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El fiscal Horrach y las estrategias de los corruptos



“‘Quieren acabar con el Partido Popular’, parecía ser la consigna. Cuando no se pueden atacar los hechos, se ponen en entredicho las motivaciones del que investiga. Se le llama la teoría de la conspiración, se repite hasta la saciedad, hasta que cala en parte de la opinión pública. Estas imágenes forman parte de la corrupción, constituyen la corrupción, es una secuencia que se repite de forma interminable. Obstáculos y más obstáculos que impiden que la verdad fluya. Se necesitan muchas horas de trabajo, equipos de gente funcionando a pleno rendimiento y no dejar de presionar, de presionar en el sentido investigador, de presión investigadora, policial, fiscal y judicial y, aún así, no siempre llegamos a buen puerto. Y desengáñense, cuando llegamos, solo alcanzamos una parte de la verdad”.

El párrafo con el que da comienzo este posteo corresponde a las palabras del fiscal de la audiencia de Palma, Pedro Horrach, responsable de las investigaciones del caso Palma Arena y la pieza separada de este, el caso Urdangarín. Lo dicho por el fiscal Horrach, que lamenta que el PP haya puesto todos los palos imaginables, y aun inimaginables, en la rueda de la justicia de los casos de corrupción de les Illes Baleares es totalmente extrapolables a cualquier otro caso de corrupción que afecte al PP y esté siendo investigado por la justicia. 

Ayer mismo se conocían las alegaciones del recurso directo de apelación que los populares presentaron ante la Sección Segunda de lo Penal de la Audiencia Nacional contra el del juez Ruz, que revocó la condición de acusación particular del PP en el caso Gürtel y el de los papeles de Bárcenas. El PP considera que la decisión de Ruz  es “carente de la más mínima motivación coherente y ajustada a derecho”, aun cuando los argumentos del magistrado resultan impecables, por cuanto los expulsa del caso razonando que se presentaron en él como acusación particular y, en claro fraude de ley, lo único que hicieron en el tiempo en el que ejercieron como tal fue hacer el papel de defensores, caminando de continuo de la mano de los defensores de los imputados, al pedir al igual que ellos, la anulación del caso con pretextos procedimentales, para ver de lograr en el caso Gürtel y con Bárcenas los mismos resultados que lograron, hace más de veinte años, con el caso Palop y el entonces tesorero Naseiro. 

En un auto que más que tal parece la pataleta de unos delincuentes, los abogados del PP que, obviamente, actúan según las indicaciones de sus clientes, no paran en barras a la hora de acusar al juez Ruz y a las fiscales del caso, Concepción Sabadell Carnicero y Myriam Gloria Segura, de prevaricación –tomar decisiones injustas sabiendo que lo son- por expulsar al PP del caso Gürtel. 

Califican el auto de Ruz de "sorprendente, injusto, incomprensible, inadmisible, injustificado, inexplicable, insolvente, irracional, ilegítimo, oportunista y gravemente perjudicial", y a las fiscales Sabadell y Segura de llevar a cabo una actuación "inconcebible, contradictoria, inaudita, inaceptable y de orfandad argumentativa". Las palabras de los abogados del PP demuestran cuán nerviosos están sus dirigentes ante la avalancha de datos que los inculpan en un escándalo de corrupción inacabable que se prolonga en el tiempo desde los años ochenta, o quizá antes, aunque se tuvo conocimiento de él en 1985. 

El descubrimiento de contratos amañados, sueldos en negro, campañas electorales costeadas con dinero de procedencia ilícita, incurriendo en delitos electorales y toda una larga relación de actos corruptos, señalan el comportamiento de ese partido como el de una verdadera mafia de delincuentes si se prueban fehacientemente los hechos.Y con las reacciones del PP, culpando a jueces y fiscales, demandando a la prensa, intentando poner ‘límites’ a la información de sus fechorías, no hacen sino reafirmar las sospechas de quienes piensan que realmente ese partido no es sino una asociación de malhechores, pues como tal reaccionan ante la judicatura. 

No hay que ser especialmente ducho en derecho para saber que quien se sabe inocente de un delito lo que hace siempre es facilitar a la Justicia sus investigaciones para que, cuanto antes, resplandezca la verdad. Poner palos en las ruedas, jugar al victimismo y a la insidia, amenazar con demandas que nunca se interponen, inventarse conspiraciones inexistentes, como hizo Cospedal en su día, acusando a la policía ‘de Rubalcaba’ de haberse inventado el caso Gürtel para desprestigiar al PP, recurrir al insulto, a la negación de la evidencia, pagar elevadas sumas a los implicados para que no canten, son todo tácticas de culpables. 

Para acabar con esta situación el juez Ruz lo tiene fácil,  imputar, de una vez, a los actuales responsables del PP cuyos nombres aparecen en los papeles de Bárcenas  -que los expertos caligráficos han dictaminado que son del extesorero-. Si quieren intervenir en el caso que lo hagan como lo que son, parte de una trama corrupta, protagonistas de escandalosas prácticas de financiación que, de quedarles un mínimo de ética o decencia, debería llevarlos a dimitir en bloque, pedir perdón y asumir que, con esa carga de corrupción a sus espaldas, no pueden seguir gobernando. 

Aunque no harán nada de eso, seguirán insidiando, conseguirán la anulación de las actuaciones y quién sabe si también la inhabilitación de Ruz, del mismo modo que lograron la de Garzón por haber cometido la misma osadía que ahora lleva a cabo Ruz; perseguir a unos facinerosos que, con dinero público, han hecho tiras y capirotes, se han enriquecido y se han reído de los electores.

Seguramente porque ni son honrados ni decentes. O quizá unos ‘malnacidos híbridos de hiena y rata’, como dice de los integrantes del 15-M el edil de Castellón, Juan José López Macián, al poner de manifiesto que, además de corruptos, son unos maleducados de importancia.

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Comentarios

  1. Como en alguno de mis escrito he decho, se irán de 'rositas'. Sinvergüenzas.

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    1. Pues ya sabemos lo que nos tocará hacer: Salir a la calle, no un millón o dos, sino todo el país, reclamando la dimisión de tanto sinvergüenza. Un país serio no puede tolerar ser gobernado por una colla de ladres, que diría un catalán, como si fuese una república bananera

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    2. eso digo yo que hacemos que no salimos gran post luisa

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  2. Si los afectados por sus sobornos están en el grupo que los juzgan, ¿cómo serán culpados por su irresponsabilidad? Corruptocracia

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  3. Sí, sin duda, Adrian, una absoluta corruptocracia, porque a los jueces y fiscales qeu no se prestan a sus sinvergonzonerías se los quitan del medio, con la colaboración de jueces corruptos que, como las meigas, haberlos hailos

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