Ir al contenido principal

Crisis, corrupción, recortes, inanidad de la Justicia, manipulación de los medios: ¿Qué más hace falta para que este pueblo reaccione?

Exultantes, los medios oficiales proclamaban el viernes que el Eurogrupo decidía poner fin al rescate bancario. Decisión sorprendente si se tiene en cuenta que desde el Gobierno y desde los medios afines se hartaron de jurar que los cien mil millones que nos prestaba la UE para sanear las Cajas de Ahorros no era un rescate. No se sabía qué era, pero sí que iba a costar el dinero a los de siempre, al sufridor pueblo español que aguanta con la misma pasividad que le roben derechos o que le bajen los salarios. Aunque el Gobierno, maestro en eufemismos y falacias, aseguró que el rescate, o como lo llamaran por no nombrarlo, no iba a costar el dinero a los ciudadanos.

Según diversos estudios que circulan por la red –la prensa oficial es muy poco aficionada a dar esas cifras y esa información- a los 40.000 millones que prestó Bruselas tienen que sumarse otros 15.000 millones que aportó el FROB –Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria-, un organismo que se nutre principalmente de fondos asignados por los Presupuestos Generales del Estado, dinero público pues. Cincuenta y cinco mil millones de euros que, repartidos entre los cuarenta y tres millones de pobladores de este país, da una cifra de casi mil trescientos euros per cápita, el sueldo de dos meses de quienes cobran salarios de hambre tras la Reforma Laboral y más de tres de quienes tienen la suerte (?) de percibir esa ‘generosa’ pension de 426 euros de la SS.

Y a pesar de que el Gobierno y los medios corifeos del poder –prácticamente todas las televisiones y radios y los periódicos ‘de papel’- echan las campañas al vuelo congratulándose de que las autoridades monetarias europeas dan por finalizado el rescate, satisfechos de que el Ejecutivo de Raxoi haya endeudado a los ciudadanos del país para conseguir que los bancos y cajas puedan pagar lo que deben, principalmente a los bancos alemanes, la UE no se siente aún satisfecha con las medidas tomadas por el Gobierno español respecto a su economía y reclama más recortes porque no se fía de las medidas que está tomando el Ejecutivo español.

Porque, pese a la euforia de los ministros económicos de Raxoi –Guindos y Montoro-el comisario de Asunto Económicos y Monetarios, el antipático Olli Rehn, quiere que se apliquen más recortes para cumplir con los cuestionables objetivos de déficit, impuestos por la bienestarcida Ángela Merkel a toda Europa, entre ellos una vuelta de tuerca más en la Reforma Laboral, al menos eso es lo que se cuenta de las exigencias de Bruselas, mientras se guarda silencio sobre las indicaciones de la urgente Reforma Fiscal que también quiere la UE que se lleve a cabo.

Así pues, una vez más los recortes caerán sobre la clase trabajadora, devenida en un gran número en clase parada y desasistida de toda ayuda social, teniendo en cuenta que el Gobierno de Raxoi, en el balance de sus dos años de Gobierno lo único que ha aportado a la sociedad ha sido más paro, más desigualdad, más pobreza, menos derechos y más represión. No recortará en gastos superfluos, en regalos a la secta católica o asesores designados a dedo que perciben sueldos millonarios, sino en derechos de los ciudadanos, ni hará la reforma fiscal que le reclama la UE para no molestar a los millonarios que crecen en número en este país al tiempo que la pobreza invade la mayoría de hogares del país.

El pueblo se siente frustrado y desanimado, las medidas represivas, las multas y detenciones, las identificaciones sin causa de las fuerzas de seguridad han cortado de raíz cualquier capacidad de reacción o de protesta y el Ejecutivo alardea de contar con una mayoría silenciosa –la misma mayoría silenciosa aterrorizada que en los tiempos del genocida, a los que tanto empiezan a parecerse los actuales- que aprueba con su sosiego todo cuanto hace.  

Al tiempo, cada día resulta más evidente para esa ciudadanía desarmada que poco o nada puede esperar de una Justicia que, como la de la Audiencia de A Coruña, ha eximido de responsabilidades respecto al hundimiento del Prestige desde los armadores hasta el Gobierno, responsable directo de la marea negra que arruinó la costa galega y a miles de galegos, en una resolución que ha dejado perplejos a propios y extraños, que se preguntan qué clase de jueces han podido llegar a tal fallo y por qué.

La actitud de la Justicia con la infanta Cristina, a la que exculpa de una situación que en el resto de causas similares condena a quienes forman parte de sociedades fraudulentas, pone en evidencia la falacia de que la justicia es igual para todos. Entre otros privilegios porque los Borbones tienen carta blanca para defraudar al fisco, según declara el notario que formalizó las escrituras de Aizoon, en las que la hija del rey fue incluida con el argumento de que los miembros de la casa real ‘son una barrera para las investigaciones de Hacienda’.

