta y que nada tiene que ver con lo que los políticos dicen y transmiten los medios.

Hace ya varios meses, años diría, que la atención de unos y otros se dirige a que los ciudadanos nos planteemos, como si del primer problema del país se tratase, la gravedad de las ansias de independencia del pueblo catalán, exacerbadas por un gobierno de derechas que, curiosamente, a la hora de aplicar políticas sociales e incluso represivas parece un calco del PP.

Pareciera como si Raxoi y Artur Mas se hubiesen conjurado para agitar el fantasma de la independencia en dos direcciones para que nadie proteste por los recortes sociales, por la deficiente sanidad, que con sus recortes tiene consecuencias mortales para la ciudadanía.

Hablando de la unidad patria, con un lenguaje antañón y casi fascista –el otro día, hijo como es de los mantras del franquismo se le escapó en una de sus intervenciones lo de la ‘España grande’-, Raxoi exacerba los sentimientos más retrógrados del nacionalcentralismo que lleva a cretinos como Rosa Díaz o Aznar a instar al Gobierno a que encarcele a Artur Mas por convocar un referéndum que, de tener sentido común todos los implicados, incluido el torpe de Rubalcaba, no se opondrían, y así, posiblemente el President Mas no contaría con la afección de los catalanes a los que recorta derechos y libertades en la misma medida que Raxoi.

Lo de meter a la gente en la cárcel es una baza muy cara a los políticos de la derecha y a sectores reaccionarios de la sociedad que se dejan llevar por la intolerancia y la venganza contra delincuentes comunes, en tanto permanecen impasibles al latrocinio de los derechos y la dignidad del pueblo.

El Código Penal que quiere aprobar el reaccionario Alberto Ruiz Gallardón, que constituirá un auténtico liberticidio es visto con buenos ojos por sectores sociales que claman por la cadena perpetua para los delincuentes comunes, como clamarían por las condenas a muerte si los dejasen y que repiten, como papagayos ignaros, que en este país las leyes son permisivas con los delincuentes que entran por una puerta y salen por otra.

Son los mismos que, presa de la indignación que provoca cierta prensa, más interesada en alarmar y exacerbar a la sociedad que en informar de los problemas reales, afirman que los jueces son blandos cuando un pobre desgraciado marginal comete una pifia, pero que no los critica cuando actúan con una benignidad casi delictiva con los poderosos.

La mayoría de medios, a propósito de las excarcelaciones consecuencia de la  sentencia del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo sobre la doctrina Parot, estuvo semanas haciendo uso de ellas para distraer al pueblo con ese asunto, como si de verdad fuese un problema social de enorme magnitud, porque en tanto informaban de la excarcelación de Miguel Ricart, el supuesto asesino de las niñas de Alcassèr* no daban cuenta de las consecuencias que en la población tienen los recortes sociales, y las que tendrán en la ciudadanía los recortes liberticidas que planea el Ejecutivo.

Porque parece muy evidente que en esta segunda etapa de una legislatura en la que, después de haber robado la sanidad, la educación, los derechos a los dependientes, los de los trabajadores a sueldos dignos y a prestaciones sociales que permitan vivir, está decidido a hurtar, cuando ya no queda nada de lo anterior, el derecho a quejarse y a expresar libremente la opinión que merece un Gobierno arbitrario, fascistoide y enfangado en el mayor escándalo de financiación de la historia de una pseudodemocracia vendida en su día como una panacea. Y que no fue sino un baile de disfraces de los prebostes franquistas.

Mintiendo respecto a las leyes de otros países, tanto el ministro Gallardón como la prensa reaccionaria han propalado que en Europa las leyes son más duras, para justificar una reforma del Código Penal inadmisible por cualquier demócrata. Aseguran que existe la cadena perpetua en países como Alemania o Francia, cuando en la práctica nadie está encarcelado más de 16 años en el primer país o 25 en el segundo. 

