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El rey, la propuesta del PSOE y el autismo del PP



En veinticuatro horas, una noticia sin confirmar sobre la posible intervención del rey para animar a un pacto entre los dos grandes partidos, bastó para poner en evidencia la contradictoria posición del PP respecto a la monarquía. Porque si hace unas semanas proclamaba su inquebrantable adhesión a esa institución, en respuesta a algunas declaraciones de dirigentes socialistas sobre la posibilidad de un debate sobre la disyuntiva monarquía-república, la sola idea de que el monarca intente impulsar un pacto entre los dos grandes partidos para salir de la crisis, ha hecho que se revuelvan, más irritados que incómodos, ante la eventualidad de que el rey meta las narices en la política, e intente que el PP escuche las propuestas de los socialistas. 

Cuando un Gobierno como el actual presume de gobernar por decreto, en lugar de debatir en el parlamento sus decisiones, a pesar de tener garantizado el éxito por una abrumadora mayoría absoluta, la idea de sentarse a debatir propuestas y tener, de alguna manera, que tomar en cuenta las de otros, resulta una entelequia.

Que el rey, que según la Constitución, reina pero no gobierna, intente promover pactos o tomar un protagonismo que no le corresponde es una idea que podemos suscribir todos los republicanos. Mas teniendo en cuenta de que el rey es el Jefe de un Estado sometido a dramáticas condiciones y que, de momento, ostenta esa jefatura, podría no entenderse el porqué el PP ha reaccionado con tal virulencia a los comentarios aparecidos en un inicuo programa televisivo, con formato poco más que de magacine del corazón. A cuyo director atribuyó rápidamente su cercanía al PSOE para justificar una noticia que, inmediatamente, reputaron de falsa, después, sin duda, de levantar el teléfono para echarle una bronca al Borbón por hacer semejantes declaraciones. 

La explicación es sencilla, si las propuestas del PSOE, como las que ha dado a conocer hoy, para reactivar la economía y mitigar los problemas de millones de familias, llegasen a aplicarse porque el Jefe del Estado interviniera para que así fuese, el PP quedaría en una posición bastante desairada, porque se pondría en evidencia lo que intentan ocultar, por mucho que no se escape a la mayoría de la ciudadanía: su desinterés por solucionar un problema que les proporciona el beneficio de fomentar un sometimiento laboral en los seis millones y pico de parados, que, con las actuales condiciones, se avendrán a trabajar en lo que sea y, en las condiciones que sean. 

El PSOE, por primera vez desde que perdió las elecciones, ha tenido a bien ponerse a pensar y trabajar para dar soluciones en lugar de mantenerse, como hasta ahora, empecinado en sus problemas de liderazgo, plantea ideas que podrían significar alivio para muchos millones de personas, dado que propone destinar treinta mil millones de euros, que saldrían de los fondos prestados por la UE, y de los que sesenta mil se destinaron a rescatar entidades bancarias. 

De ese modo la ciudadanía dejaría de sentirse agraviada por el hecho de que el dinero que todos tendremos que devolver se destine únicamente a reflotar bancos, en tanto que el pueblo, que es quien tendrá que pagar esa deuda y sus intereses, no se beneficia en un solo euro de tan descomunal crédito. 

El plan de reactivación lo han redactado economistas del PSOE que, consideran que con treinta mil millones de ese fondo se podría aliviar el problema de familias en riesgo de perder sus viviendas y, a la vez, destinarlos a reactivar el mercado de trabajo. 

Con ese fin, diez mil millones se dedicarían a hacer frente a una cartera de hipotecas en riesgo de impago renegociándose el alargamiento de plazos, reducciones del tipo de interés efectivo de la deuda y quitas. Las eventuales pérdidas se deberían asumir a partes iguales entre el Estado y la entidad que vende el crédito. El plan de los socialistas contempla que las familias puedan acogerse a esa dotación cuando no puedan pagar los plazos de la hipoteca por su vivienda habitual y por razones sobrevenidas por la crisis. Del dinero del rescate bancario deberían salir también 20.000 millones de euros para la financiación de empresas - tanto en inversión como en liquidez -, fomento del autoempleo, iniciativas emprendedoras e internacionalización de empresas.

