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La salida de la crisis de la que habla el Gobierno del PP y los banqueros solo beneficia a especuladores y oligarquía.

Desde hace unos días y con variable intensidad, según arrecia el caso Bárcenas, al Gobierno del PP y al propio Mariano Raxoi se les llena la boca al asegurar que estamos saliendo de la crisis. Teoría que comparte Emilio Botín, presidente del Banco de Santander especialista en arrimarse siempre al sol que más calienta, o al poder que gobierna que, la pasada semana, tuvo la desfachatez de afirmar que el dinero entra a espuertas en el país y que “España está en un momento magnífico, están haciendo cosas fantásticas”, tan fantásticas como aquellas de las que se congratula otro tiburón de la banca, Isidro Fainé, presidente de Caixabank, que expuso que ‘los tipos de interés de la deuda han caído por debajo del1%, algo desconocido desde 2010, el índice bursátil Ibex camina hacia los 10.000 puntos y las exportaciones crecen gracias a que los salarios se han devaluado a niveles del siglo pasado”.

Esa salida de la crisis de la que tan ufanos se muestran los banqueros y el Gobierno, los siniestros ‘mercados’ a los que se culpó de la crisis, ya no se esconden en el eufemismo ni el anonimato, ellos crearon la crisis, y ahora se congratulan de que haya indicios, o la confirmación, de que está acabando gracias a las inicuas medidas que les llevó a provocarla para llegar a dónde querían: el empobrecimiento de la clase trabajadora y la pérdida de derechos de los ciudadanos.

Porque la realidad es que la crisis que afecta a la ciudadanía, a quienes han visto mermados sus salarios a extremos de esclavitud, a los abuelos que se ven obligados a optar entre comer o medicarse, a los dependientes que carecen de atención médica y social, a los inmigrantes que mueren a causa de la retirada de la tarjeta sanitaria,a los niños, a los que sus padres no pueden alimentar debidamente, a los universitarios que tienen que abandonar los estudios, o a los parados sin prestaciones la entrada de dinero a manos llenas de la que habla Botín no les soluciona absolutamente ninguno de sus dramáticos problemas. 

Los mercados, la oligarquía, los bancos, todos aquellos que hablan, día sí y día también de la crisis, jamás los obligó prescindir de sus lujos y privilegios, esos que, en los tiempos más álgidos aumentaron sus haberes, consumieron más productos de lujo que nunca, siguieron viajando en jet privados, navegando en sus yates, y visitando los hoteles más caros, vestidos siempre con las ropas más lujosas y las joyas más caras. Ellos nunca padecieron la crisis que proyectaron para robar derechos a la clase media, devenida gracias a su hacer en clase empobrecida, cuando no mísera y desasistida. Esa sociedad solo se recuperará de la crisis el día que vuelva a disfrutar de sus derechos, su bienestar, pensiones dignas o un subsidio de paro que permita llevar una vida digna.

Mas la realidad es tozuda, y por muchas alharacas que hagan Gobierno y banqueros, y nos quieran vender la moto de una recuperación que, de ser cierta, solo beneficia a los de siempre, los datos económicos se encargan de echar jarros de agua fría a un optimismo que más parece pensado para distraer la atención sobre un Gobierno corrupto que hace meses que tendría que haber dimitido, si tuviese un atisbo de vergüenza y dignidad.

Porque, a las triunfales declaraciones de Raxoi en Panamá, o del Ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, todos los días y a todas horas, el criminal FMI, la UE y el BC, se empeñan en aguar la fiesta a los optimistas y ponen en evidencia datos como los que muestran que la morosidad de quienes deben dinero a los bancos llegó al 12.12%. Es el dinero que deben pequeñas empresas y particulares, las víctimas reales de la crisis que, sería de desear que, en un acto de justicia poética, acabara con la banca a fuerza de no pagar lo que deben y que, en cualquier caso, sería tan solo una mínima parte de lo que nos han robado los bancos.  

Al tiempo, los beneficios de la industria cayeron un 9.6%, la misma cifra que registró en julio de 1012 y las entradas de pedidos del sector retrocedieron un 5,4% en tasa interanual. Es la vuelta al terreno negativo tras los datos de julio. Situación lógica, si se mira de la ciudadanía, sometida a unos niveles penuria que impide a las familias hacer gastos que, en el pasado, se consideraban normales, como comprar una lavadora cuando se estropeaba o un ordenador más rápido cuando era necesario.

La reforma del Gobierno del PP, que aleja la revalorización de las pensiones de la evolución de precios, reducirá su valor real entre un 10% y un 12% hasta 2020, según cálculos del economista Santos Miguel Ruesga, el único experto del comité encargado por el Gobierno de diseñar la reforma de las pensiones, y que votó en contra del documento final. Los pensionistas, que en muchos casos soportan la carga de familias enteras sin ingresos (1.845.571 parados registrados no recibían nada del estado en septiembre pasado), forman parte de un colectivo, el de las familias, que ha visto cómo se desplomaba su capacidad de compra.

Porque si en 2010 cada hogar gastaba una media, según el INE, de 29.782 euros al año, tres después la cifra ha caído a 28.152 euros, al registrar así este país la mayor caída en ingresos disponibles de la UE tras Grecia, Bulgaria y Letonia según datos de Eurostat.
Dato que, sin duda, aumentará si se tienen en cuenta los altísimos niveles de paro existentes, pese a que el tramposo Ejecutivo de Raxoi los maquilla con el fin de reducir la alarma que la cifra de más de 6.000.000 de parados produce. Por esa razón, con las trampas habituales de un Gobierno truhan, maquilló las cifras, reduciéndolas en 500.000 parados menos*

Esa es la recuperación de la que habla el Gobierno del PP y los banqueros, quienes nunca sintieron en sus carnes la crisis, quienes la propiciaron para poner a los trabajadores donde siempre los quiso la ultraderecha, en la miseria y dispuestos a trabajar por ridículos salarios para no morir de hambre.

La recuperación de la que se ufana el PP, la que venden de cara a los inversores extranjeros alardeando de haber dejado a los trabajadores sin derechos y sin dignidad, a los jubilados sin medicación, a los parados sin prestaciones, a los estudiantes sin becas, a los inmigrantes sin sanidad, solo terminará de verdad el día en que el pueblo eche del poder a políticos corruptos, sometidos al dinero, cobardes y timoratos, o agradecidos a sus regalos.

La crisis, para el pueblo, dará fin el día que comience una crisis irreversible para quienes han robado, expoliado y explotado a la mayoría.

*Esta bloguera no puede dar los datos de ese maquillaje, puesto que procedían de una noticia del digital Infolibre que lleva días sufriendo los ataques de la extremaderecha, que constamente hackea esa página. Hay muchas maneras de censurar la información y esa es la que han elegido los aliados del poder.

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