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Socialistas sin saberlo: Casi el 80% de los ciudadanos reclaman más intervención del Estado.

La incultura política de este país, lograda a fuerza de manipulación mediática y política a lo largo de cuarenta años de dictadura y treinta y muchos de pseudemocracia, durante la cual los responsables de los planes de estudios no se preocuparon nunca suficientemente de formar ciudadanos conscientes e informados, es la culpable del despiste de una ciudadanía que vota derecha, aunque, muy mayoritariamente se inclina más por medidas propias del socialismo que del neoliberalismo salvaje que nos gobierna.

Esta situación se pone de manifiesto en un estudio internacional, Values Worldviews, realizado en España, Suecia, Polonia, Italia, Alemania, República Checa, Francia, Dinamarca, Reino Unido y Países Bajos. Según cifras recogidas por la consulta, los españoles son los que mayoritariamente consideran que el Estado debe ser el responsable de asuntos como el control de la banca, además, obviamente, de ser el encargado de proporcionar Sanidad, Educación, Prestaciones Sociales, controlar las políticas de empleo o asegurar el nivel de vida de parados y jubilados. El porcentaje de ciudadanos que se muestran partidarios del mantenimiento de lo público frente a lo privado, y de la intervención del Estado frente a la libertad total que propugna el liberalismo salvaje, alcanza una media del 76%, lo que lleva a deducir que muchos votantes del PP son contrarios a la política de privatizaciones y liberalismo de ese partido, y por el contrario están más cerca, sin ser conscientes de ello, de políticas estatistas propias del socialismo.

El diario El País, que es el medio que publica los datos de un estudio de la Fundación BBVA, que recoge la encuesta de Values Worldviews, disfraza con eufemismos como ‘el estado’ o ‘lo público’, cuando la realidad que refleja esa encuesta es que mayoritariamente la ciudadanía se inclina por el tradicional estatismo socialista, en el que la intervención del Estado en la economía procura el bien común frente a los abusos que puedan llevar a cabo empresas privadas o una banca descontrolada y abusiva.

Los líderes del PSOE, deberían tomar buena nota de ese estudio y volver a las políticas económicas propias del socialismo, que hace lustros que abandonaron, llevándoles a la actual situación de alejamiento de la sociedad que ha dado lugar al batacazo electoral de 2011, y a la reiterada desafección de una ciudadanía que no conecta con una formación que, desde hace mucho tiempo, ha llevado a cabo una política económica propia del neoliberalismo, siguiendo el ejemplo de otros partidos socialdemócratas europeo, que han corrido similar suerte electoral.

El abandono de las políticas socialistas viene de lejos, de cuando Felipe González dijo aquella tremenda frase, de que prefería morir de una puñalada en New York, antes que de aburrimiento en Moscú, pronunciada años antes de que cayese el Muro de Berlín; que fue el comienzo del desmoronamiento de los estados de bienestar en casi toda Europa, al verse los capitalistas sin el freno que suponía el coco del comunismo, si tensaban demasiado la cuerda de la supresión de derechos de los trabajadores y los ciudadanos, cosa que se viene produciendo, de forma imparable, desde que no existe el temor de que se pueda ver la posibilidad de otra alternativa que la impuesta por el capitalismo salvaje.

Durante el ultimo gobierno socialista, con un presidente como Zapatero que, al principio, pareció ser un firme defensor de la socialdemocracia tradicional, al haber dado un gran papel al Estado y a la protección de los ciudadanos, cuando se rodeó de economistas como Jordi Sevilla, o Miguel Sebastián se podría decir que ‘la pifió’ en términos de economía socialista.

Fueron los años en los que esos economistas, diríanse que infiltrados del capitalismo salvaje, mantenían que ‘la bajada de impuestos era de izquierdas’, cuando lo que tendría que haberse hecho fue una reforma fiscal que cargara en las, entonces prósperas empresas, el peso de la tributación, en lugar de hacer desaparecer impuestos como el de patrimonio, el de sucesiones y el que pagaban quienes ingresaban más de 120.000 euros al año. Jordi Sevilla llegó a proponer la introducción de seguros privados en la sanidad pública, a fin de corregir los déficits de gasto público existentes en el sector sanitario, que habría dado lugar a una polarización por clase social de la sanidad pública española, como está sucediendo en el presente con las políticas sanitarias de la Ministra Mato que tantas protestas y rechazo concitan.

