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El banquero Miguel Blesa a la cárcel: ¿Y el resto?



Noventa son los directivos de Bancos o Cajas imputados por la mala gestión de las entidades que dirigieron y que vienen costando la pérdida del Estado del Bienestar a causa del rescate bancario que pidió el Ejecutivo, nada menos que 100.000 millones de euros de los que empleó 39. 468 millones en sanear entidades como Bankia, Banco de València, Caja de Ahorros del Mediterráneo, Cajasur y otras varias. Entidades nacionalizadas para sanearlas y posteriormente vendidas a entidades privadas por un euro. De las que el pueblo nunca recuperará el dinero que se le hurtó en derechos. Créditos concedidos irresponsablemente, indemnizaciones millonarias, inversiones ruinosas, la estafa de las preferentes. ¿Fueron malos gestores o delincuentes de guante blanco que entraron a saco en las entidades que dirigían con el fin de hacerse millonarios, conceder créditos a sus amigos y, disponer del dinero de todos a su capricho y para su beneficio? 

Aunque pareciese impensable hace tan solo unos meses ya ha entrado en la cárcel un banquero. El primer directivo bancario que mirará la libertad tras los barrotes de las ventanas de Soto de El Real es Miguel Blesa, expresidente de Caja Madrid, íntimo amigo de José María Aznar desde 1977, que llegó a Caja Madrid de la mano del PP en 1993, apadrinado por el entonces candidato a la presidencia del Gobierno del PP y que, casualidades, llegó a la presidencia de la entidad el mismo año, 1996, en el que su amigo Aznar alcanzaba la Presidencia del Gobierno.

El juez Elpidio José Silva lo ha enviado hoy a prisión a causa de su pésima gestión en la compra del City National Bank de Florida, en la que se calcula que Caja Madrid perdió quinientos millones de euros, por una adquisición que costó 618 millones en participaciones y posteriormente otros 127 millones para hacerse con el control total de la entidad. Y de paso, sin que nadie encuentre explicación a esa inversión, en el viaje a Florida la entidad, o los directivos de Caja Madrid, acordaron la adquisición de un chalet de lujo, para hospedar allí, dijeron, a los directivos que tuvieran que trasladarse a la soleada península norteamericana. 

Para que ninguno de los consejeros que representaban a partidos políticos o sindicatos se opusiesen a sus ruinosas inversiones, Blesa procuraba tenerlos contentos celebrando los consejos de Administración en lugares en los que, además de reunirse, pudiesen tener experiencias lúdicas, como el Carnaval de Venecia, entre otros lugares. Ninguno de esos consejeros que, además, recibían millonarias cantidades en razón a su representatividad, intervino nunca en averiguar qué se hacía con el dinero público ni por qué se malgastaba. Todos participaban de la fiesta que ahora paga la ciudadanía. 

Cuando Blesa deja Caja Madrid, la entidad contaba con 37.517 millones de euros en activos inmobiliarios problemáticos. Y, en el haber, otros muchos créditos de difícil explicación como el concedido al delincuente expresidente de la patronal, Gerardo Díaz Ferrán, al que le concedió 26.6 millones de euros. Ambos están imputados por ese asunto por delitos de falsedad documental y delito societario. 

Aún queda por ver si el asunto de las acciones preferentes, que supusieron una estafa para miles de madrileños, sumarán problemas a este banquero que se retiró, después de haber hundido la entidad que presidía, con nada menos que 2.8 millones de euros. Que también contribuyeron al agujero que ha requerido un rescate de 4.465 millones de euros a cargo del bolsillo de los ciudadanos. 

Y si Blesa es el primer banquero que pisa la cárcel, si los jueces trabajan como es debido, es posible que  no sea el último. En este momento pesan imputaciones penales sobre Rodrigo Rato, presidente de Bankia, y junto con él miembros del Consejo de Administración como el expresidente de Bancaja José Luis Olivas, el exministro del Interior Ángel Acebes; el presidente de la CEIM, Arturo Fernández; el expresidente de la Asamblea de Madrid Jesús Pedroche, el ex secretario general del PP de Madrid Ricardo Romero de Tejada, y la exconcejal de Madrid Mercedes de la Merced, fallecida el pasado domingo. 

Hoy ha sido un día negro para los hombres de la banca, porque si el juez Silva enviaba  a Blesa a la cárcel el Juez Santiago Pedraz, de la Audiencia Nacional, imputaba a diez exdirigentes del Banco de Valencia y empresarios tras admitir tres nuevas querellas presentadas por el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), dependiente del Banco de España, por la concesión de créditos sospechosos a varias sociedades. Los imputados son el expresidente del Valencia CF, Juan Bautista Soler; el exconsejero delegado del Banco de Valencia, Domingo Parra, Alfonso Monferrer, Salvador Vila, Carlos Pascual de Miguel, Fernando Polanco, Teresa Villalba, Bartolomé Cursach, Joaquín Rivero y Rafael Ruiz-Jarabo.

Banco de València, Caja de Ahorros del Mediterráneo, Cajasur, entidad propiedad del arzobispado de Granada, Caja Castilla-La Mancha, Caixabank, Caixanova, Caja de Segovia…el listado de las entidades que tuvieron que ser rescatadas con dinero público y luego vendidas a entidades privadas por irrisorias cantidades, sin que los beneficios que puedan dar en el futuro reviertan al Estado, es interminable. En todas ellas se despilfarró, se hicieron negocios ruinosos para complacer a políticos megalómanos, se pagaron indemnizaciones indecorosas y sus dirigentes gozaron de prebendas sin cuento. Todo a cargo de dinero que pertenecía al pueblo. 

Sus directivos estafaron a cientos de miles de ahorradores con las preferentes, en un desesperado intento de recuperar las pérdidas causadas por una gestión nefasta, en las que se realizaron inversiones absurdas, se dieron créditos de cientos de miles de millones a amigos y allegados, propietarios de inmobiliarias en quiebra, empresarios tramposos, que jamás pagarán, ni las entidades los perseguirán con la misma saña que a los modestos deudores que pierden sus casas hipotecadas. 

Han costado miles de millones a los ciudadanos, sería de justicia que, al menos,  cumplan con la ley, que se verá, porque los Gobiernos son complacientes a la hora de conceder indultos a los poderosos.  Mas, sobre todo, sería conveniente y necesario que devolviesen al erario al menos las indemnizaciones multimillonarias que recibieron. Porque esperar que lo hagan con todo lo que dilapidaron es esperar un imposible. 

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Comentarios

  1. Pues cada vez me gustan más tus 'bobadas'. Así es que no dejes de escribir.
    Gracias Luisa.

    ResponderEliminar
  2. estoy con javier das unos datos en tus entradas que nadie da me encantan tus post gracias luisa

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