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La torpeza del PP en la Eurocámara: Indiferencia al drama de los desahucios



El PP se ha vuelto a poner en evidencia en Europa, al exhibir su faz más facistoide, descalificando, ante el Parlamento europeo, a la representante de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, Ada Colau, que hoy intervino en la Comisión de Peticiones, para solicitar el amparo de las instituciones de la UE ante el drama de los desahucios.

Como viene haciendo en el país, desde que la Plataforma de Afectados por la Hipoteca comenzara su pacífica lucha en contra de una legislación claramente abusiva y que no respeta los derechos de los consumidores, el PP, en voz de Carlos Iturgaiz, intentó, seguramente sin éxito, desviar el problema de los desahucios al asunto de los escraches, al utilizar su más patética faceta victimista que, es de suponer, en el Parlamento europeo no habrá servido sino para poner en evidencia su talante nulamente democrático. 

Cabe imaginar el estupor de los parlamentarios y funcionarios de la Eurocámara, al escuchar al portavoz parlamentario del partido de Gobierno de España, en su intento de desviar la atención de un asunto tan serio como los desahucios con sus lamentos por lo mal que se sienten ellos, políticos del PP, cuando se producen escraches ante sus sedes o domicilios. 

Carlos Iturgaiz se caracterizó, en los tiempos en los que era Presidente del PP de Euskadi, por sus posturas numantinas respecto a los contactos del PSOE con ETA que, a la postre, dieron como fruto el cese de la violencia. Mas Iturgaiz, como a la mayoría de los militantes del PP, pareciera como si le importase más descalificar y criminalizar al PSOE que acabar con la lacra de la violencia etarra, no perdió ocasión de lanzar descalificaciones y falacias al Presidente Zapatero. 

Ahora, en el Parlamento europeo, ha vuelto a enseñar su faceta de personaje intolerante y, con su actitud, seguramente, haya despertado entre sus correligionarios europeos no poca vergüenza al ver la indiferencia hacia el drama de los desahuciados y su obsesiva insistencia en criminalizar los escraches, que no son, al fin y a la postre, sino manifestaciones de ciudadanos que cuentan, en cualquier país democrático, con todos los derechos para expresar su disconformidad con las acciones de gobierno. 

Ante el drama de los desahucios –que han costado ya la vida de, al menos, veinte personas y la desestructuración de numerosas familias, a las que los servicios sociales separan hijos de sus padres cuando estos se quedan sin techo a causa de la implacable codicia de la banca y que, en muchas ocasiones, al rechazar la dación en pago, condenan al desahuciado a una auténtica muerte civil-, al representante del PP no se le ocurrió mejor cosa que lloriquear porque la Plataforma de Afectados por la Hipoteca se manifiesta ante sus domicilios. 

En una intervención en la que el portavoz de PP dejó claro ante Europa que a su partido no le importan nada los ciudadanos desahuciados y mucho el que perturben la tranquilidad de sus blindados hogares, de los que nadie los desahuciará nunca, Carlos Iturgaiz acusó infantilmente a Colau de "estar detrás de los escraches", que calificó como "acoso e intimidación". 

Y, al sacar su más lúgubre faceta victimista, proclamó que "he vivido y vivo con el acoso y la amenaza. En 1996 tuve el primer escrache en mi casa y además lo denuncié y lo gané en los juzgados", dijo en referencia al ex dirigente de Herri Batasuna, Koldo Celestino.

"Como ellos, ustedes están cometiendo un error. Están intentando socializar el dolor de lo que ustedes representan, intentando que ese dolor angustie a otros y a sus familiares", señaló haciendo alarde de una nula sensibilidad social que, sin duda, dejó a los parlamentarios europeos atónitos. "Al PP, lejos de intimidarnos, esas actuaciones suyas de los escraches nos dan fuerza para seguir defendiendo nuestros ideales", proclamó Iturgaiz que, como el resto del PP, cierra ojos y oídos a las voces de jueces, fiscales y policías que llevan semanas recordándoles que esas manifestaciones ni son ni ilegales, ni acosadoras, ni violentas, sino un derecho ciudadano; el que el PP, con su talante filofascista, se niega a reconocer. 

El Parlamento de Bruselas ha decidido mantener abierta una investigación para comprobar si en España se vulneran las normas europeas o no. Si el Ejecutivo supranacional detecta –que los detectará-  aspectos irregulares en la Ley Hipotecaria, podrá iniciar un procedimiento de infracción al Gobierno español. Otra posibilidad es que se decida enviar cartas a las autoridades españolas pidiendo más información o mandar una misión de técnicos al país para investigar más a fondo el asunto.

Ada Colau, que apenas tuvo unos minutos para relatar en la Eurocámara el problema de una ley hecha a dictado de las entidades bancarias, los aprovechó con inteligencia para hacer saber a Europa que “en España, un país del llamado primer mundo, se vulneran sistemáticamente los derechos humanos", dijo en relación al número de personas que se ven desahuciadas y sin vivienda. 

Informó a los parlamentarios europeos de que "los ciudadanos accedieron a la vivienda porque así lo recomendaba el propio Estado y cuando estalló la crisis inmobiliaria la responsabilidad recayó, no en las entidades financieras que vendieron esas hipotecas,  sino en las familias más vulnerables".

E hizo saber al Parlamento europeo que los desahucios ya han costado vidas, y que la obcecada negativa del Ejecutivo español a aceptar la dación en pago con efecto retroactivo condena a miles de familias a la muerte civil porque, al deber dinero a un banco a causa de la hipoteca, se le cierran las puertas no ya para solicitar un nuevo crédito, sino hasta de contratar una línea telefónica o comprar un electrodoméstico a plazos. 

Informó también a la Eurocámara de la criminalización a la que somete el Ejecutivo a los manifestantes afectados por las hipotecas, para relatar que son apaleados por las fuerzas de seguridad y que se les descalifica sistemáticamente, tildándolos de nazis y condenándolos al pago de elevadísimas sanciones.

Es muy posible que todo lo que se negó el Gobierno del PP a escuchar en el parlamento español tenga que oírlo, quiera o no, de las instituciones europeas que, por mucho que estén en manos de políticos de derechas, no van a tolerar en el seno de la Unión un problema social tercermundista como el de los desahucios que, a los parlamentarios de la eurocámara, deben recordar las novelas de Carlos Dickens, escritas a mediados del siglo XIX.

Porque, aunque los partidos conservadores sean hegemónicos en el seno de la UE, los conservadores europeos son demócratas y tienen muy asumido que hay que respetar y escuchar a la ciudadanía, cuyos derechos no pueden ni vulnerarse ni silenciarse. 

Con su torpe actitud, el PP ha vuelto, una vez más, a hacer un papelón en Europa, como cuando se negó a condenar los regímenes dictatoriales para evitar criticar el franquismo. Y como entonces, no sería extraño que cualquier miembro del PP europeo hiciese unas declaraciones desmarcándose de la postura cerril y patética de un PP que pretende borrar del lenguaje escrito y social la palabra ‘escrache’,  para sustituirla no por una alternativa semántica, sino por una rotunda acusación que permita someter a los ciudadanos a una represión intolerable en democracia. 

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