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La solución del PP a un estallido social: Represión



Hoy, 1º de Mayo, las calles de todas las ciudades de este país se han visto repletas de manifestantes en contra de los recortes de derechos y libertades que viene aplicando este Gobierno de tendencias filonazis. Son muchas las voces que se alzan  en la actualidad advirtiendo del riesgo que existe de un violento estallido social a consecuencia de unas políticas económicas que están cargando la crisis sobre la masa trabajadora y los sectores más vulnerables de la sociedad.

Baste ver los últimos planes del Ejecutivo a la hora de cumplir con los recortes que exige la Troika comunitaria –el Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional y Comisión Europea- y Alemania, al concedernos un poco más de tiempo para cumplir con ese dislate que es el déficit cero, impuesto por un país decidido a dominar Europa por la vía económica, después de haber fracasado con las armas en dos ocasiones durante el siglo pasado. 

El Ejecutivo de Raxoi, que parece estar poseído por el espíritu de Hitler, ha decidido que el mejor sector para ahorrar más de mil millones de euros es el de los discapacitados, personas que no le reportan beneficio alguno al capital, porque no son susceptibles de ser convenientemente explotadas laboralmente, como no lo son aquellas que han tenido que abandonar el ámbito laboral para cuidarlos. 

Cualquier Gobierno con sentido común pensaría, antes de aplicar esas medidas, en las consecuencias que puede tener tensar de la manera que lo hace la cuerda de la paciencia de un sector de población sobre el que se está cargando todo el peso de una crisis causada por los bancos y por la obcecada austeridad impuesta por un país extranjero.

Ante esa situación cada día se extiende más el temor de un estallido social de consecuencias imprevisibles. Que el Gobierno no haya calibrado esa posibilidad no es porque no haya pensado en ella, sino que no le preocupa porque tiene entre sus proyectos articular un Código Penal represivo que no permita la protesta, so pena de graves castigos que incluyen penas de cárcel. 

Cuenta, para aplicarlo, con unas fuerzas de seguridad cuyos integrantes, en muchos casos, tienen los hábitos de las bestias fascistas. Y que suele quedar impunes al contar con la protección de un ministerio y unos jueces sumamente tolerantes, cuando estos últimos no lo son y aplican la ley, siempre está el poder del indulto gubernamental para eximirlos del castigo a su brutalidad.   

Armado del instrumento de la represión, al Gobierno de Raxoi no le inquieta que los parados, los trabajadores explotados o los dependientes, todos los sectores que están sufriendo las consecuencias de una política económica de ultraliberalismo salvaje y depredador, decida levantarse contra él. Como en la dictadura encubierta que es, detenta el poder de la represión.  

En una democracia quien gobierna cuenta con la opinión pública, calibra qué medidas puede tomar y cuáles podrán desatar la protesta de sindicatos y agentes sociales. En una dictadura los gobernantes actúan a su antojo, contando con las armas de la represión para acallar cualquier protesta. Y eso es lo que planea hacer este Gobierno fascista del PP que, no solo recorta en derechos sociales, sino en libertades formales. 

Sería preciso que, al igual que se inmiscuye en el déficit de este país, la UE interviniese para impedir el salvaje recorte contra los más débiles, y a la vez, impidiese la implantación de un estado policial que es lo que parece pretender este Gobierno para seguir privando de derechos a la clase trabajadora y los sectores más vulnerables de la población. 

De momento, el Comité de Prevención de la Tortura denuncia que constató malos tratos en cárceles y comisarías, en las que descubrieron bates de béisbol y palos en salas de interrogatorios. A tenor de los hechos constatados, el CPT pidió ‘que no se vende los ojos a los detenidos’, y criticó las detenciones incomunicadas y los interrogatorios sin la presencia de abogados. Prácticas todas ellas propias de un régimen dictatorial que, en este triste país, nunca han dejado de llevarse a cabo desde la dictadura, gobernase el PSOE o gobierne el PP. 

A la vista de los abusos y malos tratos físicos y verbales sobre los detenidos por parte de las fuerzas del orden y funcionarios de Prisiones,  el Consejo de Europa exige una mayor firmeza para evitar ese tipo de episodios que constató en comisarías, prisiones y centros de internamiento de extranjeros. 

En el relato del CPT hay un asunto significativo, el hecho de que haya “estado llamando la atención de las autoridades españolas durante dos décadas sobre el problema de los malos tratos que infringe la Guardia Civil" y que "sigue sin resolverse". Para el cuerpo cuyos integrantes ‘tienen, por eso no lloran, de plomo las calaveras’, según Lorca, la visita del CPT resultaba molesta, por esa razón y como denunciaron los visitantes, la Unidad de Detención del Servicio de Información de la Guardia Civil, en la Dirección General de Madrid, los oficiales negaron a la delegación que accediera a la zona de detención, ‘como ya ocurrió en 2007’.

Los ciudadanos se ven obligados a abonar cada año una cuantiosa multa a la UE, desde que entramos en ella, por tener un cuerpo como la Guardia Civil, en razón de que el organismo supranacional prohíbe la existencia de cuerpos militares para el mantenimiento del orden público. 

Y pese a que desde Europa se exige la disolución de ese cuerpo obsoleto y poco democrático, ni PP ni PSOE tuvieron nunca las agallas necesarias para desmantelarlo. Y así, cada año, cuesta una millonada la existencia de un instituto anacrónico y de comportamientos nada democráticos.

Con unas fuerzas policiales como las que describe el CPT, al Ejecutivo no debe preocuparle que el pueblo decida contestar sus políticas; dando unos toques al Código Penal que permitan a las fuerzas de seguridad actuar como tanto les gusta es impensable imaginar que se intente un suicidio colectivo. 

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Comentarios

  1. GRACIAS POR TU POST TENGO QUE PONERME AL DIA EN COMENTARIOS PERO TE LEO SIEMPRE, IMPRESIONANTE TU ENTRADA LUISA , GRACIAS POR CONTAR LOS HECHOS A TU MANERA TAN ESPECIAL

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