Paralelamente, investigaciones procesales como el caso Gürtel o Bárcenas, que parecen caminar a paso de tortuga coja para que prescriban todos los delitos, al tiempo que se ponen barreras para que se no pueda constatar que el PP se está financiando ilegalmente desde hace más de veinte años, son la prueba de que existe en este país una justicia para pobres y otra para ricos y poderosos.

Ante las injusticias, imposiciones, recortes, vulneraciones de derechos, empobrecimiento general de la sociedad, eliminación de derechos de los trabajadores, corrupción escandalosa y una Justicia injusta y acobardada ante los poderosos, cuando no connivente con él, el pueblo no reacciona, permanece pasivo ante todos los abusos, acobardado y escondido en la madriguera de la indiferencia, creyendo con papanatismo los anuncios de los políticos de la derecha y de los empresarios que dicen que la economía se recupera, sin aclarar que la que se recupera es la suya, la de los ricos y poderosos y que nunca permitirán que la clase trabajadora vuelva a gozar de derechos y salarios perdidos en esta crisis.  

Ese pueblo ignaro y acobardado, que cree las falacias que le cuenta una prensa vendida, no es capaz de reaccionar ante una situación que debería llevarlo a tomar las calles y las instituciones para poner freno a todos los abusos que perpetra el poder, ya sea el del Gobierno o el de la Unión Monetaria, que quiere hacer de este país una Asia laboral, con trabajadores esclavos para mayor ganancia de los países del norte.

Nadie cuenta al pueblo, colgado ingenuamente de los informativos televisivos, que nunca regresarán los tiempos de sus derechos si no lucha por ellos, que quienes gobiernan y manejan los hilos desde la UE jamás les devolverán ni los económicos ni los laborales, que nunca mas se volverá a los tiempos del Estado del Bienestar, a menos que se arranque el poder a quienes solo trabajan para los financieros y los millonarios.

Un pueblo pasivo e irresponsable espera, como un irreal maná, que un día los gobernantes se levanten con las zapatillas de benefactores y les vuelvan a conceder cuanto los han arrebatado. Mas eso no sucederá, por mucho que los medios manipuladores lo oculten. 

Y si dan cuenta de que Raxoi dice que seguirá hasta el final con las reformas, que hay que ser modernos, nadie explica que esa modernidad pasa por un mundo nuevo e injusto, en el que la mayoría pierde derechos, poder adquisitivo, sanidad y educación gratuitas, capacidad para negociar con un empresariado que quiere volver a la clase trabajadora a la esclavitud, a menos que el pueblo vuelva a arrancarle al poder tanto como le ha sido robado.

Ante esa situación, tan clara para algunos, no se entiende que la mayoría no diga basta, que no se plante ante los recortes, ante las exigencias de una Unión Monetaria abusiva y ultraliberal que quiere hacer de este país un coto de abusos para la oligarquía. No se comprende a qué espera el pueblo, qué más  robará el poder, para que el pueblo reaccione a tanta hurto, tanta corrupción, tanta inanidad de una Justicia al servicio de los poderosos que condena a gente por manifestarse y exime de culpas a quienes roban al pueblo o quienes arrasan las costas y el porvenir de miles de personas.

¿Permitirán los ciudadanos que los vuelvan a la época de la dictadura sin levantar la voz y bajando la cerviz? De ser así habrá que asumir, no sin amargura, que los pueblos tienen los gobernantes que se merecen.

Si te gusta este blog y lo que en él se cuenta puedes contribuir con una pequeña aportación económica para ayudar a su autora, en paro desde hace más de tres años. 
Muchas pequeñas cantidades de muchos lectores me pueden sacar del aprieto. En el enlace que aparece en el recuadro podéis ver cómo ayudarme:

Esta bloguera es miembro de 

Comentarios

Entradas populares de este blog

26J: ¿Pucherazo o estupidez del pueblo?

Susana Díaz: El enemigo en casa

Crónica en negro del País Valencià: ¿Carlos Fabra implicado en asuntos mucho peores que la corrupción?

Quienes gustan de la historia, saben que muchos acontecimientos nunca explicados por los coetáneos de hechos ominosos, acaban apareciendo claros como el cristal con el transcurrir de años, o de los siglos. Acontecimientos políticos, guerras sin sentido que respondían a intereses económicos ocultos o, incluso, a pasiones de índole sexual, se desvelaron con el paso del tiempo aunque, para quienes fueron testigos directos hubieran constituido secretos insondables.
Una publicación catalana, El Triangle, sacaba a la luz en días en pasados un artículo sobre el crimen de las niñas de Alcàsser en el que, según recoge un amplio reportaje en su edición de papel, la confesión de un arrepentido podría implicar al todopoderoso y corrupto Carlos Fabra, expresidente de la Diputación de Castellón durante largos años, en una red de pornografía infantil que llevaba a cabo, igualmente, un amplio abanico de actividades ilícitas: importación y venta de cocaína procedente de Panamá, tráfico de armas, trapic…