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Las cuentas de Bárcenas, los silencios del PP y el inquietante informe de la Banca Morgan

 Este domingo de verano la prensa sigue especulando sobre el silencio de Bárcenas; misterio que inquieta a los ciudadanos que ansían que hable–incluso se ha iniciado una petición en Change. Org para animar al extesorero a que haga públicos todos los secretos de financiación del PP- y mantiene en vilo a la formación de Raxoi, que contiene el aliento por si decide hacerlo. En tanto, su Secretaria General, Dolores de Cospedal,  hace alardes de una honestidad que resultan imposible creer, y su afirmación de que le gusta ‘la gente que está en política para servir a los ciudadanos’ resulta un sarcasmo si se tienen en cuenta sus decisiones como Presidenta de Castilla-La Mancha, solo destinadas a favorecer a empresas privadas o grupos cercanos a su ideología, a lo que hay que sumar su condición esposa de uno de los directivos de Capio, la empresa que opta a las concesiones de gestión de la Sanidad otrora pública, en todo el Estado.

Junto con las especulaciones, cunde la sospecha, cada vez más fundada, en una parte de la ciudadanía –la otra solo se interesa por el resultado de la final de la Copa Confederaciones y el asueto vacacional-, inquieta por la corrupción y una cada vez más viciada democracia, de que el caso Bárcenas, todas sus trapacerías, sus cuentas en paraísos fiscales y su inexplicable fortuna, no son sino las fullerías, ocultación de capitales y caudales del PP.

Las informaciones que proporciona la prensa, con cuentagotas y como no queriendo decir cuanto dice, van haciendo crecer las suspicacias, cuando no las certezas. ¿Cómo se puede pensar que solo se trata de delitos económicos de un sinvergüenza aislado si de los encuentros que van revelándose se descubren nombres muy ligados a la estructura y la historia del PP? Hoy da cuenta El Mundo, de que una de las cuestiones que aceleró la detención de Bárcenas fue el conocimiento, por parte del Juez Ruz, de un informe de la UDEF en el que se daba cuenta de las reuniones del extesorero -¿ex, de verdad?- con dos exsenadores -uno de ellos sobrino de Manuel Fraga, Luis Fraga, y Javier Sánchez Lázaro, cuyo nombre aparecía en las conversaciones de la trama Gürtel- y un banquero ruso, con el fin de mover el capital aún no intervenido en Suiza, para desviarlo a otros paraísos fiscales.

Los nombres de Naseiro - el famoso tesorero que vio como la causa contra él y la financiación ilegal del PP se evaporaba cuando una argucia legal, urdida por Federico Trillo y avalada por la Audiencia Nacional, le eximió de responsabilidades junto a su partido- Sanchis y Lapuerta, están tan ligados por imputaciones a un entramado de presunta financiación ilegal que, tan solo un bebé o un alma cándida, pueden desechar la idea de que el caso Bárcenas sea el caso de una inacabable corrupción en el seno del PP.

No hay más que repasar los comentarios que los dirigentes del partido que apoya al Ejecutivo y del propio Gobierno, en contra de la investigación judicial del caso Gürtel y la pieza separada de Bárcenas. Si fuese cierto que el caso Bárcenas fuera tan solo el caso de un exmilitante o exfuncionario maleante, lo lógico sería que la formación que lo acogió y de la que fue expulsado, no mostrase la más mínima simpatía por el.
Sin embargo, cuando se presentó como acusación particular –de la que fue expulsado por considerar el juez Ruz, avalado posteriormente por la Audiencia Nacional, que en su presencia como tal no había sino un fraude de ley - todo su afán fue el de invalidar el proceso, poniéndose al lado de los defensores de la trama. Y no solo eso, en las declaraciones públicas de los portavoces del PP o del Gobierno, solo han salido reproches contra la judicatura, desde el ya manido ‘no es una causa del PP sino una  causa general contra el PP’, de Carlos Floriano, a las continuas descalificaciones de diversos portavoces, al atribuir al juez Ruz ansias de protagonismo, los reproches por una lentitud que dicen les perjudica o la perentoria petición de que se cierre el caso, todo dibuja el cuadro de un partido involucrado en una trama de corrupción y financiación ilegal que debería incapacitarle para seguir gobernando.

De ese modo el caso Bárcenas y la presunta financiación ilegal del PP opacan cualquier otro asunto que pueda distraer la atención de un pueblo sumergido en los rigores de la crisis, y de cuyas angustias intenta salir drogándose con acontecimientos deportivos, ajena a asuntos que, de conocer, o bien caería en el espanto o bien reaccionaría tal como debería hacer, como los brasileños o los egipcios.

Porque en tanto los silencios de Bárcenas copan las portadas de los diarios y los debates televisivos, a veces se da uno de manos a boca con informaciones que causan no ya preocupación, sino verdadero espanto, al conocer las aspiraciones de quienes mueven los hilos del poder: los especuladores financieros.

