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La oligarquía y el FMI unidos para desproteger a los débiles



“En España el poder real lo tienen un grupo de 1.000 a 2.000 personas, con un poder financiero impresionante, que procede en la gran mayoría de los casos del franquismo. Ocupan consejos de administración en la industria, en los servicios, en los medios de comunicación y en los bancos. Vivimos en un país dominado por una oligarquía económica y financiera que tiene un poder muy grande. ¿Qué característica tienen los países que están sufriendo en mayor medida la crisis en Europa? Grecia, Portugal y España han tenido dictaduras recientes y largas y la democracia no está tan consolidada y, por lo tanto, hay grupos que pueden actuar con mucha más impunidad y arbitrariedad. Y eso debilita las economías, porque debilita el tejido social”. Son palabras de Juan Torres López, economista, miembro del Consejo Científico de Attac España y catedrático  de Economía aplicada en la Universidad de Sevilla.

Muy desencaminado no está el profesor Torres, si se tiene en cuenta que el pasado año aumentó en nuestro país el número de millonarios –considerados como tales aquellos que poseen un patrimonio superior al millón de dólares –que es de 144.600. Ciudadanos a los que la crisis no afecta y que forman parte de un selecto club que lejos de menguar sigue creciendo, si se tiene en cuenta que en 2012 el número de personas con unos activos financieros de al menos un millón de dólares (740.000 euros), excluyendo la primera vivienda y los consumibles, creció un 5,4%, según el informe anual de la Riqueza en el Mundo de 2013 elaborado por RBC Wealth Management y Capgemin.

Y en tanto crece el número de ricos, las rentas del trabajo se reducen, porque si en los años 80 el 73% de las rentas en este país iban a los salarios, en el presente solo van el 60%. Obviamente, el trece por ciento que han perdido los trabajadores ha ido a las cuentas corrientes de una oligarquía que paga cada vez menos impuestos, en tanto a los trabajadores se les aumenta la presión fiscal con impuestos directos o indirectos. 

Lo o mismo sucede con la productividad y los salarios. Si la primera aumentó un 11% desde 2008, los salarios solo experimentaron  una subida del 1% desde 2009, cuando en el resto de la UE crecieron un 3.7%. Aunque lo del incremento del 1% sería también muy discutible, porque si hace unos años ser mileurista era una situación nada deseable, en la actualidad, ganar más de mil euros casi se considera un privilegio. 

Y, aunque la mayoría de los trabajadores de este país ven como sus salarios se reducen cada vez más, el FMI viene a España a recomendar que bajen aún más y que se abarate todavía más el despido para luchar contra el problema del paro. Cuando este no está en los trabajadores sino en la oligarquía formada por los grandes empresarios, los banqueros y un Ejecutivo desinteresado por los problemas de la ciudadanía, interesado tan solo en complacer a los detentadores del poder capitalista, plegándose a todos sus deseos. 

Que el FMI recomiende la bajada de salarios para disminuir el paro da cuenta del desconocimiento que existe de la realidad económica de este país y solo se explica que consideren que los salarios son altos si lo que sucede es que hacen una estadística para obtener el salario medio. Con ese sistema, y si se tiene en cuenta que los sueldos de los ejecutivos y directivos de empresas son los más altos de Europa, podría explicarse la recomendación. Porque en caso contrario, la recomendación del siniestro FMI, no puede entenderse sino es pensando que son unos sádicos esclavistas.

Además de unos inconsecuentes, si se tiene consideración que no hace muchas semanas el FMI admitió su error en el modo como de abordar la crisis de Grecia.  El propio Olivier Blanchar, economista jefe del FMI, aceptó que no supieron entender ‘que el compromiso de las autoridades con la austeridad acabaría con el crecimiento’

No ya los economistas, sino cualquier persona con tan solo sentido común, sabe que si los salarios bajan, a la par se reducirá el consumo, y con ello, cerrarán tiendas y fábricas que manufacturan los productos que no podrán adquirir las familias ahogadas por unos salarios que, ya, en muchos casos, se ven obligadas a acudir a comedores sociales porque el sueldo no  permite comprar los bienes más necesarios y hacer frente a los recibos de la hipoteca o el alquiler, la electricidad y el agua. 

El propósito del FMI y la oligarquía de este país induce a pensar que el fin de ese organismo, y de cuantos están imponiendo un bienestarcidio insufrible para la población, no busca sino acabar con los derechos de los trabajadores, agotar para siempre los escasos derechos que aún tienen, reduciéndola a la condición de esclava de una oligarquía ladrona y corrupta, que viene agotando las arcas públicas con latrocinios, iniquidades y torpezas. 

Porque si no fuese así, el Ejecutivo de este país y los políticos de todos los partidos se empeñarían en dar un fuerte golpe de timón que llevaría implícito mandar a hacer puñetas las indicaciones del FMI, de la CE y de cuantos, imponiendo una austeridad que tan solo lleva a la muerte de la economía y a la desesperación de todo un pueblo, está arruinando la economía. En algunos países de América lo hicieron y no sucedió otra cosa que el que esos países salieran del marasmo económico en el que los sumergieron los poderes de la economía internacional.  

Pero la triste realidad, es que a esos ciento cuarenta y cuatro mil seiscientos millonarios que detentan la riqueza del país, capaces de proponer que se imponga a los trabajadores que acudan al tajo cuando un familiar directo acaba de fallecer, con el pretexto de que ahora se viaja más deprisa que cuando se hacía en diligencia, sin tener en cuenta que el permiso no se da solo para el traslado, sino porque, aunque el señor de la Cavada, director de relaciones laborales de la CEOE no lo sepa, sufren como cualquier ser humano el dolor de la pérdida de un ser querido. Posiblemente de la Cavada desconoce los sentimientos y, aunque la CEOE en un primer momento rechazó la propuesta, no hay que olvidar que aquella frase lapidaria del probado delincuente Gerardo Díaz Ferrán: ‘hay que trabajar más y cobrar menos’ se viene cumpliendo desde que estalló la crisis, provocada, cada día hay menos duda, por la oligarquía para acabar sibilinamente con los derechos de los trabajadores. 

Del mismo modo que lo ha aprovechado Alemania para adueñarse de los países del sur de Europa de la misma manera que lo hizo Hitler, solo que sin disparar un solo tiro, pero causando millones de muertos. Los mismos que causará la crisis que, en este país, ya se ha cobrado unos cuantos miles de vidas. 
Entrevista completa al economista Juan Torres López, publicada en La Nueva España, merece la pena: 



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