Ir al contenido principal

Paro y explotación laboral: ¿Crisis o plan premeditado?



El paro aumenta hasta índices nunca sufridos en este país, aunque contra toda lógica aumente la productividad. A la vez que los salarios bajaban abusivamente, la siniestralidad laboral experimentó un aumento alarmante. Al tiempo, el empresariado no conoce la crisis porque la renta por capital experimentó un crecimiento del 3.2%, a pesar de que, con machacona insistencia, el Ejecutivo repita que es época de sacrificios. Sacrificios que carga, obviamente, a las espaldas de la otrora clase media, convertida, por obra y gracia del Ejecutivo de Raxoi en un proletariado explotado.  

Muchos dicen que hablar de capitalismo y proletariado es lenguaje rancio y que, en el presente, esos términos están obsoletos. Pero lo cierto es que en los últimos tiempos, desde que estalló la crisis y, sobre todo, desde que llegó el PP al poder, el capitalismo se ha tornado absolutamente salvaje y los trabajadores, o el proletariado, sufren las consecuencias de una reforma laboral inicua - y seguramente inconstitucional-, que no solo está empobreciendo a la otrora clase media, sino que está costando la vida de muchos trabajadores. 

Se producen casos sangrantes, como el que denuncian, puestos insólitamente de acuerdo, Asaja, la asociación de los terratenientes y grandes propietarios de explotaciones agrícolas y Comisiones Obreras de Castilla La-Mancha donde, en pocos días, han fallecido cuatro campesinos de avanzada edad –entre 65 y 81 años- al volcar sus tractores cuando trabajaban en el campo, porque las pensiones de miseria que perciben los obliga a trabajar hasta después cumplir los ochenta años; en muchas ocasiones para mantener a sus hijos y nietos en paro. 

Castilla-La Mancha fue la tercera comunidad con mayor siniestralidad laboral en 2012 y, de los treinta y siete accidentes mortales que se produjeron, ocho correspondían al sector agrícola, pese a que el pasado año hubo casi 57.000 trabajadores menos afiliados a la Seguridad Social. A pesar de esas altas cifras de siniestralidad, el Gobierno que preside María Dolores Cospedal no dudó, según CC OO y UGT, en reducir un 70 % el presupuesto para la prevención de riesgos laborales. 

La falta de atención al problema de la siniestralidad laboral es una de las diversas consecuencias de la pérdida de influencia de unos sindicatos que cada vez tienen menos poder, no solo como resultado de la reforma laboral del PP, sino por la criminalización y desprestigio que sufren a través de emisoras de la caverna que, de acuerdo con el criterio de una patronal reaccionaria y líderes igualmente reaccionarios, como Esperanza Aguirre, llevan años insidiando en contra del único instrumento conocido en la defensa de los trabajadores: los sindicatos. 

Los abusos que sufren los trabajadores a raíz de la reforma laboral, que penaliza las bajas por enfermedad, explica  que las tasas de siniestralidad aumenten alarmantemente. Solo en los dos primeros meses de este año fallecieron en accidente de trabajo ciento dos personas. Un quince por ciento de esos siniestros se produjeron cuando los trabajadores acudían al trabajo o habían finalizado la jornada laboral. 

Los sindicatos consideran que estas muertes se produjeron, en parte a causa de la negativa de las Mutuas a conceder bajas por enfermedad, o incluso quizá por el miedo a ser despedido de los trabajadores, que, aún estando enfermos, acuden al trabajo con los reflejos y la capacidad de atención mermadas. 

Esas muertes que se han producido a causa de accidentes laborales podría decirse que son la faz de un genocidio encubierto contra la clase trabajadora. El capitalismo salvaje, interesado exclusivamente en los beneficios, y con un total desprecio por los trabajadores, de los que da la impresión que no son considerados personas sino robots que hacen las operaciones necesarias para que el empresario gane dinero es, indudablemente, el responsable de unas muertes que no son accidentes sino crímenes del sistema. 

Y al drama de las muertes por el pánico a quedarse sin trabajo, o por las imposiciones de un empresariado que no tolera a sus esclavizados empleados que se pongan enfermos, hay que sumar la explotación económica que se plasma en la diferencia cada vez mayor entre los salarios y los beneficios que obtiene el empresariado.

La UGT denuncia, a través de un informe sobre las rentas del trabajo que, a cuenta de la crisis, se está implantando, en silencio y a costa de los trabajadores y de sus familias, un nuevo modelo social y económico. La afirmación de la central sindical se funda en que, tras la realización del mencionado informe, se constata que desde 2008 hasta 2012 el peso de los salarios en el PIB descendió un 5,2% en tanto que la renta del capital creció un 3,2%. O dicho de otro modo, los trabajadores son más pobres y los empresarios más ricos. 