La noticia apareció, tan solo, en medios digitales de muy escasa audiencia y, obviamente, no ha sido publicada en los medios considerados como ‘prensa del sistema’. Dice esa noticia, editada en la web ‘Periodismo Alternativo’ que un informe del Banco de Inversión estadounidense JP Morgan Chase, reclama la derogación de las Constituciones Democráticas burguesas y el establecimiento, en su lugar, de regímenes autoritarios.

El documento de 16 páginas ha sido realizado por el grupo Europa Economic Research de JPMorgan y se titula “El ajuste de la Zona Euro, una tarea a medio hacer.  Comienza afirmando que las medidas financieras son necesarias para garantizar que las principales empresas de Servicios de Inversión, como JP Morgan, puedan seguir obteniendo beneficios de sus actividades en Europa. Después, los autores - Malcolm Barr y David Mackie - sostienen que son necesarias ‘reformas políticas destinadas a acabar con la oposición a las medidas impopulares de austeridad, que son aplicadas en nombre de los bancos’.

En su delirio de medidas orientadas a ver crecer sus beneficios, los autores del informe sugieren que desaparezcan de los países mas afectados por la crisis del euro –España, Portugal, Italia y Grecia- sus regímenes democráticos por cuanto “los Sistemas Políticos de los países de la periferia tienen unas características comunes: unos dirigentes débiles; unos Estados centrales débiles en relación con las distintas regiones; protección constitucional de los derechos de los trabajadores; sistemas que buscan el consenso y se anima el clientelismo político; el derecho a la protesta, permitido por el status quo político. Las lagunas de esta herencia política han quedado al descubierto por la crisis”. No cabe duda de que los autores del Informe de JP Morgan defienden que los Gobiernos instauren Regímenes dictatoriales, con el fin de llevar a cabo una contrarrevolución social que ya lleva un buen camino recorrido en toda Europa.

El informe de JP Morgan circuló por la red causando no poca inquietud en muchos lectores que se dirigieron al blog del economista, doctor en ciencias sociales  y antropólogo Paul Jorion, titular de la cátedra "Administración de Hacienda" en la Vrije Universiteit de Bruselas, columnista de Le Monde-Économie y miembro del grupo de estudio de Jacques Attali sobre la economía positiva que, tras las preguntas de sus lectores, se dirigió a los firmantes del informe de la Banca Morgan para preguntar por la intención de sus inquietantes afirmaciones.

La respuesta de los dos maquiavélicos especuladores no tranquiliza respecto a sus intenciones, pues se limita a decir que ‘no se pretende sugerir que existe un conflicto entre la democracia y de negocios y, en todo caso, no creo que ese sea el caso. Más bien, el párrafo está destinado a ser sobre el funcionamiento de la UE’.
Resulta más que preocupante inquietante, que el poder económico sugiera la implantación de dictaduras para evitar la protesta de una ciudadanía más que cansada de recortes y privaciones aplicados para satisfacer la avaricia de la banca. Sobre todo si es escuchado por Gobiernos como el español que viene dando, desde que llegó al poder, muestras inequívocas de su desprecio por la democracia.

Bueno sería que la ciudadanía fuese bien consciente de los planes de los especuladores, con el fin de que de una vez reaccione con contundencia ante sus maquinaciones y la complicidad de los políticos neoliberales. Porque es mucho lo que evidentemente está en juego. Son ellos o nosotros.



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Comentarios

  1. Querida Luisa, después de leer tu artículo, como siempre bien documentado y perfectamente escrito, tengo la sensación, repito, la sensación de que realmente estamos hace ya bastante tiempo en una dictadura capitalista y que poco queda ya para que realmente ningún gobierno gobierne en democracia, la democracia del pueblo, no la 'democracia financiera'
    Ayer comentaba en mi blog que ya está bien de mentiras y sacrificios para el bien de los de siempre y que necesitamos gente nueva con ilusiones nuevas y con ganas de que este cambio (que se está produciendo) sea un cambio del sistema. Este que está aún, ya no funciona en absoluto, está secuestrado por el capitalimo dictatorial de cuatro mangantes mundiales.

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  2. Sin duda Javier, hace siglos que vivimos bajo la dictadura del capitalismo, y mucho más desde la caída del Muro de Berlín, porque el régimen comunista de la URSS suponía, además de la división de la capital alemana, un muro de contención para la desmesura del capitalismo. Acabado el comunismo el capitalismo no ha tenido ya ninguna traba para imponer su dictadura económica. Pero lo preocupante de las intenciones de los autores del informe de la Banca Morgan es la implantación de regímenes dictatoriales no solo en el terreno económico sino social, el fin de las libertades formales. Eso es lo que da miedo.

    Voy a leerte, pero no estaría de más que hicieses como hago yo, y colgaras en la página de la UBP de Google tus posteos, porque me parece que nunca los veo.

    Gracias por tus siempre amables juicios sobre mis posteos. Besos

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  3. Luisa, leyendo tu estupendo artículo y atendiendo a los datos del programa "el objetivo", sobre los indultos y que le pasa a todos los jueces que intentan ser imparciales... Si no suelta nada más lo van a indultar y sí, Javier, pienso como tu.

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