Al constatar que los ciudadanos quieren un Estado fuerte e intervencionista, que controle al capitalismo salvaje y procure la protección de los más débiles, haciendo uso de las arcas públicas que han de llevar a cabo un reparto distributivo de la riqueza, la ciudadanía, sin saber qué modelo de gestión política quiere, se inclina por aquella que supone, ‘un proyecto de felicidad para el pueblo’ como decía una antigua ponencia política del PSOE, frente al ‘gobernar también es causar dolor’ de Gallardón. 

La izquierda debería tomar nota y explicar, con mucho cuidado y paciencia, haciendo uso de redes sociales o del boca a boca, ya que con los medios de comunicación mayoritarios no se puede contar, que es el socialismo el que garantiza lo público, y la protección de un Estado fuerte, nutrido convenientemente por el reparto justo de la riqueza. 

Evidentemente, ese discurso no está en condiciones de darlo en la actualidad el PSOE, que hace mucho que abandonó las políticas socialistas, por lo que, o tendrá que volver a su ideología primigenia –dejándose de esas pamplinas recomendadas con mala intención por la derecha de una ‘refundación’-, o tendrá que aparecer una fuerza política lo suficientemente sólida para garantizar al pueblo lo que quiere.

Que está muy alejado del neoliberalismo salvaje del PP, partido al que votan por desconocimiento de qué representa el neoliberalismo y el socialismo, casi once millones de despistados ciudadanos.

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Comentarios

  1. La gente en general no tiene ni idea de política, porque si la tuviera no votaría jamás a un gobierno socialista o comunista. Por eso, los gobiernos socialistas ponen tanto enfásis en la educación pública obligatoria (para crear garrulos), y en la subvención a tutiplén (para que no se hagan preguntas). Pero con una sociedad de garrulos corruptos sólo hay un resultado posible: la quiebra más absoluta, que es lo que le pasa a todos los países donde se enquista el socialismo, incluido España.

    Nótese la diferencia entre la parte norte de España, donde ha gobernado tradicionalmente la derecha, y la parte sur, donde ha gobernado la izquierda con la ayuda de millones de euros en subvenciones de toda Europa, y se ve claramente que el problema no es tener puntos de partida diferentes (ya que comparada consigo misma, Andalucía está peor que antes), si no de un modelo de gobierno severamente deficiente como es el socialista. Pasa lo mismo con Alemania del Este, donde la lluvia de millones que les llega todos los años de la parte oeste se derrocha en fiestas en vez de en inversiones, porque a nadie se le ocurrió atajar primero la mentalidad de vagos corruptos que deja como legado el comunismo.

    Quizá la prueba más demoledora del fracaso del socialismo sea este artículo que contrasta las secuelas de un gobierno progre con las de una bomba atómica.
    http://frontpagemag.com/2012/david-horowitz/call-it-hiroshima-and-detroit-the-damage-democrats-do-to-the-poor-lasts-longer-than-a-nuclear-bomb/

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  2. Cruz... Pssst... Pssst ... Usted probablemente no es mala gente, pero cuando vino al mundo, hubo falta de oxigenación en aquel parto, ¿me equivoco? Pierda cuidado, hombre, y no deje de entrar en el blog de esta periodista con su nombre auténtico, en lugar de hacerlo embozado por una vergüenza absurda y fuera de lugar, al menos en este foro en el que escribimos ambos. Me consta que su dueña es una mujer sabia y comprensiva, cuyo corazón está siempre del lado de los más desvalidos. Yo misma, como no me admite el enlace al blog, dejó mi nombre debajo por si necesitara algo usted mismo. Tenga una buena noche.

    Gracias, bloguera, y enhorabuena. Salta a la vista que en estos otros partos no falta oxigenación jamás. Por fortuna. Luisa Seoane.

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  3. Vaya por Dios, Cruz, me iba sin echarle la mano que acabo de ofrecerle para toda circunstancia. Verá. Ese 'si no' suyo de usted a la altura del discurso... hmmm... a esta altura: "... y se ve claramente que el problema no es tener puntos de partida diferentes (ya que comparada consigo misma, Andalucía está peor que antes), SI NO de un modelo de gobierno severamente deficiente como es el socialista.", se escribe sencillamente SINO (pero ya no severamente deficiente, como salta a la vista) sin mayor remilgo, tal que le decía antes que hiciera. Y por cierto, ¿ese 'antes' de Andalucía como término de la comparación, ¿se refiere a antes de la dictadura genocida, durante o después? No deje de hacerlo explícito, hable por esa boquita, bonic.

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