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Patada real a la independencia judicial




Dedicarle demasiada atención a la monarquía, darle carta de naturaleza ocupándose de ella, puede parecer un error porque, tal vez, lo único que haya que plantear es la necesidad de celebrar un referéndum y hacer campaña para que en él salga el no a una institución medieval y obsoleta, que no aporta a un Estado sino gastos y un déficit democrático inadmisible en una sociedad libre. 

Mas todo lo que rodea a la Monarquía, impuesta por el dictador Franco, y que nunca se sometió a más consulta que el trágala de una Constitución que era o el sí o las leyes de la dictadura, está alcanzando desde hace meses unos límites que hacen imposible el silencio o la indiferencia. 

El último episodio lo escribió ayer el rey, o su Casa, o algunos cortesanos que parecen no estar dedicados sino a traer la III República. Al expresar su descarada ‘sorpresa’ por el cambio de postura del Juez Castro, tras imputar a la infanta Cristina y mostrar su "absoluta conformidad", con la decisión de la Fiscalía de recurrir la decisión judicial, el monarca o su entorno, dieron una real patada a la independencia de los jueces y a la celebrada frase del Borbón en las Navidades de 2011, cuando dijo aquello tan hermoso como falso, de que ‘la justicia es igual para todos’. 

El comunicado,  emitido a ultima hora de la tarde de ayer, después de haber manifestado que esa institución ‘no comenta las decisiones judiciales’, resulta una intolerable orden subliminal a la Fiscalía y a la Audiencia de Palma, para que desestimen la decisión del Juez Castro que, en el auto de imputación señala que ‘no despejar en la instrucción del caso la duda de si conocía la aplicación que hacía Urdangarín de su presencia como vocal en el Instituto Nóos y en la empresa Aizoon. SL sería un cierre en falso en descrédito de la máxima de que la Justicia es igual para todos’.

La injerencia de la Casa Real, o del propio monarca –no cuesta mucho imaginarse al Borbón cabreado y jurando en arameo contra el juez Castro y su osadía- ha chirriado tanto que un partido, hasta ahora tan tolerante con la monarquía como el PSOE, ha conminado a la Casa Real a ser neutral en este asunto. Está claro que las cosas ya no son como eran en un partido republicano en su origen, pero que en los últimos treinta y tres años se mostró monárquico. 

El caso Nóos, y la imputación de la hija del rey no es la única causa por la que el republicanismo se va extendiendo en la sociedad. En unos momentos en los que la crisis atenaza a las clases medias y trabajadoras, cuando el número de ciudadanos a los que el paro o los bajos salarios están situando en el umbral de la pobreza, la asignación que se concede a la Casa Real, la falta de transparencia del uso de dinero público que recibe, la opacidad sobre las cuentas y negocios privados del rey, sus descaradas aventuras amorosas que, como se ha sabido, también cuestan dinero a las arcas públicas, las cacerías de animales a veces protegidos y otros alardes de insensibilidad que molestan, sobre todo a los jóvenes,  hacen que los más empiecen a ver la monarquía como una institución de privilegiados que viven a costa de un erario que no da para atender a las necesidades del pueblo, pero sí los privilegios reales.

A esa sensación de que el actual Borbón cree, como todos sus antepasados, que pertenece  a una casta especial, ungida por la divinidad, contribuyen algunos miembros del partido del Gobierno al que, o le ha sobrevenido un fervor monárquico que nunca tuvo, o ha decidido socavar la monarquía por la vía de su cerrada defensa. 

Cuando el  pasado lunes, en el Congreso –supuesta sede de la soberanía nacional- el portavoz del PP, Alfonso Alonso manifestó que la Corona en España ‘es una institución con una regulación diferente en la Constitución y se sitúa por encima del resto porque tiene un objetivo simbólico y de perdurar’ no le estaba haciendo ningún favor a la monarquía, porque no están los ciudadanos por soportar que nadie pretenda situarse ‘por encima del resto’. 

Las afirmaciones del muy cortesano político del PP se produjeron con motivo de las preguntas que los grupos de oposición pretendían presentar para conocer detalles de la herencia que dejó al rey su padre, don Juan de Borbón, en dinero ingresado en cuentas de bancos suizos, y si el monarca había pagado a Hacienda los impuestos generados por esa herencia. 

Los más jóvenes, aquellos que no vivieron los años de la transición en los que la manipulación mediática y política asignaron al rey el papel de hacedor, y más tarde, durante el 23F, de salvador de la democracia, ven mayoritariamente la monarquía como una institución obsoleta y una más de las implicadas en los casos de corrupción que afectan a la clase dirigente. 

En unos momentos en los que los ciudadanos sufren un Gobierno que, aun elegido en las urnas, gobierna en contra de los intereses del pueblo, y la monarquía no solo no intenta defender ni solidarizarse con los sufrimientos de la gente –nunca ha pronunciado una sola palabra sobre el drama de los desahucios- sino que jalea las reformas y se pone siempre del lado de la oligarquía empresarial y sus exigencias, se pueden recordar aquellas palabras de Ortega y Gasset, escritas en noviembre de 1930, en un artículo publicado en el diario El Sol, bajo el título Delenda est monarchia, del que extraigo el siguiente párrafo: “somos nosotros, y no el Régimen mismo; nosotros gente de la calle, de tres al cuarto y nada revolucionarios, quienes tenemos que decir a nuestro conciudadanos: ¡Españoles, vuestro Estado no existe! ¡Reconstruidlo!”  

