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De trenes, pederastas y otros disparates de la crónica nacional.

‘Os mortos son seus’ bramó Xosé Manuel Beiras, líder de  Anova Irmandade Nacionalista, en el Parlamento galego, días después de la tragedia ferroviaria del tren Alvia en la curva de A Grandeira. Las declaraciones de Beiras, que no suele tener apéndices pilosos en la lengua, provocó la ira de los populares y sus corifeos mediáticos, que llegaron a llamarle miserable, aunque las miserias correspondan a quienes permitieron el riesgo de accidente con la construcción de una curva peligrosísima y quienes, desde el momento que se produjo el accidente, contaron innumerables falsedades con el fin de exculpar su responsabilidad colgándosela toda al infeliz maquinista.

Mas, como dice uno de esos refranes que nutren el acervo popular, ‘las mentiras tienen las patas muy cortas’ y según pasan los días y las semanas se va poniendo en evidencia que la culpa del maquinista es muy restringida, y que los responsables últimos de la tragedia en la que murieron 79 personas y aún hay quince hospitalizadas con diagnóstico de extrema gravedad, son los responsables de RENFE, de ADIF y, en última instancia, de los gobiernos central y galego. Entre las falacias descubiertas se puede significar la que afirmaba que la vía por la que circulaba el tren Alvia no era de Alta Velocidad,  aunque sí tenía esa categoría, justamente hasta acabar la curva y en consecuencia debería haber tenido instalado el sistema de balizas ERTMS que, qué casualidad, sí contaba con ellas,  aunque en sentido contrario. Tampoco era cierto que existiese una señal que avisase del peligro, como dijeron los responsables de RENFE y ADIF, sino que fue instalada días después del siniestro.

De manera que las palabras de Xosé Manuel Beiras –que es una pena que no extienda su presencia política al resto de este país de países, porque buena falta hacen individuos honestos y valientes, que llamen a las cosas por su nombre y no sientan temor reverencial por el poder-, no son una exageración, ni una barbaridad. Porque el accidente se pudo evitar de haber sido los políticos honestos y responsables y no hubiesen recortado y desviado dinero en indemnizaciones indecentes, para construir el trayecto como se debía y no respondiendo a intereses de amigos del PP.

Si hay algo cierto en esta historia es que la defensa del maquinista lo va a tener sumamente fácil a la hora de adjudicar responsabilidades porque, como bien señaló Beiras, RENFE y ADIF "se autodenuncian" al implantar ahora medidas de seguridad que tenían que haber existido antes para evitar el accidente. Entre otras una baliza que reducirá automáticamente la velocidad del tren antes de la curva de A Grandeira, baliza que, de no haberse hecho las obras con el sistema patrio de la chapuza, setenta familias no estarían ahora llorando la pérdida de sus seres queridos.

La chapuza nacional, esa maldición que nos arrastra por la historia con el estigma del desprestigio, la torpeza, la dejadez y la incuria marca constantemente la crónica de este triste país en todas sus variantes. Porque ¿qué si no una chapuza del Ministerio de Justicia ha sido el indulto aplicado al pederasta –ya detenido, por fortuna- Daniel Galván, cuyo nombre figuraba en la lista de españoles a indultar por el rey de Marruecos?, Quien tras las protestas de su pueblo y el escándalo internacional que conllevó la exención de pena, dio marcha atrás y, además de anular el indulto, hizo que su Gobierno dictase una orden de búsqueda y captura internacional, ya que la policía española no movió un solo agente destinado a localizar a tan abyecto delincuente. Dice el Gobierno que el nombre de Galván figuraba en una lista de traslados de presos a cárceles españolas. Hay que preguntarse qué interés podía tener el Ejecutivo en que semejante repulsivo delincuente pudiera cumplir pena en el territorio nacional. Si se pudría en una cárcel marroquí, que no se caracterizan por respetar los derechos humanos, tanto debía haber dado, tratándose de los delitos por los que fue condenado. Quizá sea cierto que el asqueroso pederasta trabajaba para el CESID, y por esa razón querían proporcionarle cierto confort en su condena, poniendo en evidencia la clase de gentuza que emplea el centro de inteligencia. ¿Otra muestra de la chapuza nacional?