Las cifras comparativas sobre la media del tiempo en el que están encarcelados los reos en este país con las de otros europeos, muestran que la afirmación de que 'los detenidos entran por una puerta y salen por otra' es una gran falacia, porque es en este país donde los penados permanecen más tiempo en las cárceles, una media de 16.9 meses, cuando en otros, como Alemania, la media es de 8.9 meses.

Lo mismo sucede con el número de presos en España en comparación con Alemania, país al que el Presidente Raxoi mira babeante para hacer todo lo que la Fürheresa Merkel ordene. En España por cada 100.000 habitantes están encarcelados 147, en el país teutón 136. A pesar de que la media delictiva en nuestro país está por debajo de otros países europeos.

Esas cifras aumentarán tras la aprobación del reaccionario Código Penal de Gallardón, ya que en el actual solo era considerado delito el robo superior a un valor de 400 euros, con la reforma del reaccionario ministro de Justicia, robar una barra de pan de 0.70 céntimos podrá llevar a la cárcel igual que robar un banco. No contempla la modificación legal, sin embargo, largas condenas para los políticos ladrones.

Exacerbar la alarma social, exigir leyes casi medievales para los culpables de delitos deleznables, pero que una sociedad civilizada no puede castigar como en el medioevo, es uno de los más caros asuntos para distraer a una sociedad ignara que se ceba contra quien quita la vida a un semejante pero no reclama castigos ejemplares para quienes asesinan la esperanza de muchos millones, y la vida a unos cuantos cientos.

Porque quienes se suicidaron a causa de los desahucios, los que mueren de frío en la calle por falta de techo, los inmigrantes que fallecieron por falta de atención médica ordenada por el Gobierno, quienes mueren intoxicados por no poder comprar comida fresca, los que fallecen por no seguir un tratamiento crónico porque no pueden costearse las medicinas son víctimas de crímenes tan sádicos y cobardes como los que pueda perpetrar un delincuente común. O peor, porque precisamente aquellos en quienes confiaron los ciudadanos, dándole su voto para que lo gestionaran, no para que le robaran o mataran, son los responsables de la atrocidad.

El pueblo se deja distraer suicidamente con problemas ficticios, urdidos por los políticos y la prensa para que no reaccione a lo esencial, porque el peligro para la sociedad no está en que un violador o un asesino salga de la cárcel después de haber cumplido su condena, ni en que los catalanes quieran dejar de ser españoles.

El peligro está en los ladrones de derechos, en los asesinos de libertades. En quienes pretenden robarnos la dignidad como pueblo, contándonos cuentos de miedo para distraernos de sus latrocinios.

*Sobre el crimen de Alcassèr y los supuestos culpables véase:
http://periodistaparada.blogspot.com.es/2013/08/cronica-en-negro-del-pais-valencia.html

 http://www.colectivoburbuja.org/index.php/javier-barrajon/el-marido-de-la-cospedal-es-la-clave/

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Comentarios

  1. Hola Luisa. Muy interesante tu blog. Te dejé un mensaje en Facebook, que habrá caído en el grupo de "Otros" seguramente. Te aviso por aquí, ya que no sé si lo has podido leer. Un abrazo y no cejes en contar las cosas como las ves. Ricardo.

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    Respuestas
    1. Anonymus, no encuentro tu mensaje en Facebook, pero es que ni entre los span... Muchas gracias por tus palabras. Estos días ando un poco fastidiada porque a consecuencia de una caída tengo las costillas fastidiadas, pero intentaré seguir posteando.

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Una publicación catalana, El Triangle, sacaba a la luz en días en pasados un artículo sobre el crimen de las niñas de Alcàsser en el que, según recoge un amplio reportaje en su edición de papel, la confesión de un arrepentido podría implicar al todopoderoso y corrupto Carlos Fabra, expresidente de la Diputación de Castellón durante largos años, en una red de pornografía infantil que llevaba a cabo, igualmente, un amplio abanico de actividades ilícitas: importación y venta de cocaína procedente de Panamá, tráfico de armas, trapic…