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La mala educación, los Borbones y su ‘martirio’

Dice el DRAE que la palabra ‘maleducado’ viene del participio del verbo maleducar, y se refiere, principalmente, a niños muy mimados y consentidos;  en su segunda acepción alude a personas descorteses, irrespetuosas o inciviles. Hay que recurrir siempre al DRAE, o al diccionario de Doña María Moliner, que señala igualmente que ‘maleducado’ se refiere a alguien falto de educación, principalmente a niños desobedientes y carentes de respeto, para tener pleno conocimiento de cuál es el sentido de un insulto cuando este procede de las más altas instancias. No es lo mismo que el dipsómano del bar de la esquina escupa un ‘maleducado’ si escucha decir que le huele insoportablemente el aliento a alcohol, que el reproche proceda de la Casa Real, que es lo que ha recriminado tan alta instancia del Estado, a quienes abuchean o protestan ante las reales personas, que, como los niños a los que alude el diccionario, sí parecen ser muy mimados y consentidos.

Cuando el portavoz de la Casa Real habla ante la prensa se supone que lo hace en representación de la familia que ostenta su título –o detenta, teniendo en cuenta que está donde está por el designio de un dictador- y ejerce la Jefatura de un Estado, a cuyos ciudadanos parece no estimar en demasía, teniendo en cuenta que osa insultar a quienes se supone que sirve desde tan alta magistratura.

Transmite el portavoz de la Casa Real, que se supone habla por boca de los monarcas, respecto a los abucheos que reciben cada vez que acuden a un acto público que “no nos preocupan, pero sí nos molestan. Es perfectamente legítimo que la gente se exprese, pero nos molesta el componente de mala educación. Están (los miembros de la familia real cuando les abuchean) bajo un techo y cuatro paredes, en un sitio al que han sido invitados, y no pueden echar a correr”.

Efectivamente, no pueden echar a correr, y sería, en cualquier caso, eso sí, un acto de imperdonable mala educación en tan conspicuas personalidades. Se supone que, como dijo un antepasado suyo con la chulería que caracterizó a lo largo de la historia a esa familia, que atentados, abucheos, y hasta algún improperio ‘son gajes del oficio’. Así lo dijo Alfonso XII cuando sufrió un atentado en París y lo volvió a repetir su hijo, Alfonso XIII, tras otro conato de magnicidio contra su persona.

De modo que, revirtiendo el reproche se podrá decir a los Borbones que la mala educación es no asumir su papel y no saber aceptar, con elegancia y sin reproches, los de un pueblo –chusma dirán ellos- que tiene más que razones suficientes para abuchear, lanzar improperios y quejarse de los representantes de un Estado que no hacen otra cosa que espoliar al pueblo para satisfacer la avaricia de una banca codiciosa y, también, para mantener el ofensivo tren de vida de la Familia Real que recibe de los ciudadanos unas cantidades de dinero excesivas para un país en el que hay más de seis millones de parados, el Gobierno ha privado del derecho a la sanidad a casi novecientos mil inmigrantes, ha dejado sin posibilidad de seguir sus estudios universitarios a más de treinta mil jóvenes, sin prestaciones a más de dos millones de familias, y a cientos de miles de dependientes.

De manera que lo que resulta de muy mala educación, propia, como dice el DRAE, de niños caprichosos y consentidos, es tener la osadía de insultar al pueblo que sufre, con una templanza digna de mejor causa, tanta afrenta por parte del poder, sin reaccionar más que con unos cuantos pitidos y algún que otro denuesto.

No deja de resultar chusco, de igual forma, que salga presuntamente de boca de un señor, el rey, ese reproche de ausencia de educación, cuando su nivel académico es más bien escaso -y que, con los parámetros que exige el Gobierno para conceder becas tendría, de optar a una, que conformarse con cursar algún módulo, no demasiado complicado, de FP-, cuando él en su haber académico no cuenta más que con la enseñanza cuartelera de su juventud, a la que no ha agregado formación alguna, porque sus inclinaciones de ocio se limitaron siempre a masacrar indefensos animales o dedicarse a las conquistas femeninas, al margen de su matrimonio.

