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Salir del euro: No solo locura de rojos antisistema



Ante el horror de la crisis y las directrices de una Alemania que no ceja en sus imposiciones de austeridad -hasta el extremo de enfrentarse con el BCE y su director, Mario Draghi, y con la también poderosa Francia-, a las voces que vienen reclamando desde la izquierda la salida de la eurozona como solución a una crisis inacabable y cargada sobre las espaldas de los sectores más débiles de la población, se suma ahora el presidente del Instituto alemán de estudios económicos, IFO, Hans-Werner Sinn, que en unas declaraciones al diario germano Frankfurter Allgemeine Zeitung, manifiesta la conveniencia de una salida temporal del euro de los países más afectados por la crisis, entre los que está España, al considerar que la salida permitiría  “que los países recuperasen su competitividad y luego podrán regresar a la zona euro, bajo nuevas condiciones". 

De modo que las voces que desde economistas y políticos de izquierdas vienen recomendando la salida del euro, en contra del criterio de las posiciones conservadoras que siempre han anunciado la caída al más profundo de los infiernos si se diese esa circunstancia, no parece ahora el dislate que sugerían. Las palabras de Hans-Werner Sinn – considerado el más importante de los economistas germanos- ponen en evidencia que salir del euro no solo no supondría el absoluto descalabro de la economía de aquellos países que lo abandonasen, sino, como argumentan muchos economistas y políticos de izquierda, salir de la eurozona permitiría la recuperación económica, un imposible en la actualidad, con los mandatos de Alemania, que es quien mueve los hilos de la Unión Europea. 

A las voces de economistas como Vicenç Navarro se ha unido el Foro Cívico presidido por el histórico dirigente de IU, Julio Anguita. En un manifiesto dado a conocer en pasadas fechas, argumentan que ‘Con la incorporación al euro, nuestro país perdió un instrumento esencial para competir y mantener un equilibrio razonable de los intercambios económicos con el exterior, como era el control y manejo del  tipo de cambio con respecto al resto de las monedas. Por otra parte, hubo una cesión de la soberanía al BCE en cuanto a la creación de liquidez y aplicación de la política monetaria, una institución dominada, desde los orígenes, por los intereses del capitalismo alemán’. 

El Foro Cívico argumenta que es precisa una moneda propia ‘para competir y una política monetaria soberana para suministrar liquidez al sistema y estimular una demanda razonable’. La salida del euro, que ya no podrá tildarse de locura de antisistemas anticapitalistas, solucionaría el acuciante problema de la deuda externa que ya alcanza los 923.000 millones de euros, el 88% del PIB, y que podría sobrepasar el 90% a finales de año. 

La salida de la eurozona, junto con la nacionalización de la banca, una quita sobre una deuda generada no por el Estado sino por bancos y empresas privadas y una reforma fiscal progresiva, supondría una recuperación económica que dejaría de ahogar, como en el presente, a una sociedad que está perdiendo el ya desde siempre débil Estado del Bienestar a favor de unas políticas económicas condicionadas exclusivamente por la codicia de del Bundesbank, del que la UE es una marioneta.

El invento del euro, creado para controlar a Alemania, a la vez que la beneficiaba, fue un error desde su inicio. Para los países del sur de Europa supuso, desde su implantación, pobreza y desigualdades. Subieron los precios para equipararse con los alemanes, pero no lo hicieron los salarios. Quienes gestaron la ‘moneda única’ no se plantearon una unidad en todo, en salarios, en fiscalidad, en derechos sociales, en todo lo que hubiera supuesto una verdadera unión europea, la igualdad de todos los ciudadanos en una economía común. 

Se dejaron desasistidos a los países más débiles, se les exigió el pago de unos intereses por deudas que no deberían haberse producido de haberse implantado un verdadero banco europeo que administrase por igual las finanzas de toda eurozona. Si se hubiese implantado, junto con el euro, la unión fiscal a la que se resiste Alemania, porque  impediría a la banca germana seguir engordando a costa de Grecia, Francia, Italia, Portugal y España, los desequilibrios actuales no se habrían producido.  

En tanto que los países del sur de Europa no le den una patada al euro, a la que, a pesar de las palabras del presidente de IFO, horroriza a la señora Merkel, al Bundesbank y al SPD, que aunque ganase las elecciones en la próxima cita electoral teutona, no cambiará significativamente el modelo económico respecto a la obsesión por una austeridad que perjudica a muchos países,  dado que ese país no está sufriendo, ni muchísimo menos, los rigores de los recortes impuestos a los del sur. 

El comisario europeo de Competencial, Joaquín Almunia, ha manifestado que no se puede seguir imponiendo la austeridad a costa de asuntos como la Educación o la Investigación, como viene haciendo el Ejecutivo de Raxoi. Mas ese criterio parece no importar a quienes solo quieren garantizarse el cobro de una deuda que asfixia de un modo insoportable e injusto a las capas más vulnerables de la población. 

Ya se alzan, desde la derecha, algunas voces que sugieren que se podrían bajar impuestos a costa de reducir aún más el Estado del Bienestar, impuestos que se reducirían a los más ricos en detrimento de la clase trabajadora. Si el Gobierno español tomase esa medida, la UE no objetaría, lo que reafirma la idea de que mantenerse en la zona euro no reporta el menor beneficio a la ciudadanía. 

Sería pues cuestión de que el PSOE contemplase esa posibilidad a la hora de plantear su programa electoral. Sometido a las mismas servidumbres del PP en materia económica, al defender la permanencia irrazonable y masoquista en la eurozona, se pondrá electoralmente la soga al cuello y, tendrá que asumir que en materia económica es lo mismo que el PP. 

Porque solo con valentía y decisión, al salir de la eurozona, podría contemplarse un horizonte de superación de una crisis que, manteniéndose en la moneda única, no parece que vaya a tener solución ni a medio ni a largo plazo. 


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