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Sentencia del TEDH, Bárcenas, ERES… el caso es distraernos de lo esencial: el paro y la miseria.

A comienzos de los años setenta, cuando aún vivía el siniestro dictadorzuelo de El Pardo, el creador de los Premios Sésamo de Novela, Tomás Cruz, amigo de mi padre desde los dramáticos años de la guerra provocada por el golpe fascista, sostenía que en los sótanos de la guarida del dictador existía un ‘gabinete siniestro’ dedicado a elucubrar maniobras de distracción para que la gente no percibiese lo que realmente sucedía en el país y el estado de sometimiento y dictadura que padecíamos por aquel entonces los ciudadanos –meros súbditos de un enano monórquido y sádico- de este triste país.

En la actualidad pareciera que ese ‘gabinete siniestro’, ha sido trasladado a La Moncloa y que los responsables de comunicación, aliados con una prensa sometida, dócil y sin dignidad, siguieran actuando para mantenernos distraídos con el fin de que no nos percatemos realmente de la situación del país, empobrecido y explotado para mayor satisfacción de una banca especuladora y ladrona, y un empresariado feudal y explotador.

Así, los ‘culebrones informativos’ mantienen a la ciudadanía pendientes de acontecimientos que los medios explotan hábilmente, con el propósito de que los árboles de lo superfluo no dejen ver el bosque de lo inquietante.

En los últimos días, desde que el pasado lunes el Tribunal Europeo de Derechos Humanos dictase la nulidad de la doctrina Parot, ordenando así la puesta en libertad de los presos a los que se mantenía encarcelados al aplicar esa modificación legal con efecto retroactivo, los medios, el Gobierno y las asociaciones de víctimas tendieron un espeso muro de informaciones que no permiten que nos enteremos de más asuntos de lo que piensan unos y otros de esa decisión que ha encocorado a las víctimas, mantiene al Ejecutivo en una posición de esquizofrenia política y que, este ultimo y los medios cavernícolas utilizan para cargar, ¡cómo no!, contra ZP haciendo responsable al Presidente que pasará a la historia como el que logró el fin de ETA, como un colaborador perverso y necesario para que los etarras retenidos en prisión, en aplicación de una doctrina que el TEDH consideró inaplicable, queden en libertad.

Resulta sorprendente el jugo que los medios están sacando a una noticia que no tendría por qué haber dado lugar más que a una portada de periódico y una tertulia, en lugar de una semana –y lo que queda- de análisis torticeros, en los que, por intención o por omisión, se viene manipulando a la opinión pública, al ocultar explicaciones que harían que la gente dejase de encocorarse por la decisión del alto tribunal europeo.

Esta bloguera anda ya fatigada de explicar a Tirios y Troyanos que claman por que ‘el TEDH ha dicho que hay que poner en libertad a etarras y asesinos condenados a trescientos años de cárcel’, sin que ni un solo medio, ni un solo tertuliano, ni un triste comentarista televisivo haya aclarado que en este país la Constitución no permite, por mucho que las sentencias condenen a un millón de años de cárcel, mantener en ella a nadie más de treinta años, y que los que ahora salen en libertad lo hacen porque a esos treinta años se les aplica un derogado Código Penal, existente durante el franquismo, que contemplaba una reducción de penas por el trabajo por lo que las condenas de treinta años se han visto reducidas en un notable número de años.

Dicho esto, aclarado el asunto legalmente y sin apasionamiento, le quedaría poco recorrido a una noticia con la que se especula y agita a la gente desde cualquier medio. Lo que sea con tal de mantener el foco de atención distante del mayor problema que sufrimos los ciudadanos de este país: la explotación laboral y la desaparición de derechos sociales que están llevándonos de ser de ciudadanos a ser esclavos mendicantes.

Y como el caso Bárcenas parecía entrar en vía muerta, o en vía de enviar a la cárcel o al abismo de la ignominia al PP, después del papelón de su secretaria general en la vista del juicio que se empeñó en celebrar alegando que el extesorero había atentado contra su honor, y salió escaldada, con las orejas gachas y el convencimiento casi general de que lo que dijo el fullero extesorero tenía más visos de verdad que lo proclamado por la señora Cospedal, hete aquí que los medios pudieron contar, encantados, con un extraño episodio, más propio de una novela policiaca que de un suceso real, con la ‘visita’ de un supuesto orate al domicilio del actualmente encarcelado exsenador, en busca de unos pendrives, artilugios informáticos que parecen haber sido creados para causar la ruina del PP, entre los que supuestamente guarda Bárcenas, y aquel otro ‘puto pendrive’ que puso al descubierto todos los manejos y relaciones de la trama Gürtel con el PP.