Crear condiciones para que las empresas que decidan no despedir a sus trabajadores también reciban dinero de esa partida es otra de las ideas que contemplan las medidas expuestas por Rubalcaba que, quiere que durante tres años se fije una moratoria de los despidos por causas económicas. El sistema consistiría en ayudas a las empresas en dificultades que se comprometan a no despedir a sus trabajadores y opten por una reducción de jornada; el empleado vería reducido su sueldo, pero el coste del puesto de trabajo sería subvencionado en un cincuenta por ciento por el Estado. Los socialistas aclaran que ese sistema ya funciona en Alemania. 

Otra de las opciones contempladas por el PSOE es la de estimular a empresas de menos de cincuenta trabajadores para que contraten y amplíen su personal, por medio de una bonificación extraordinaria y decreciente durante tres años del total de las cotizaciones sociales en el primer año y del cincuenta por ciento en el último.

El proyecto del PSOE es viable, razonable y factible. Y nadie le podrá reprochar que solía brotar de los labios de la mayoría de los ciudadanos,  ante propuestas de asuntos sobre los que no hicieron nada cuando gobernaban, puesto que entonces no había llegado el paro a cifras tan alarmantes, ni se había endeudado el Estado hasta los límites que en el presente. 

Antes de que el PP conozca a fondo el documento de los socialistas es muy probable que aparezca alguno de sus dirigentes en los medios con el rechazo en la mano,  argumentando que la UE ha dado ese dinero para reflotar bancos, por mucho que la UE les haya advertido que han de hacer algo para acabar con la insoportable tasa de paro. Aunque al PP no le interesa acabar con el drama de más de seis millones de personas, porque cuanto más aumente el paro más fácil tendrá imponer condiciones laborales de esclavitud, como quiere la patronal. 

Además, si el PP aceptase llevar a cabo las ideas del PSOE, tendría que asumir que el Gobierno carece de ellas, y sufrir la humillación de que el partido de oposición proclamase, si su plan tuviese éxito, que había sido él quien al cabo solucionó un problema que desde el Ejecutivo fueron incapaces de abordar. 

Ante esa contingencia el PP se enroca en el autismo que practica desde que ganó las elecciones, obcecado en su arrogancia y su mayoría absoluta, con el argumento de que no necesita a nadie para resolver una situación que ya ha asumido irresoluble, como puso de manifiesto el ministro de Economía, Luis de Guindos, en la rueda de prensa celebrada después de conocerse las cifras de la EPA. 

Si al PP le interesase reducir la tasa de paro, reactivar la economía y que las empresas creasen empleo haría tiempo que habría puesto en marcha algún tipo de medida para ello. Pero como, es de suponer, no son imbéciles para no saber qué hacer, es lógico pensar que su autismo y su pánico a un posible pacto auspiciado por el Jefe del Estado, o por el Papa de Roma que fuese, es fruto de una decisión ideológica y estratégica para dejar a la ciudadanía inerme ante el paro y el empobrecimiento, con el fin de imponer medidas laborales abusivas que finiquiten cualquier resto de los derechos de los trabajadores con los que contaban hasta que llegó al poder. 

Porque cada día que pasa, y cada parado más que se registra, queda claro que la voluntad del PP no es salir de la crisis y aliviar los dramas del pueblo, sino más bien al contrario, profundizar en las dificultades para así mejor dominarlo. Es la táctica de todos los dictadores. Y ya llevamos muchos meses viendo la deriva dictatorial de los componentes de este Gobierno. 

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Comentarios

  1. gran entrada luisa al PP no le interesamos somos un dato del censo electoral, no se esto tiene que petar gracias por tu post muy bueno

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