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La austeridad mata: ¿torpeza o genocidio?



Las cifras de suicidios en Europa, sobre todo en los países sometidos a las imposiciones de la siniestra Troika Comunitaria, se han disparado desde que se aplican recortes desmesurados a los derechos sociales. En este país los suicidios por razones económicas han superado ya al número de muertos por accidentes. Las causas son diversas, pero el origen es siempre el mismo: la pobreza.  Desahucios, ausencia de prestaciones sociales, falta de trabajo… son diversas las causas que motivan que las personas, víctimas de la desesperación y la depresión, decidan quitarse la vida incapaces de enfrentarse a las dificultades de una sociedad que deja inermes e indefensos a quienes han perdido sus fuentes de ingresos. 

La austeridad mata, pero no mata solo provocando suicidios, matan también los recortes sanitarios. En este país ya hay documentadas dos muertes de inmigrantes al habérseles negado asistencia sanitaria. Es posible que sean más, tampoco existen datos de los enfermos crónicos que hayan podido morir, o ver agravadas sus enfermedades, al no poder hacer frente al coste de los medicamentos que el Gobierno decidió debían pagar.

Según un informe publicado por el prestigioso 'British Medical Journal’, la austeridad tendrá un coste en aumento de suicidios, sida o tuberculosis. Pese a los avisos de diversos estudios, que alertan del peligro social que supone dejar a las personas indefensas ante unas políticas de austeridad que, para nada rozan a los poderosos, los políticos en el poder miran para otro lado e ignoran el drama de millones de personas en situación de pobreza. 

Centrándonos en este país, hay que señalar que, según otro estudio, realizado por el Índice 2013 de Derechos, Economía y Cobertura, que todos los años lleva a cabo la Asociación Estatal de Directores y Gerentes de Servicios Sociales, que mide y evalúa el desarrollo de las políticas, estructuras y presupuestos del sistema en tres bloques -derechos, economía y cobertura- y asigna una puntuación de 0 a 10 tras cruzar datos oficiales de varios indicadores, como el alcance de servicios o el gasto por habitante en cada comunidad.

Concluye el citado informe que, de media, el desarrollo de los servicios sociales en España es débil, con una nota media de 4,92 puntos y va a peor por los recortes, "casi 500 millones de euros en cuarto años". El País Valencià tiene un 0,6; Canarias un 2; Madrid un 2,75 y Murcia un 2,8, de modo que son "los peores servicios sociales" de todo el país, lo que, a juicio del presidente de la asociación, José Manuel Ramírez, "es lo mismo que decir que tienen los peores servicios sociales de toda Europa". 

Cabe destacar que, en el País Valencià a la falta de recursos, consecuencia de unas arcas vacías que saquearon políticos corruptos y sueños megalómanos, como el Gran Premio de Fórmula1 o la construcción del Palau de Les Ciencias i Les Arts, La Ciutat de la Luz –pensada para ser los mayores estudios de cine de toda Europa según la administración Camp, y paralizado su uso por un embargo- o el aeropuerto de Castellón, se suma el carácter sectario de una administración en cuyos despachos es frecuente encontrarse con cartelitos con la siguiente leyenda “al enemigo ni agua, al indiferente la legislación vigente y al amigo hasta la vida”. Y la vida a los amigos se traduce en prebendas, ayudas de todo tipo, contratos privilegiados y cuanto se les ocurra, al tiempo en el que, a quienes son considerados como ‘el enemigo’, se les niegan unos derechos que el PP considera son, no un derecho ciudadano, sino una gracia o una caridad que tan solo se le hace a los amigos.*
Lo que sucede en la actualidad en el País Valencià no es algo inusual, sucede en todos los estamentos de la administración, más en las regidas por el PP, aunque esa práctica de amiguismo o castigo, es aplicada por políticos de todas las ideologías, o que carecen de ella, respondiendo al esquema de personajillos de baja talla, individuos sin decencia y con una total ausencia de ética. 

Aunque, más allá de esas prácticas nauseabundas de amiguismos intolerables, están las políticas de austeridad aplicadas sin mirar alrededor, sin medir las consecuencias que tienen en la población más desfavorecida, sin tener en cuenta los dramas humanos y, sin calibrar en dónde han de aplicarse los recortes, a la vista de que los Gobiernos no recortan en coches oficiales, fastos, sueldos a los políticos o a los altos funcionarios de la propia UE. Estos últimos reciben unos salarios que triplican o cuadruplican a la media europea, a la vez que su organización despilfarra el dinero en toda clase de prácticas burocráticas, como los cientos de miles de euros que supone la celebración, una vez al mes, del pleno del Parlamento Europeo que se reúne en Estrasburgo, cuando habitualmente lo hace en Bruselas, costando cada sesión el traslado de miles de legajos, funcionarios, hospedaje y dietas.  A ese derroche los cabezas cuadradas de la UE no objetan ni consideran que haya que restringir gastos del mismo modo que imponen que se restrinjan a la ciudadanía de los países del sur.  