Igualmente una chapuza está siendo la política exterior del Ejecutivo de Raxoi respecto a Gibraltar, porque su ramalazo de patrioterismo está perjudicando gravemente a los comerciantes y hosteleros de La Línea, a las personas que trabajan en Gibraltar y a los turistas llanitos, causando un desplome en el consumo de la zona. Aparte del ridículo internacional al que está dando lugar con unas medidas que, tanto el Gobierno de Gibraltar como el británico, se han apresurado a calificar de fascista, equiparando al Ejecutivo de Raxoi con el de la dictadura franquista.

Y de chapuza, o de dislate, puede calificarse un estudio de las FAES - el laboratorio de adoctrinamiento del PP, dirigido por Aznar-, firmado por Elisa Chuliá, profesora titular de Ciencias Políticas y Sociales de la UNED,  que afirma que el aumento de la esperanza de vida, y por lo tanto, del número de ancianos, "presionan al alza el gasto en pensiones, y también, aunque en menor medida, el gasto sanitario". Para esa reaccionaria individua, “el acceso de la mujer al mercado laboral, si bien ha traído consigo beneficios al aumentar los ingresos fiscales del Estado, también ha retrasado la nupcialidad, provocado un descenso en la natalidad, y por lo tanto una caída del número de contribuyentes futuros, pero también ha provocado que la mujer haya dejado de ocuparse de los miembros más vulnerables de la familia, los ancianos, lo que da lugar también a una desestructuración de las familias. A esto hay que sumarle la amplia oferta educativa pública, que ha supuesto una ganancia agregada en cualificación de mano de obra, lo cual ha originado con frecuencia desempleo y sobrecualificación”. Todo una declaración de intenciones de las políticas sociales del PP, que pretenden reducir prestaciones sociales, y sobre todo, volver a las mujeres al gineceo, a parir y cuidar ancianos, en tanto los jóvenes han de prescindir de la Educación para ser, por los siglos de los siglos, mano de obra sin cualificación, sumisa y barata.  

Y para completar el desafortunado retrato de un país donde impera la chapuza, la ignorancia y la desmesura, cabe mencionar las palabras del alcalde de la localidad lucense de Baralla, obviamente del PP, que a propósito de un debate en que se discutía una moción de la Xunta para condenar la violencia de la organización Resistencia Galega, soltó, cuando la oposición quiso extender la condena a todas las formas de violencia, incluida la ejercida por el régimen franquista, que “los que fueron condenados a muerte se lo merecían”. Se podría acusar al PP galego de chapucero por permitir la militancia en sus filas de tamaño energúmeno fascista, pero esto sería un acto de buena voluntad, porque la realidad es que si en el PP galego, o de cualquier otra parte, militan cafres ultramontanos como ese, es porque toda la organización, empezando por su presidente, comparten la misma ideología de admiración y acuerdo con todos los crímenes cometidos por el franquismo, al que tildan de, como mucho, ‘régimen autoritario’, aunque no de dictadura.

Chapuzas, dislates, desmesuras, corrupción, injusticias…son las características del régimen que viene imponiendo el PP desde su llegada al poder tras un golpe de Estado a través de las urnas. Y el pueblo aguantando…


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Comentarios

  1. Preciso, concisa y real todo lo que viertes en tu artículo. Esta Españe, mía, esta España nuestra, sigue el camino de la desvergüenza de sus políticos chupocteros.

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  2. Gracias, Javier. Y sí, esta Ejpaña que nos duele y desespera está cada día peor. ¿Sabías que la letra original de la canción de Cecilia que mencionas 'esta España mía, esta España nuestra' en el original, cambiado por la puta censura franquista decía en realidad 'Esta España mía, esta España muerta'?

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