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Lo que no cuenta del Gobierno de Rajoy sobre el conflicto con Gibraltar y su ridículo ante la UE

Se dice que una verdad a medias es peor que una mentira y en el asunto de Gibraltar el Gobierno de Raxoi está contando muchas verdades a medias –las absolutas mentiras las deja para el asunto de la financiación ilegal y los papeles de su extesorero-, haciendo que la nación quede en ridículo ante organismos internacionales, a causa de sus ocurrencias patrioteras, que no son sino una cortina de humo para ocultar el infecto asunto de sus finanzas. Hoy mismo ha recibido el primer bofetón por parte de la UE, que ha hecho saber al Gobierno de Raxoi que la ocurrencia de cobrar una tasa de cincuenta euros a quienes crucen la verja es ilegal y contraviene la legislación europea. Después de hablar con Durão Barroso, Raxoi ha afirmado que le ha pedido a la máxima autoridad de la UE –la oficial, porque ya se sabe que quienes mandan en la UE son los especuladores financieros- la visita de observadores de ese organismo a la frontera con el Peñón: otra verdad a medias, o una falacia sin más, porque la petición de que se enviasen esos observadores partió del primer ministro del Reino Unido, David Cameron.  

En cualquier caso, el Gobierno de Raxoi, que se ha agarrado al clavo ardiendo del conflicto por el ‘Gibraltar español’, del mismo modo que lo hizo en su día el dictador genocida, y por los mismos motivos, los de ocultar las miserias de su Gobierno, no ha contado la verdad desde el primer momento, lo que avala la más que sospecha de que el asunto le viene pintiparado para distraer la atención mediática del problema en el que está enfangado, a causa de la más que presunta corrupción en su doble contabilidad.
El Ejecutivo ha presentado el asunto de los bloques cemento, arrojados al mar por las autoridades del Peñón, como una ofensa a los pescadores y un delito ecológico. Mas resulta, como precisa el colectivo Ecologistas en Acción, que se trata de una práctica habitual en el litoral peninsular, que se realiza en distintas zonas de Andalucía, para crear arrecifes artificiales que regeneren el fondo marino y los caladeros locales, además de impedir la pesca de arrastre que es letal para la conservación del fondo marino.

En este punto hay que recordar que los pescadores españoles no se han caracterizado nunca por su respeto al medio ambiente, ni a la conservación de especies marinas que, en más de una ocasión, han estado a punto de exterminar por completo, por su forma en absoluto sostenible de pescar.  Ecologistas en Acción precisaron que el LIC (Lugar de Interés Comunitario), que protege las aguas de la Bahía de Algeciras, tiene que garantizar que se practica una pesca sostenible, cosa que no siempre hacen los pescadores y, además, señal una práctica intolerable que, en absoluto, dio lugar a una reacción del ministro de Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, ‘fue la retirada masiva de arena de la duna de Valdevaqueros para la construcción de un relleno en la costa oriental de Gibraltar: una acción ilegal con severos impactos ambientales’. Mas, como la atrocidad medioambiental la llevó a cabo un alcalde del PP, nadie en el Gobierno se rasgó las vestiduras, ni se alarmó por el deterioro ecológico.

Los ecologistas dejan claro que los bloques de cemento arrojados en aguas de la Bahía no son, en absoluto,  los detonantes reales del conflicto, aunque la forma y el sitio escogidos por las autoridades de Gibraltar no fueran negociados con las autoridades españolas. Al poco de estallar el conflicto, fuentes gubernamentales reconocieron al digital ECD, que el lanzamiento de bloques de hormigón por parte de las autoridades de Gibraltar esconde un objetivo oculto: facilitar el tendido submarino de un cable telefónico hasta Inglaterra, que permitirá a la Roca independizarse de España en materia de telecomunicaciones. El cable submarino que uniría el Peñón con el Reino Unido tendría que discurrir por aguas españolas, pero se supone que el Gobierno de Raxoi no podría negar el paso a un país miembro de la UE. En todo caso no es de extrañar que las autoridades del Peñón quieran una línea telefónica que los una con el Reino Unido, porque la compañía que facilitaría las comunicaciones garantiza mejoras, y sabido es también, que las compañías de telefonía españolas son notablemente más caras que las europeas. Es muy posible que una de esas empresas, de las que figuran en el IBEX, tenga cogido al Gobierno por cualquier parte, y que a cambio de donaciones exigen legislación y decisiones a su medida, reclamen que de ninguna manera y en ningún caso, permita la instalación de ese cable submarino que les restaría negocio. Porque, pensar que todo este contradios, lo ha montado el PP para favorecer al sector pesquero de bajura, al que no protege precisamente, sería pecar de ingenuidad.

Que, periódicamente, gobernantes que tienen mucho que callar sobre sus nefastas gestiones recurran al patrioterismo barato para tender una cortina de humo sobre sus vergüenzas daría risa, si no resultase un patético intento, que hace que a la diplomacia española se la tome a chufla en las cancillerías europeas. Porque por las mismas razones que invocan para reclamar Gibraltar, podrían esgrimir para hacerlo con Bélgica  -las antiguas posesiones de Flandes-, o los territorios italianos que igualmente cedió Felipe V, el primer Borbón, para asegurarse su permanencia en el trono de España en la firma del Tratado de Utrech. Tratado en el que, bueno será recordarlo, apenas intervino la diplomacia española, dado que se discutió y acordó por Luis XIV, abuelo del postizo rey hispano que llegó al trono tras una larga guerra que enfrentó a Europa por la sucesión de un reino vacante, situación en la que quedó tras el fallecimiento de un débil mental, un pobre ser deficiente a consecuencia de la morbosa endogamia de las familias reinantes en Europa, Carlos II, ‘El hechizado’.

Al cúmulo de sinsentidos cometidos por el Gobierno de Raxoi, la torpe diplomacia española, dirigida por el ministro Margallo, le está proporcionando a Cameron un regalo ante los comicios europeos, porque el conservador británico usará el mismo patrioterismo casposo de los españoles, para insuflar en sus nacionales los mismos sentimientos de fervor patrio, que oculte las muchas equivocaciones de su gobierno ultraliberal, que tan descontentos tiene a los británicos.

Una muestra más de la inteligencia de un Ejecutivo, el de Mariano Raxoi, que ha llevado la política internacional de este país, como en tiempos de Aznar, a ser el hazmerreir de las cancillerías de todo occidente.

Dice una leyenda inglesa que Gibraltar seguirá siendo colonia británica en tanto habiten en ella los simios que la pueblan. Podría temerse que más que una leyenda sea una premonición, porque, dada la sensibilidad ecologista de los políticos de este país, y especialmente los del PP, lo que es posible es que si los españoles volviesen a Gibraltar, los simios se extinguirían, igual que el lince u otras especies autóctonas, que no sirven para torturarlas en festejos varios en este triste país.

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