Ir al contenido principal

La absolutísima mayoría del PP y el cobarde silencio de los más



El PP acaba de votar una nueva Ley Hipotecaria, en la que no tuvo en cuenta ni un solo punto de los expuestos en la Iniciativa Legislativa Popular, presentada con el aval de millón y medio de firmas. Tampoco ha aceptado una sola enmienda de los grupos de oposición. Quedándose solo a la hora de los votos, porque todos los grupos parlamentarios, excepto el PP votaron en contra. Mas el PP dice estar muy satisfecho, seguramente tanto como la banca, inspiradora esa nueva ley, sin tener en cuenta el sentir de los ciudadanos firmantes de la ILP, o de los representados por los parlamentarios de la oposición.

Encastillado en una mayoría absoluta obtenida con falacias, el Gobierno del PP y el partido que lo sustenta, actúa con modos dictatoriales, hurtando el debate en el Parlamento, desoyendo el clamor ciudadano, para legislar al dictado de la oligarquía; o de la secta católica que impone una ley de aborto contraria a la legislación europea y más propia de un estado teocrático, que de una democracia europea. 

Al tiempo, los indicadores económicos siguen en estado comatoso y los organismos internacionales no predicen nada positivo en cuanto a la superación de la crisis. Mas al contrario, indican que no solo no creceremos como anuncia el Gobierno, sino que entraremos en recesión, aumentará el paro y crecerán las desigualdades sociales. 

Nada de eso le importa a un partido, el PP, que si quiso obsesivamente ganar las elecciones fue para favorecer a sus amigos o a sus amos; el clero, la banca, los especuladores del ladrillo… Que se frotan las manos con la inicua ley de Costas que aprobará en breve –otra vez con toda la oposición en contra, así como los colectivos ecologistas- para dejar el terreno expedito a cuanta atrocidad quieran cometer con el litoral y las salinas del país quienes no tienen el menor respeto por la conservación medioambiental, ignoran el cambio climático y miran para otro lado a la hora de evaluar los riesgos de sus decisiones porque, ante todo, está la necesidad de realizar substanciosos negocios. 

Con la economía por los suelos, un paro insufrible, el abuso sistemático de su mayoría absoluta obtenida con trampas, la imposición de su credo religioso y sus intereses económicos, la manipulación mediática de los medios públicos y hasta de los privados, la deriva totalitaria en las actuaciones policiales, unas cotas de corrupción que escandalizarían a Al Capone, este Gobierno aún es capaz de subir una décima en intención de voto según algunas encuestas. 

¿Qué les pasa a los españoles? ¿Qué maléfica enfermedad atrofia su sentido de la dignidad y aun de la conservación? ¿Qué cáncer corroe el cerebro de una ciudadanía que parece gustar de que la apaleen? ¿Qué discapacidad impide que tome conciencia de que lo que está haciendo este Gobierno, que arrasa con todos los derechos por los que tanto se luchó? 

Indiferente y pasivo, un pueblo mostrenco que parece no tener otra cosa que hacer que contemplar desde el sillón de su casa –si aún la conservan- los programas basura en la televisión-si la compañía eléctrica no les cortó la luz- o los partidos de fútbol, deja pasar indiferente cuantas atrocidades comete el Ejecutivo y, aún, critican a quienes luchan por defender derechos que los afectan. 

Se atribuye a la carencia de educación cívica, a la escasez de cultura política, o las secuelas inacabables de la dictadura –que el PP se sigue resistiendo a condenar y mucho menos a investigar- ese estado de pasividad suicida que impide que la gente salga en masa  a la calle a reclamar sus derechos. 

Es verdad que aumentan las protestas ciudadanas, que cada vez es mayor el número de colectivos que se manifiesta, pero también es cierto que el PP aún cuenta con el argumento de que quienes lo hacen son unos pocos cientos de miles, frente a los once millones que votaron sus siglas. 

Si saliesen a la calle, el mismo día y a la misma hora, los cinco millones de parados, los millones de afectados por los recortes en Sanidad y Educación, la totalidad de aquellos a los que los bancos arrebataron sus viviendas, los millones de personas a los que se niegan prestaciones sociales, aquellas a las que una regresión de la ley del aborto pondrá en peligro su salud y el riesgo de que nazcan hijos enfermos y sufrientes,  impuestos por el fanatismo sádico de una secta machista; los periodistas a los que se nos quita la voz y la palabra, los apaleados, los que sufren la lentitud de una Justicia sin medios o manipulada por el poder, la totalidad de ciudadanos perjudicados por este Gobierno, la cifra superaría, con mucho, los once millones de votantes que tuvieron la malhadada ocurrencia de confiar en él.