El estudio de UGT señala que a partir de 2008, cuando el PIB cayó abruptamente, comenzó a darse un curioso punto de inflexión en cuanto a los beneficios empresariales, porque a la vez que el país se iba empobreciendo y los sueldos iban bajando, las rentas del capital iban en aumento y desde entonces no han parado de crecer, mientras que los trabajadores cobran cada vez menos.  

Al tiempo, como señala UGT y a diferencia del resto de Europa, en este país la productividad fue aumentando a medida que caía el empleo. El miedo a perder el puesto de trabajo y el aumento abusivo de unas jornadas laborales impuestas por un empresariado esclavista, amparado por una reforma laboral reaccionaria, han propiciado que, aún habiendo aumentado la tasa de paro hasta superar el 27%, la productividad aumentase por efecto de la presión del empresariado sobre los trabajadores. 

Cuando en el periodo 2007-2008, el PIB caía un 37% y el empleo un 6.3%, la productividad aumentaba un 25%. En 2011-2012 se volvió a repetir este hecho con mayor intensidad, por cuanto la economía volvió a retroceder un 1,4%, y el empleo caía un 4,4%, en tanto que la productividad aumentaba un 3%. 

En síntesis, los empresarios despiden trabajadores, obligan a los que quedan a que realicen más trabajo y de ese modo, sus beneficios son mucho mayores, porque, al socaire de la crisis, lo que se está produciendo es una revolución reaccionaria que viene dejandolos  sin mecanismos de defensa frente a los abusos de los empresarios, que cuentan con la anuencia de un Ejecutivo cuyo propósito es llevar a la clase trabajadora a un estado de casi esclavitud. Posiblemente con el fin de tener contento a un empresariado que le proporciona jugosas donaciones económicas. 

UGT  recalca que "la irrupción de la reforma laboral en la negociación colectiva está provocando una creciente devaluación salarial", y precisa que la pérdida de poder adquisitivo acumulada entre 2011 y 2012 alcanzó el 1,7%.  Para el sindicato fundado por Pablo Iglesias "las políticas de ajuste y recortes están provocando un deterioro significativo en la capacidad adquisitiva de las rentas del trabajo, en la calidad del empleo y en el nivel de vida de la población, lo que obstaculiza la recuperación de la demanda y de la actividad económica". 

Es posible que desde UGT crean que la política del PP que impide la superación de la crisis, no se produce porque el Gobierno se equivoque, sino que no se trata de una equivocación, ni de medidas desacertadas, sino de un proyecto muy meditado con el fin de acabar con la clase media y los derechos de los trabajadores. Convirtiendo a la población en masa desesperada, dispuesta a trabajar sin derechos y con bajos salarios ante la disyuntiva de hacerlo o quedarse en el paro sin prestaciones, el partido del Gobierno logra lo que está en su genética política, un régimen de esclavos al servicio de una oligarquía avariciosa y reaccionaria. 

La pregunta que cabe hacerse es hasta cuándo la población trabajadora va a seguir sufriendo impertérrita tanto abuso, tanto desmán, y un premeditado genocidio. 

Esta bloguera necesita ayuda. Víctima del afán de censura del PP perdí el trabajo, carezco de prestaciones, paro o ayudas sociales, porque en el País Valencià el poco dinero que hay se destina a eventos, cuando no a latrocinios. Si te gusta este blog y lo que en él se dice, al margen de lo que cuenta la prensa oficial y quieres ayudar a que sobreviva, puedes contribuir con una pequeña aportación económica. Un solo euro puede ser suficiente.
Puedes hacerlo en la siguiente c/c: 0049 1608 04 2790044982 
Si lo haces desde otro país has de añadir:
IBAN: ES360049 1608 0327 9004 4982  BIC: BSCHESMMXXX

Comentarios

Entradas populares de este blog

26J: ¿Pucherazo o estupidez del pueblo?

Susana Díaz: El enemigo en casa

Crónica en negro del País Valencià: ¿Carlos Fabra implicado en asuntos mucho peores que la corrupción?

Quienes gustan de la historia, saben que muchos acontecimientos nunca explicados por los coetáneos de hechos ominosos, acaban apareciendo claros como el cristal con el transcurrir de años, o de los siglos. Acontecimientos políticos, guerras sin sentido que respondían a intereses económicos ocultos o, incluso, a pasiones de índole sexual, se desvelaron con el paso del tiempo aunque, para quienes fueron testigos directos hubieran constituido secretos insondables.
Una publicación catalana, El Triangle, sacaba a la luz en días en pasados un artículo sobre el crimen de las niñas de Alcàsser en el que, según recoge un amplio reportaje en su edición de papel, la confesión de un arrepentido podría implicar al todopoderoso y corrupto Carlos Fabra, expresidente de la Diputación de Castellón durante largos años, en una red de pornografía infantil que llevaba a cabo, igualmente, un amplio abanico de actividades ilícitas: importación y venta de cocaína procedente de Panamá, tráfico de armas, trapic…