Ir al contenido principal

El trágico accidente de tren de Santiago dispara las conjeturas y borra la actualidad política

Una vez más, a lo largo de la historia, la tragedia se ha cebado con esa tierra hermosa, poblada por hermosas personas, que es Galicia. La respuesta del pueblo galego no solo ha sido irreprochable sino admirable, desde los primeros vecinos de Angrois que acudieron a ayudar a los accidentados, los cientos de jóvenes que dejaron la fiesta para acudir a centenares a donar sangre, hasta los hosteleros que no dudaron en brindar las habitaciones de sus negocios, de forma gratuita, a los familiares de las víctimas, pasando por todos cuantos trabajadores acudieron a arrimar el hombro para ayudar a las víctimas. Hay que conocer la calidez y la humanidad del pueblo galego para entender su reacción, a pesar de haber sido víctima a lo largo de la historia de abusos y represiones, de miseria y desarraigo, es solidario y generoso, y prueba de ello está siendo el comportamiento de los santiagueses.  Desde la distancia se siente el dolor y la pesadumbre, una amargura sorda, que traspasa la distancia que existe entre la feraz tierra galega y estas áridas tierras alicantinas.

Desde que anoche se empezaron a conocer los primeros detalles del tremendo accidente de tren, registrado a escasos cuatro kilómetros de la estación de Santiago de Compostela, precisamente la noche de la fiesta más importante de esa ciudad, los medios y las redes sociales comenzaron a disparar conjeturas que no han cesado desde entonces hasta este mismo momento. Dicen los psicólogos que, cuando sucede una tragedia como la sufrida en Santiago, siempre se buscan culpables en un mecanismo de autodefensa. Cuesta trabajo medir el dolor y la angustia de los heridos y los familiares de los fallecidos. Cabría suplicar, por respeto a ellos, que todos midiéramos nuestras palabras, y pusiéramos coto a las conjeturas y preguntas que provocan tan tremendo suceso.

Porque desde que se conoció el accidente, las reacciones de los medios fueron distintas y, en ocasiones, sorprendentes. Desde la pasiva lentitud de los informativos de la televisión pública, que tardó dos horas en dar cuenta del accidente en el canal que tendría que ser la referencia informativa para todo el país, 24 horas, a las teorías conspiranoicas que surgieron a los pocos momentos del accidente por parte de, cómo no, la prensa conspiranoica, ABC e Intereconomía, que no dudaron en hablar de la posibilidad de un atentado cometido por los independentistas galegos o por islamistas.

Cuando ya se ha descartado esa contingencia, todos los medios buscan un culpable y lo más fácil parece atribuir el siniestro a un fallo humano: ‘Fue el maquinista’ y todos tan contentos, dentro de lo que cabe. Esta mañana T5 disparó las conjeturas al hablar de que el maquinista alardeaba de la velocidad del tren en su página de Facebook, como si al expresar el hombre la admiración por el nuevo vehículo que comenzaba a conducir, ya le condenase como un irresponsable.

Luego han llegado las reacciones de defensa, las de quienes han hecho público a través de las redes que el Gobierno sanciona económicamente a los conductores de tren que lleguen con retraso, y cuya orden apareció en el BOE el 13 de enero de 2013; o las declaraciones del sindicatos maquinistas –Semaf- que apuntan que la tragedia se podía haber evitado si hubiera estado operativo el sistema de seguridad ERTMS, el más avanzado y el que controla las líneas de alta velocidad, capaz de controlar el tren automáticamente en caso de un exceso de velocidad, en lugar del que estaba activado, el ASFA, que avisa pero no detiene el tren. Si así fuese, este accidente sería, una más, de las dramáticas historias que están produciendo los recortes, siempre cargados en las espaldas del pueblo. Y lo que es menester es que los responsables de ese supuesto recorte no repitan la hazaña que llevaron a cabo con el accidente del Metro de València.

