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El maquinista: Ecce homo ¡crucificadle!

Balizas ERTMS, más seguras y caras, que hubieran salvado vidas
Haciendo el papel de saduceos, los directores de Adif y Renfe, ya han encontrado un culpable que ofrecer al pueblo para que sea crucificado entre ladrones, y la plebe, enfebrecida, grita ¡crucificadle! ¡crucificadle!. Es muy fácil, y sobre todo, muy rentable para Adif, decir que el accidente se produjo por un fallo humano. Siendo así, Brasil no cuestionará la oferta a la licitación para la construcción del AVE de ese país, en cuyo pliego de condiciones se fija la cláusula de que las compañías que concursen no pueden haber sufrido ningún tipo de accidente en las obras realizadas en cualquier otro país.

Hoy mismo, el Ministro del Interior, Jorge Fernández, cual epígono de Caifás, ha dado por culpable al maquinista del tren Alvia accidentado en Santiago, proclamando, como si viviésemos en una dictadura y no en un Estado de Derecho, que ‘la policía ha imputado al maquinista’ como si en este país se pudiese imputar a los ciudadanos sin ser jueces.

Y es que, desde el primer momento que se produjo el accidente, todas las miradas se han vuelto contra el desdichado maquinista, buscando su culpabilidad, sin atender a más razones que a ese impulso que siempre siente la sociedad y los individuos, de buscar y encontrar un culpable, para verter contra él el odio y la venganza, como espita de la presión psicológica que conlleva una tragedia. En una sociedad marcada por las religiones semíticas, el concepto de culpa, cuando se cuelga del cuello de los otros, produce un sentimiento liberador. Pareciera como si, al hallar un culpable, el dolor se mitigase.

Razones psicológicas aparte, en la prisa de culpabilizar al maquinista del tren accidentado en la curva de A Grandeira, cerca de Santiago de Compostela, hay muchos intereses económicos y políticos, muchos responsables de la red ferroviaria que se agarran al clavo ardiendo de la culpabilidad del maquinista para salvar su cara, su puesto, y su lucro.

Primero fueron las propias palabras del maquinista, pronunciadas minutos después del accidente, como si en esas condiciones, alguien pudiese decir algo coherente, luego algún periodista avezado y con ganas de buscar una exclusiva, sin tener la menor consideración o ecuanimidad con el maquinista, propaló la especie de que este, en su perfil de Facebook, había colgado una foto del contador de velocidad del tren, que sobrepasaba los doscientos kilómetros por hora, junto a comentarios admirativos. Nadie se paró a reflexionar, que esa foto y esos comentarios, bien pueden corresponder a la velocidad alcanzada por el tren en un tramo del páramo castellano, en el que la alta velocidad del tren no correspondería a una irresponsabilidad, sino al entusiasmo por una nueva maquina con todas las garantías.

Si en este triste país existiese la ingenuidad habría quien pensase que es fruto de la casualidad que las noticias que, desde el primer momento, señalaron la culpabilidad del maquinista y que han extendido la información tendenciosa procedente del muro de Francisco José Garzón Amo, y lo han criminalizado, partieran de medios muy afines al Gobierno. Mas todos sabemos que nada sucede por casualidad, y que hay mucha causalidad en la culpabilización del maquinista del tren descarrilado. El fallo humano beneficia a la empresa constructora del tren de alta velocidad, a Renfe, y al Ejecutivo que, como hizo en el accidente del Metro de València, culpó igualmente al maquinista, fallecido en aquel siniestro, para librarse de la responsabilidad de no mantener las infraestructuras como debía, por el eterno problema del ahorro donde no se debe.

El Sindicato de Maquinistas, sorprendido por la apresurada detención de su compañero, al que algunos avezados plumillas también han criminalizado por negarse a declarar ante la policía –haciendo uso de un derecho constitucional y posiblemente del consejo de su abogado-, lleva explicando desde hace días que el accidente se podría haber evitado si el tramo donde sucedió el accidente hubiese contado con un sistema de balizas ERTMS -European Rail Traffic Managemegent System-que actúa enviando información continúa, cada segundo, al conductor de un tren, sobre lo que se va a encontrar en los 30 kilómetros siguientes, tanto en conducción manual como en la automática, en lugar del sistema ASFA, que es el que hay en el tramo de vía en el que se produjo el accidente y que solamente avisa de las señales con las que se encontrará, o si hay semáforos en rojo en los próximos kilómetros, y que solo frena automáticamente el tren de estar en rojo estos.

La pregunta que surge de inmediato es: ¿por qué no contaba ese tramo de vía con un sistema –el ERTMS- que es el usado en todos los países europeos? Y la respuesta es obvia: El sistema ASFA es mucho más barato, y si se instaló en esos kilómetros de vía que están próximos a la Estación de Santiago, obedeció a la necesidad de ahorrar a la hora de construir infraestructuras de las que luego se presumirá como ultramodernas. Es el viejo estilo de la España decimonónica del ‘mucho de levita y poco de comer’, o dicho de otro modo, aparentar aún poniendo en peligro la vida de los ciudadanos, con tal de dárselas de país moderno.

El hecho de que el ancho de vía cambie tres kilómetros antes de la curva de A Grandeira, y pase del ancho AVE al ancho convencional, en un experimento o genialidad de Fomento que no se entiende –a menos que la explicación sea que se acabó el dinero para acabar el trazado de alta velocidad- también pudo influir a la hora de determinar la causa de una accidente del que, desde el primer momento, y por intereses espurios y malintencionados, están culpando a un profesional avezado, que bastante dolor debe cargar a sus espaldas, para que una serie de politicastros interesados y empresarios avariciosos, arruinen su vida.

Mas, antes de que se abra la caja negra del tren, antes de que exista una sentencia judicial, antes de que se analicen bien las causas, y se encuentre a los verdaderos responsables de un trágico accidente que ha conmovido a todo el mundo, una serie de mamporreros del poder, de políticos que siempre se sacuden las responsabilidades, y altos directivos ya han encontrado el chivo expiatorio que les libre de consecuencias penales, económicas, profesionales y políticas.

Así pues los interesados, manipuladores de la verdad, quienes no buscan esta,  sino la conveniencia, han proclamado, al modo de  Pilatos modernos: ‘ecce homo’ –este es el hombre- y se han quedado tan anchos y aliviados, mientras palpan las monedas de sus bolsillos, o mejor, sus abultadas carteras. ¡Qué asco!.


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Comentarios

  1. ¡¡Enhorabuena por el artículo!, no le conozco pero le aseguro que no he leído un artículo con mejor contenido desde hace muchos años. Felicidades y ojalá pronto encuentres el trabajo que te mereces con semejante pluma.Salud

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  2. 90% de acuerdo. Pero hay un matiz importante, y es que el sistema de balizas español ASFA, más barato tal como comentas, también podría haber detenido el tren si hubiera estado bien configurado: http://eldesastresocial.blogspot.com/2013/08/la-seguridad-en-los-trenes-hace-30-anos.html

    Saludos!

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