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La vuelta de Aznar ¿Maniobra para no hablar de lo que importa?

Han pasado cinco días desde que Aznar reapareció en A.3 soltando boutades, amenazas y reproches y los medios de comunicación no cesan de llenar sus páginas de elucubraciones e interpretaciones de por qué dijo lo que dijo, y si pensará en serio en volver o no. Crónicas, reportajes, artículos de opinión y encuestas, magacines, entrevistas y hasta editoriales dedicados al expresidente han copado la atención informativa, como si de un acontecimientos histórico se tratase, como si no hubiesen más asunto de interés del que informar y opinar.

¿Y si todo no fuese más que una maniobra urdida por el poder, por el establishment, para que, entretenidos con la reaparición de tan esperpéntico personaje, olvidásemos otras cuestiones que atañen mucho más a la ciudadanía? La frase del drama de Shakespeare, Macbeth, ‘los árboles no dejan ver el bosque’ parece ajustarse cual guante de quirófano a una circunstancia que bien podría ser la que ha dado lugar, no ya a la extemporánea aparición en la televisión del tipo que juraba que en Irak había armas de destrucción masiva, que el 11-M fue obra de ETA y que fue, con su ley liberalizadora del suelo, el impulsor de la burbuja inmobiliaria que nos ha traído a donde ahora estamos, sino la consecución de un premeditado plan, urdido tal vez de acuerdo con el propio Raxoi, para que periodistas, politólogos y, sobre todo, el pueblo, se distraiga elucubrando sobre la reaparición de tan desagradable personaje, en lugar de poner el punto de mira en los muchos problemas que nos acucian y amenazan.

¿Sería disparatado pensar que una mente siniestra y manipuladora dio, con la reaparición de Aznar, con un filón que impide que la gente y la prensa dediquen atención a asuntos mucho más preocupantes que deberían concitar, no ya la atención mediática, sino la reacción ciudadana? En tanto, los árboles de la reaparición de Aznar tapan el bosque de que actual Gobierno –que a este paso hará bueno al del mismísimo expresidente del PP, que no fue tan reaccionario y beato como para derogar la ley del aborto- va a imponer una enseñanza nacionalcatólica con el fin de que de los centros docentes no salgan personas sino borregos. Aquellos que tengan la fortuna de no ser expulsados al mundo del trabajo porque no aprueben las ignominiosas reválidas pensadas para que solo acaben sus estudios los privilegiados.  

En tanto los medios analizan el porqué de la vuelta de Aznar a la vida pública, entretienen a la ciudadanía de asuntos como la privatización de la Sanidad, con la persecución a los parados de larga duración a los que se quiere fuera del sistema laboral como si ya no fuesen más que un detritus inservible de la sociedad, y el ministro de Justicia planea volver a las mujeres al sometimiento impuesto por la Conferencia Episcopal, al tiempo que acaba con los restos de independencia de los jueces.

Entretanto en las barras de los bares o las colas de autobús la gente habla del regreso de Aznar no se le ocurre a nadie fijarse en el latrocinio organizado por el PP desde hace lustros, en los que, trama Gürtel mediante, organizaban sus actos electorales a costa del dinero público cargando a Ayuntamientos, Diputaciones, Ministerios o cualquier organismo público un sobreprecio para que a ellos su propaganda les saliese gratis. Mientras en las oficinas se comenta, con más o menos ironía, la reaparición de Aznar le llevará a salvar el país, tal como el mismo se postula, nadie piensa en el desmantelamiento de lo público que hará que una red de empresas privatizadas encarecerán el acceso a derechos y servicios que en un Estado moderno han de ser proporcionados por este y no abonados, a precio de oro por los privilegiados, y vetados a los cada día más millones de parados.

En el tiempo que un diario como El País le dedica páginas y páginas y el esfuerzo y el trabajo de periodistas y articulistas se dedica a analizar, incluso a burlarse del expresidente, no tendrán que destinar esfuerzos a dar noticia de las movilizaciones ciudadanas, de los dramas que causan los desahucios de una banca que, después de estafar a sus clientes con acciones preferentes o con el cobro de ilegales comisiones de apertura, cláusulas abusivas, y un largo etcétera de estafas, les quitan sus casas.

Tampoco ese medio tendrá necesidad de dar cuenta, porque ya ha llenado sus páginas con opiniones, reacciones, elucubraciones y declaraciones sobre el posible retorno de quien es y fue –desde que intentó encarcelar a Jesús Polanco- su bestia negra, de las alternativas de formaciones como IU, o de los planteamientos de opciones alternativas a una manera de hacer política que hace mucho que se desvela como obsoleta, como el 15-M, Marea Ciudadana o Rodea el Congreso. Ni ese ni ningún otro medio se ocuparán de los abusos policiales, de la deriva dictatorial del Ejecutivo en materia de libertades ciudadanas, que ha dado en llamar ‘orden público’ con modos y maneras que retrotraen a la época franquista.

Obviaran los medios las informaciones sobre las reivindicaciones de las víctimas del franquismo que han de recurrir a organismos internacionales para que este Gobierno atienda sus justas reivindicaciones, o las de las familias de las víctimas del accidente del Yak 42 que, al cabo de diez años siguen reivindicando una investigación sobre por qué metieron a sus familiares en un avión en mal estado, y tras cuyo accidente puede que esté otro caso más de corrupción de los muchos por los que parece que estuvo transitando el PP en la anterior etapa de Gobierno, y en muchas comunidades autónomas aún en el presente.

Como quien da un caramelo a un nano para que se entretenga, una mente genial y perversa parece que ha dado con el filón de oro del entretenimiento. Ni Gran Hermano, ni Sálvame ni cualesquiera otros programas de cotilleo han concitado tanto comentario en la calle como el posible retorno de Aznar. Verdaderamente parece una jugada maestra.



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Comentarios

  1. Nuevamente has escrito un post que ya me hubiera gustado firmar a mí. Enhorabuena. Has dado en el clavo. Esta táctica la bordaba Esperanza Aguirre aquí en Madrid.

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  2. Gracias Roberto, pero tus posteos no tienen nada que envidiar a nadie. Y sí, esa táctica de la distracción es muy cara al PP, la aprendió de su abuelo putativo, el genocida, que se pintiparaba a la hora de distraer a las masas con los horrores que sucedían en las perversas democracias, para que nadie se fijase en lo que sucedía en su asquerosa dictadura

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