Cabe plantearse si los brutales recortes que están costando vidas a cientos en los países sometidos a las políticas de austeridad son consecuencia de una obcecada torpeza de gobernantes y economistas estúpidos, la avaricia de Alemania o tal vez un premeditado genocidio para, aplicando un sistema de selección nada natural, hacer desaparecer a las personas que no son capaces de enfrentarse a las dificultades económicas por sí solas y necesitan de las ayudas de los Estados que tienen que destinar todo su dinero en saciar la codicia de los ricos especuladores. 

Indicios hay de que podría tratarse de una mera torpeza, un blog, Gizmodo, que dice estar dedicado ‘a explorar el rol de la tecnología en nuestras vidas’ publicaba hace ya meses que las políticas de austeridad aplicadas en toda la UE estarían basadas en un error de uso de una fórmula de Excell, el programa de cálculo de Microsoft. Según explica la citada página,  un estudiante de doctorado y dos profesores de la Universidad de Massachusetts  han demostrado, en un extenso trabajo,  que el principal informe que defiende la austeridad,  ‘Growth in a Time of Debt’ publicado en 2010 por los prestigiosos economistas Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff, contiene un grave fallo en una fórmula de Excel en su modelo económico que lleva a conclusiones erróneas. El estudio fue un importante referente para aplicar la política de austeridad que se sufre desde hace años y utilizado por numerosos políticos y economistas, para defender medidas de recortes drásticos en el gasto público. 
 
Dicen los autores de la web que “las decisiones de recortes y austeridad tomadas en decenas de países no han dependido solo del estudio erróneo de Reinhart y Rogoff, pero este ha influido lo suyo. Y Excel no tiene la culpa, como decimos, es un error humano. ¿Moraleja? El papel lo soporta todo. Pero imponer recortes draconianos sobre millones de personas en base a teorías dudosas es, cuando menos, una gigantesca irresponsabilidad”.
Pero también cabe platearse si no se trató de un error o una irresponsabilidad, sino del plan premeditado de mentes perversas, las mismas que en los años treinta decidieron que eran los judíos los responsables de todos los males, por lo que había que exterminarlos.

¿Podrían haber decidido esas perversas mentes, en el tiempo libre que les deja la tarea de esquilmar al pueblo, que aquellos incapaces de competir, de formar parte de los clanes privilegiados, de entrar, de una manera o de otra, a formar parte de esas elites que saben enriquecerse por los modos que sean, deben ser eliminadas, ya que son sujetos débiles, enfermos de una ética y una ideología que no tiene cabida en ‘su’ mundo? Ahí queda la pregunta. Habría que ver quién será capaz de responderla.

*Y aunque en periodismo esté prohibido que el periodista dé cuenta de sus problemas cuando aborda un asunto, hoy he de romper esa regla para contar, al hilo de la práctica del sectarismos a la hora de conceder ayudas por parte de los ayuntamientos, para explicar mi caso con el fin de ilustrar como se las gastan en algunos municipios del País Valencià. 

Llevo veinte años viviendo y trabajando en una ciudad de esa comunidad. Y  solicitando desde el mes de enero una ayuda municipal para poder subsistir. Hoy me han comunicado que me la deniegan. ¿La razón?: que puntualmente he recibido alguna ayuda económica por parte de personas generosas. Según me ha comunicado la trabajadora social, de esos ingresos se deduce que sé sobrevivir sin necesidad de recibir ayudas municipales.

Tener que sufrir la humillación de pedir ayuda para no suicidarse es razón para que nieguen una ayuda. Esta bloguera es incapaz de dilucidar si el argumento que me han dado, el de que, como tuve que pedir ayuda a amigos y gente generosa y me la dieron, debo seguir haciéndolo o morir de hambre o desahuciada si la gente se cansa de ayudarme; o si no es más que un pretexto para negarme la ayuda por escribir lo que escribo y tener la ideología que tengo. 

De ese modo el Ayuntamiento de mi ciudad me ha convertido en una candidata más a engrosar esas cifras de muertos por falta de ayudas sociales en un mundo en el que, o entras en la ‘familia’ de los que mandan, o no tienes posibilidad de sobrevivir.

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Si no recibo vuestra ayuda solidaria acabaré sin poder pagar los recibos y de luz y de teléfono, por supuesto el alquiler, y corro el riesgo de convertirme en una sin techo. Y no podré escribir nunca más…El PP se habrá salido con la suya.
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