La avalancha de ciudadanos en las calles exigiendo la dimisión de un gobierno tramposo y sectario, al servicio del capital y la secta católica, sería tan inmensa que no tendría más remedio que dimitir. Mas muchos de los afectados por tanta injusticia, arbitrariedad, abuso o falacia, siguen en sus casas. 

Manipulados por una prensa indigna al servicio del poder y del dinero, embrutecidos por la incuria cultivada con ahínco por generaciones de caciques, subyugados por la verborrea de los nuevos gurús mediáticos que, disfrazándose de originales, venden la doctrina del más rancio capitalismo, asumen, sin el menor atisbo de crítica que las cosas no pueden ser de otra manera, que la culpa de la crisis, además de Zapatero, fue de ellos por vivir por encima de sus posibilidades y ahora han de purgar sus pecados. 

Se sienten frustrados y amargados pero, manipulados por los medios de comunicación y siglos de una incuria que ha devenido en genética, aceptan cuanto los imponen con la misma pasividad que los bueyes el yugo. Y quienes se rebelan, quienes luchan y trabajan por mejorar las cosas, por oponerse a las injusticias, los latrocinios y las arbitrariedades, son considerados antisistema, nazis, antisociales. 

Cuando los antisistema, los nazis y los antisociales son quienes imponen tanta injusticia. Y quienes callando, colaboran con ellos en la destrucción de la dignidad de un país. 

Si te gusta este blog y crees que lo que en él se dice sirve a la clarificación de la actualidad al margen de lo que cuenta la prensa oficial y quieres colaborar en su pervivencia, puedes ayudar a mantenerlo abierto con una pequeña aportación económica. Y un solo euro puede ser suficiente. Esta bloguera no puede seguir adelante en el paro y sin ingresos.
Puedes hacerlo en la siguiente c/c: 0049 1608 04 2790044982 
Si lo haces desde otro país has de añadir:
IBAN: ES360049 1608 0327 9004 4982  BIC: BSCHESMMXXX

Comentarios

  1. Buen posteo Luisa. A mi me preocupa más la segunda parte del título "el cobarde silencio de los mas" y añadiría de los demás. Lo de los "mas" ya es irrecuperable, ahora algunos se dan cuenta que ciertos medios, periodistas y opinadores todólogos repiten los argumentarios que salen de Génova, todos a una. De la prensa antes llamada de izquierdas, que no era tal, no queda ni el papel y de las causas ya ha hablado alguna vez.

    Pero no es menos preocupante la actitud de la oposición comodamente sentados en sus poltronas, estómagos agradecidos al sistema, que de vez en cuando alzan la voz pero tampoco sin que se note mucho, no les de un estres.

    ResponderEliminar
  2. Tienes razón en todo lo que dices, sobre todo de la prensa, la información y, lo que es más triste, los periodistas están en estado catatónico. El PP se ha librado de todos los que no éramos sumisos, y ahora la prensa está en manos de gente sin nervio y sin ideas, estómagos agradecidos, que escriben al dictado del PP a cambio de sobres más o menos abultados.

    Y sobre esos políticos que alzan poco la voz, no sea que se los oiga...sí, son como Rubalcaba, que habla -con la boca pequeña- de denunciar el Concordato ¡ahora! cuando en tiempos de su gobierno no tuvieron la gallardía de plantarle cara a la secta católica.

    De modo que, entre la prensa vendida al PP, la oposición sin nervio, y un pueblo sin cultura política y sin dignidad, no sé a dónde vamos, o hasta dónde llegará el PP. Pero no vaticino nada bueno.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario en la entrada

Entradas populares de este blog

Susana Díaz: El enemigo en casa

26J: ¿Pucherazo o estupidez del pueblo?

Crónica en negro del País Valencià: ¿Carlos Fabra implicado en asuntos mucho peores que la corrupción?

Quienes gustan de la historia, saben que muchos acontecimientos nunca explicados por los coetáneos de hechos ominosos, acaban apareciendo claros como el cristal con el transcurrir de años, o de los siglos. Acontecimientos políticos, guerras sin sentido que respondían a intereses económicos ocultos o, incluso, a pasiones de índole sexual, se desvelaron con el paso del tiempo aunque, para quienes fueron testigos directos hubieran constituido secretos insondables.
Una publicación catalana, El Triangle, sacaba a la luz en días en pasados un artículo sobre el crimen de las niñas de Alcàsser en el que, según recoge un amplio reportaje en su edición de papel, la confesión de un arrepentido podría implicar al todopoderoso y corrupto Carlos Fabra, expresidente de la Diputación de Castellón durante largos años, en una red de pornografía infantil que llevaba a cabo, igualmente, un amplio abanico de actividades ilícitas: importación y venta de cocaína procedente de Panamá, tráfico de armas, trapic…