Cabría recordarle, al monarca, o a quien se le ocurrió insultar con el epíteto de maleducados a quienes protagonizaron la pitada contra su real esposa –a la que se basta para humillar en público-, que quienes la protagonizaron fueron licenciados, profesores y quizá, algún catedrático, muy calentitos con un ministro de Educación, José Ignacio Wert, decidido a acabar con la Educación Publica, por mandato del presidente de un Gobierno, el del PP, al que el rey no duda en aprobar los brutales recortes contra su pueblo.

Maleducado, también, es su señor yerno y su señora hija que, aprovechándose de su nombre y condición, y con la colaboración de políticos corruptos, se hicieron con enormes cantidades de dinero público que, hasta el momento, no parece que tengan intención de devolver a las arcas públicas, por mucho que estas estén comatosas. Dice la Casa Real que el Caso Urdangarín está suponiendo ‘un martirio’ para tan ilustre familia. No estaría de más recordar a quienes tan martirizados se sienten, el martirio que viven en este país los desahuciados, los estafados por la banca, los parados, las personas sin prestaciones de ningún tipo, todos ellos personas honradas que, pese a no haber delinquido como sus allegados, viven un suplicio mucho mayor que el verse en las portadas de los diarios y en los informativos televisivos, porque, a fin de cuentas, y aunque el Borbón pronunciase aquella andrómina de que la ‘justicia es igual para todos’ saben bien que no es cierto, por cuanto vienen interviniendo en el caso para que su principesca hija no se vea salpicada con imputaciones.

La insinuación de que el juez Castro está demorando en exceso el caso ya ha sido respondida debidamente por el Presidente de la Audiencia de Palma, que, con todo, ha tenido la delicadeza, o la falta de arrestos, de no recordar a la Casa Real que resultan inadmisibles sus injerencias y comentarios. Lanzar mensajes a la Justicia, como viene haciendo la Casa Real, según sabemos, y sin duda solo conocemos una ínfima parte, para que no imputasen a la Infanta, o para que cierren el caso lo antes posible, también es algo propio de personas maleducadas que no respetan la independencia judicial.

Tampoco puede decirse que resulte de una educación ejemplar la opacidad de movimientos de dinero, ocultándolos a la Hacienda Pública o no dando cumplida cuenta al pueblo de cuándo y cómo se liquidaron cuentas en Suiza y cuánto se cotizó por ellas, con el pretexto de que no se recuerdan fechas, porque, hay que señalar, que a Hacienda esas excusas nunca le sirven cuando a un presunto defraudador le hacen una declaración paralela, de esas que a la familia real, que parece tener bula con la Hacienda Pública, no les han hecho jamás por orden precisa de las alturas gubernamentales.

De muy mala educación, como gamberrada lo define el DRAE, es cometer acciones que resultan escandalosas o molestas para otras personas, y son muchos millones de ciudadanos los que se escandalizan al ver como el rey masacra animales en peligro de extinción, con cuyos cadáveres se retrataba ufano. Y para cuyos brutales fines, hace, además, uso del dinero de todos los ciudadanos.

Y aunque desde la Casa Real no quieran ver la realidad, con sus declaraciones ofensivas, la opacidad de sus cuentas, la arrogancia de su actitud y la indiferencia manifiesta por los sufrimientos del pueblo, cada día abonan un poco más el republicanismo de una ciudadanía que está cansada de una dinastía que, a lo largo de la historia, no dio mas que quebraderos de cabeza y disgustos a su pueblo.

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Comentarios

  1. (Aplausos)Pena que Internet no pueda reproducir sonidos. Difundida. Un saludo, @adriantsn

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  2. Querida Luisa, es tan contundente tu escrito, como las razones que expresas. Ya está bien de que estos borbones y sus borbonadas; ya estamos demasiado cansados de lo mal que nos trata este desgobierno, como para que ahora, nos insulten y nos llamen de todo. Poca vergüenza y poco cariño tiene a 'su' pueblo, como para ahora tener que soportar esta mierda.
    Siempre te lo digo debemos difundir al máximo tus escritos, a ver si les llega la onda a esta alcurnia...

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