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Un dislate más de Wert: Millones para tauricidios contra la opinión general



Da la sensación de que este país nuestro, sacudido por la crisis, y gobernado por un partido que no sabe a dónde va, y cuando lo sabe es para llevarlo a simas de arbitrariedad, nunca ha concitado tanto interés por parte de la prensa internacional. La confirmación de lo que ya venía sospechándose desde hace meses, que el paro iba aumentar hasta tasas insufribles a causa de la inicua reforma laboral, ha hecho que los medios europeos analicen la razón de la debacle propiciada por un Gobierno que llegó al poder con falacias, asegurando que acabaría con el problema del paro y, muy al contrario, ha ahondado el problema como nunca antes se había sufrido en el país. 

El paro, la actitud represora de las fuerzas de seguridad, que choca con el habitual comportamiento de la policía en las democracias europeas, la desastrosa e inconcreta política de Raxoi, los incontables desahucios que sufren los ciudadanos, como no se padecen en ningún país del entorno, el dinero que se entrega a manos llenas a la secta católica, o la injerencia del poder en los medios de comunicación, son todos ellos asuntos que causan perplejidad, cuando no e estupor, en los analistas internacionales. Con todo no son las únicas materias que atraen el interés, la curiosidad, o aun la repulsa, allén nuestras fronteras.

La escandalosa actitud del Ministro de Cultura(?), José Ignacio Wert, que, a pesar de la crisis y los muchos recortes que sufre la población, concede substanciosas subvenciones a la crueldad tauricida, sorprende e irrita a quienes son contrarios a lo que, desde el Gobierno del PP, llaman arte y tradición y las personas con sensibilidad y sentido de la ética y aun de la estética, califican de salvajada sin paliativos. 

El desafuero preocupa no solo a los defensores de los animales de este país, cuyo número ha aumentado exponencialmente en las últimas décadas, sino que ha hecho reaccionar Humane Society International, una de las más importantes organizaciones de protección animal del planeta que encargó una encuesta, con el fin de conocer el grado de aceptación de los espectáculos taurinos entre los españolitos. 

El resultado quizá sorprenda a los escasísimos seguidores de una ceremonia bárbara y estúpida que, desde el Gobierno se identifica con la cultura y señas de identidad de este triste país. Porque, según la mencionada encuesta, los resultados del estudio encargado por la asociación animalista al instituto Ipsos MORI, precisan que tan solo un 1% de españoles son defensores de la barbarie patria por antonomasia. 

Por el contrario, un 76% de la población no aprueba que se utilicen fondos públicos para las actividades taurinas y un 75% de la población declara que nunca asistió a tan brutal aquelarre. La misma encuesta recoge el dato de que la tercera parte de la población que acudió alguna vez a esas ceremonias de crueldad, no lo hizo en los últimos cinco años.

Los datos de los que dispone el propio Ejecutivo, que tiene constancia de la indiferencia, cuando no de la clara oposición a esa mal llamada tradición cultural, señalan que  la asistencia a corridas de toros se encuentra en un mínimo histórico, porque  desde 2007-2011 esos sangrientos espectáculos se redujeron de 3.650 al año a sólo 2.290. A pesar de ello, el Gobierno y otras administraciones se empeñan en subvencionar esos brutales e irracionales mal llamado festejos, con el dinero de todos y el disfrute de escasos cafres.

Entre seiscientos a setecientos millones de euros –las cifras varían según las fuentes- nada menos, destina el Ministerio de Cultura (?) a subvencionar y promocionar tan irracional barbarie, con el argumento de que se trata de una tradición que retrata la esencia de las virtudes patrias. 
El derroche por parte del poder, no solo del Gobierno central, sino de todos los ámbitos de la administración y por parte cualquier partido que gobierne Comunidades, Diputaciones o Ayuntamientos, resulta indignante para una gran mayoría de ciudadanos que considera inaceptable que se dilapide en una barbarie sádica un dinero que no debería suponer el desembolso ni de un solo euro de las arcas públicas. Y, a la vez, provoca no poca perplejidad a quienes nos miran desde el otro lado de los Pirineos.

Al tiempo, se recorta en partidas destinadas a gasto social, como sucede en Castilla-La Mancha, donde la presidenta, Dolores Cospedal, está acabando con todo lo público y, además, viene demostrando con despiadada reiteración, una nula sensibilidad ecológica al suprimir partidas destinadas a la protección medioambiental, mientras entrega grandes cantidades de dinero al sector de los mafiosos crueles que forman parte de los grupúsculos que rodean al mundo de los tauricidios. 

Ante el arbitrario despilfarro de dinero público y la constatación de que la mayoría de los ciudadanos de este país son contrarios a la salvajada patria por antonomasia, la asociación de defensa de los animales, Humane Society International, insta a los políticos españoles a que rechacen la Iniciativa Legislativa Popular que pretende blindar la tauromaquia. 

 Considera que la ILP no es más que “un cínico intento de conseguir dinero de los contribuyentes para mantener con vida una industria moribunda” para añadir: “celebremos el patrimonio sin crueldad artístico, cultural y arquitectónico de España y releguemos a los libros de historia de la tortura de los toros como entretenimiento".

Así lo manifestó la vicepresidenta de Humane Society International, Kitty Block, que señaló que "el toreo es un espectáculo cruel y obsoleto que no tiene cabida en la España moderna, porque la encuesta muestra, con toda claridad, que la gran mayoría de los españoles no se identifican con la crueldad hacia los toros y no quieren ver cómo más fondos públicos son volcados en este horrible y sangriento espectáculo”.

Los resultados de la encuesta, que dio a conocer con escaso éxito el partido animalista PACMA, ponen en evidencia las arbitrarias decisiones del Ejecutivo y de las administraciones autonómicas o ayuntamientos que subvencionan, con un dinero perentoriamente necesario para otros fines, la insoportable crueldad contra los bóvidos,  en lo que sus partidarios llaman arte y no es sino el desahogo de unas escasas mentes enfermas y de cuatro fascistas.

No hay duda que en Europa deben ver, con no poca perplejidad, el hecho de que el Gobierno entregue millones de dinero público a actividades tan reprochables y tremendas como la tortura de animales, a la vez que solicita dinero para rescatar bancos y, al tiempo, somete a la ciudadanía a privaciones sin cuento. 

Spain is different como dijo Fraga. Siempre, y por desgracia, para peor.

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