La tragedia ha opacado el resto de información. Porque si la prensa escrita da algunas noticias al margen de la tragedia, los informativos televisivos de todas las cadenas no atienden a más urgencia informativa que la de una tragedia que, una vez más, están ofreciendo exhaustivamente, y diríase en algunos casos, que hasta con truculencia. Así, la noticia que habría abierto todos los informativos y hubiese sido portada de todas las tertulias, hubiese sido la petición de la defensa de Bárcenas, que ha solicitado un careo de su defendido con la Secretaria General del PP, Dolores Cospedal, y que ha pasado totalmente desapercibida, con la trascendencia que podría tener si el juez Ruz accede a la petición.

También se estaría hablando de la decisión del Consejo General del Poder Judicial de sancionar con cuatro meses de inhabilitación al juez del caso Blesa, por dos faltas muy graves y una grave de retrasos, falta de motivación de sus resoluciones y de consideración a sus funcionarios. Aunque esa sanción, dicen en el CGPJ, se debe a otras actuaciones y no tiene nada que ver con la solicitada por la Fiscalía que presentó una querella contra Silva por delitos de prevaricación, contra la libertad, y retardo malicioso de una causa, en esta ocasión sí por el "caso Blesa. Y es que meterse con el compañero de pupitre de Aznar puede salir muy caro en este triste país.

Tampoco han hablado los medios del nuevo email dado a conocer por el exsocio de Urdangarín, en el que la reina Sofía le felicitaba por la puesta en marcha del Instituto Nóos, ese con el que tanto defraudó el yerno real. Igualmente desapercibida ha pasado la noticia de la petición del exsocio del marido de la infanta, solicitando la declaración de la conocida como ‘princesa Corinna’, que en un país con menos cortesanos se diría ‘amante del rey’.

Resulta tremendo y espantoso que una tragedia que le ha costado la vida a ochenta personas –hasta el momento- pueda suponer un alivio para los poderosos, pero la triste realidad es que con el tremendo accidente de tren se le ha presentado el Apostol Santiago al Gobierno, a la Casa Real, y a todos cuantos estarán encantados de que los medios fijen su mirada en el siniestro y sus víctimas, en los solidarios galegos y en las especulaciones sobre el accidente, antes que sobre la corrupción que campa a sus anchas por este triste país.

Si te gusta este blog y lo que en él se cuenta puedes contribuir con una pequeña aportación económica para ayudar a su autora, en paro desde hace más de tres años y que no recibe prestaciones ni ingresos de ningún tipo. 
Si no recibo vuestra ayuda solidaria acabaré sin poder pagar los recibos de luz y de teléfono, por supuesto el alquiler, y corro el riesgo de convertirme en una sin techo. Y no podré escribir nunca más…Quienes quieren silenciar las voces críticas se habrán salido con la suya.  
En esta web podéis conocer mi historia y cómo ayudarme 


Comentarios

Entradas populares de este blog

26J: ¿Pucherazo o estupidez del pueblo?

Susana Díaz: El enemigo en casa

Crónica en negro del País Valencià: ¿Carlos Fabra implicado en asuntos mucho peores que la corrupción?

Quienes gustan de la historia, saben que muchos acontecimientos nunca explicados por los coetáneos de hechos ominosos, acaban apareciendo claros como el cristal con el transcurrir de años, o de los siglos. Acontecimientos políticos, guerras sin sentido que respondían a intereses económicos ocultos o, incluso, a pasiones de índole sexual, se desvelaron con el paso del tiempo aunque, para quienes fueron testigos directos hubieran constituido secretos insondables.
Una publicación catalana, El Triangle, sacaba a la luz en días en pasados un artículo sobre el crimen de las niñas de Alcàsser en el que, según recoge un amplio reportaje en su edición de papel, la confesión de un arrepentido podría implicar al todopoderoso y corrupto Carlos Fabra, expresidente de la Diputación de Castellón durante largos años, en una red de pornografía infantil que llevaba a cabo, igualmente, un amplio abanico de actividades ilícitas: importación y venta de cocaína procedente de Panamá, tráfico de armas, trapic…