Al tiempo, los medios usan y abusan del fétido asunto de los ERES de Andalucía, ya sea para culpar del latrocinio a culpables e inocentes, ya sea para evidenciar las meteduras de pata de una señoría, la jueza Alaya, que no se sabe si por inexperiencia, ansia de hacer justicia, o una cierta inquina contra el PSOE, dispara a las alturas de manera que hasta la Fiscalía, en manos del PP, tiene que llamarla al orden y anular o rebajar culpabilidades de gente que no parece haber tenido nada que ver con el asunto, pero que, siendo como fueron, altos cargos del PSOE, hacen relamerse de gusto a los integrantes del PP y la prensa cavernaria que encuentran munición para el ventilador destinado a esparcir detritus con el objeto de ocultar sus propias ilegalidades.

En tanto, los políticos del PP, los medios cavernarios y las tertulias televisivas se regocijan y refocilan en los mencionados asuntos, y de paso, distraen a la gente de la marcha inconmovible y aplastante de las decisiones que el actual Gobierno toma para, supuestamente, acabar con la crisis, aunque, con lo que está acabando es con los derechos laborales de los trabajadores y con la clase media, devenida en clase mendicante.

Mientras, los medios nos dan la lata con los asuntos mencionados, y el Gobierno se infla cual pavo real en época de celo anunciando el fin de una crisis, que de ser cierto únicamente supone el fin de la crisis para los banqueros  -que en nueve meses de este año ya han obtenido más beneficios que en todo 2012- y para el empresariado, que se relame goloso ante la entrada de inversores extranjeros que aprovechan el chollo de la ausencia de derechos de los trabajadores y la bajada inicua de los salarios, la otrora clase media sigue padeciendo los rigores de una crisis que, según pasan los años, parece la consecuencia de una conspiración de los ricos para aplastar por completo a las clases trabajadoras.

Ya lo dijo con descaro el millonario Warren Buffet: ‘sí hay lucha de clases y la estamos ganando los ricos’. Y en este país están absolutamente imbuidos de su victoria, por lo que los empresarios de la patronal –que cuentan en sus filas con procesados por incumplimientos laborales, e incluso por estafa- cada día dan una vuelta de tuerca a la eliminación de derechos laborales.

Mas asuntos que deberían ser objeto de análisis y debate en las tertulias televisivas, para avisar a la gente de lo que el poder del dinero y el poder político trama contra ella, pasan inadvertidos entre otros que distraen a los incautos ciudadanos, como el fin de una crisis que, de existir, no va a beneficiar a quienes la sufrimos con rigor.

Porque por mucho que proclamen Luis de Guindos, Cristóbal Montoro o Botín que las cosas van de maravilla, en tanto se cobren salarios de hambre y subvenciones de miseria,  mientras la gente tenga que abonar buena parte de sus medicamentos, los estudiante de rentas más bajas tengan que renunciar a su formación, y toda la clase media viva entre el terror al desahucio, el pánico a perder el trabajo, el que lo tenga, y el desánimo de no ir a encontrarlo nunca o hacerlo con puestos que supongan sesenta horas semanales pagadas con cuatrocientos euros al mes, el fin de la crisis es una entelequia.

Una falsedad más de las que cuenta el Gobierno con la colaboración de una prensa manipuladora que siempre encuentra asuntos para distraernos de lo esencial: que somos ya más de 6.5 millones de parados –de los que el Ejecutivo escamotea medio millón-, que la EPA demuestra que aquí solo crecen los beneficios de los banqueros y que la brecha social no es tal, sino una sima, que el consumo baja espectacularmente porque la otrora clase media apenas tiene dinero para mal comer, y que tenemos un Gobierno que se dedica a gobernar repartiendo dolor a los ciudadanos y dividendos a los banqueros.  

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