Adenda 


Censura: La receta para evitar escándalos de corrupción.
 


 Que la mayoría de dirigentes del PP tienen escaso respeto por la libertad de expresión e información y, en consecuencia, por la democracia, es algo que cualquier informador sabe y sufre. En ocasiones ese partido intenta disimular, aunque con sus hechos demuestren una total ausencia de respeto por la libertad de prensa, al constreñir la labor de los periodistas impidiendo preguntas en ruedas de prensa o, incluso, haciendo que los cronistas vean las intervenciones del Presidente en una pantalla de plasma, para evitar preguntas molestas.

El presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, mostró su falta de respeto por la libertad de información –y es preciso no olvidar nunca que sin libertad de prensa no hay democracia- al declararse partidario de restaurar la censura previa por el sistema de establecer “límites”. 

Ignacio González, en la inauguración de la emisora de esRadio, del poco democrático Jiménez Losantos, comenzó su particular cruzada contra la publicación de fotos que puedan poner vergüenzas al aire, como las del presidente de la Xunta Galega, captado en el barco de un conocido narcotraficante, al argumentar que “no aportan nada desde el punto de vista de la legalidad y su actividad política”.

González añadió que “estamos en una situación en la que vale todo a efectos de publicación en los medios de comunicación”, en referencia a las fotos de Feijóo que se vieron en el diario El País. De sus declaraciones no cabe duda de que, si por él fuera, habría censurado las fotos del presidente galego, o de cualquier otro correligionario, que pudieran desvelar relaciones peligrosas o actividades delictivas de cualesquiera políticos; obviamente de su partido. 

Para ese demócrata que responde al nombre de Ignacio González, y al cargo de Presidente de la Comunidad de Madrid, es “inaceptable” e “inadmisible” que la ciudadanía pueda ver algo que deteriore la imagen que quieren dar de sí mismos. Sin caer en la cuenta de que lo inaceptable o inadmisible en una democracia es que un politicucho pretenda poner trabas a la libertad de información.

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Comentarios

  1. A todos los reyes y sobre todo a los Borbones lo que les gustaría ser es "absolutamente absolutos" , como Fernando VII, para que coño quieren ellos una Constitución, que además nuestro Rey no juró, como nos contó en "El Rey no ha jurado la Constitución" The Speedy News. Juan Carlos si pudiera cesaría al Juez Castro de forma fulminante y acabaría por Decreto con todas las actuaciones judiciales.

    El único problema que existe en este País para que siga manteniéndose esta monarquía corrupta es que la República tiene muy mala fama, se ha echado demasiada mierda sobre la II República Española y tendrá que pasar alguna generación para perder el miedo a un régimen republicano.

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  2. Estoy totalmente de acuerdo contigo respecto a lo que dices de los Borbones, han sido, a lo largo de la historia, y desde Felipe V una maldición para este país.

    En cuanto a lo de la mala fama de la República, a toda la mierda que echó sobre ella una dictadura genocida y fascista, pienso que, en el presente, a los millones de jóvenes que no padecieron esas campañas de adoctrinamiento y manipulación, que no han sufrido el bombardeo de falacias que sufrió nuestra generación, valoran más la idea de libertad que supone una républica frente a la monarquía encarnada en, para ellos, un mataelefantes desvergonzado.

    De modo que espero que esa generación que mencionas ya haya pasado, y las actuales estemos ya maduras para la III República.

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    Respuestas
    1. Me temo Luisa que el adoctrinamiento contra la II República se inició de nuevo el adoctrinamiento hace años sin que la izquierda hiciera nada en contra de ello, incluyendo en la izquierda ese partido que dice ser de izquierdas pero que dejó de serlo tras el XXVIII Congreso y el órdago de Felipe González.

      Hace ya más de 15 años se inició un ataque contra ella y contra todos sus logros, hay mucha gente que desconoce que durante la República gobernó también la derecha y piensa que esos 8 años, incluida la guerra,fueron similares a la URSS de Stalin. En este País la Historia de los últimos 100 años ni se explicó en el Franquismo ni se ha explicado ahora, la mayor parte de los españoles no conocen nuestra historia más allá de las anécdotas, para mas INRI en estos últimos años han salido neo historiadores que le han echado más mierda encima.

      Lo que viene ahora es todavía más terrible, esperemos que alguna vez se pueda cambiar.

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    2. Tienes toda la razón en cuanto a la indiferencia de la supuesta izquierda con la república. El PSOE dejó de ser el PSOE tras el XXVIII Congreso,cuando abandonó su esencia marxista y todo lo demás.

      También tienes razón en cuanto a la manipulación y falacias de esos inmundos pseudohistoriadores que no han hecho sino falsear la historia con la obsesión de criminalizar a la República. Sim embargo, insisto, los jóvenes no miran hacia atrás y, seguramente, muchos ignoran tanto la historia de la II República como las falacias que cuentan de ella los pseudohistoriadores de la caverna. Supongo que has visto El País de hoy. La verdad es que algún día tendremos que hacerle un monumento a Urdangarin por haber hecho tanto por la III República. A él y a su real suegro, que también trabaja por el bien de ella.

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