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Las razones espurias del PP para abominar de Gómez Bermúdez



Leyendo algunas de las noticias con las que cada día la prensa informa de los avatares del caso PP –porque no son los feos asuntos de Gürtel ni de Bárcenas lo que aflora en las investigaciones de la UDEF, o de Hacienda, sino de la financiación ilegal de ese partido- podría parecer que el cerco se estrecha en torno a las cuentas opacas de un partido que viene manejando muchos miles de millones en los últimos quince años y que, no siempre, han llegado a sus arcas de forma transparente. 

Existen optimistas que aún creen en la independencia de los jueces y esperan ver en la instrucción de esos casos la posibilidad de que, por fin, salgan a la luz las muchas trapisondas de un partido bajo sospecha desde que un juez amigo dio por buenas las reclamaciones del cerebro jurídico del PP, Federico Trillo, que logró librar al entonces tesorero Naseiro de la lupa de la justicia, y con él a todo el PP. 

Mas no nos engañemos y sobre todo, no nos esperancemos, porque el PP es hábil en manejar hilos y en llevar a cabo maquiavélicas operaciones, capaces de librarles de  cualquier tropezón con la justicia. Y nunca da puntada sin hilo cuando de asegurarse su impunidad se trata. 

En el momento en el que el Fiscal General del Estado, Eduardo Torres Dulce, nombrado por el actual Ejecutivo de Mariano Raxoi, proclamó que se “llegaría hasta el final” en el caso de los papeles de Bárcenas, mucho mal pensado o realista, escuchó sus afirmaciones con no poco optimismo. 

Razones no había para ello, porque en cuanto se atisbó la posibilidad de que se les descontrolara el caso, si el juez Gómez Bermúdez se hacía cargo de la querella interpuesta por IU y varias asociaciones cívicas, raudo proclamó que debía pasar a manos del Juez Ruz, titular interino del Juzgado 5 de la Audiencia Nacional.

Y no es que Pablo Rafael Ruz Gutiérrez sea un juez conservado o afín al PP, pues ha dado pruebas de independencia a lo largo de su carrea –no excesivamente larga, cierto es, porque apenas tiene treinta y ocho años- sino porque tanto Torres Dulce como todo el PP, esperan que Ruz no acabe la instrucción del caso -dado que su labor la lleva a cabo de forma interina-, en tanto no tome posesión el magistrado que ha optado a la plaza arrebatada al juez Garzón, Miguel Carmona, actual vocal del Consejo del Poder Judicial, y muy próximo a las tesis de Gallardón.

En que a Ruz no le dé tiempo de terminar la instrucción del caso Gürtel y ahora de la pieza separada de los papeles de Bárcenas, están puestas todas las esperanzas del partido que sustenta al Gobierno porque, en el caso de que Ruz acabe la instrucción y pueda demostrar que tanto el caso Gürtel como los presuntos delitos de Bárcenas, no ocultan sino la financiación ilegal del PP, estarán perdidos.

Por esa causa andan urdiendo maniobras y recursos, como el presentado para que Ruz no investigue los papeles de Bárcenas, asunto que les preocupa tanto como que los investigue Gómez Bermúdez porque saben que, en el momento en el que se empiece a tirar del hilo Bárcenas, se pondrán al descubierto todas las ilegalidades de financiación ilegal, dinero negro, donaciones ilícitas, fuga de capitales, cuentas en paraísos fiscales, todo lo presuntamente que obligue la ley a decir, pero de lo que hay más que indicios y que se respira en la airada sospecha de la ciudadanía. 

La decisión de Ruz, que ha cogido el guante lanzado por Gómez Bermúdez, exigiendo la contabilidad del PP desde 1990 hasta 2009, ha desatado el nerviosísimo entre los dirigentes peperos, que no saben cómo explicar por qué no existe contabilidad hasta el año 95, a la vez que deben sentir sudores al pensar qué dirán los empresarios que regalaron dinero a ese partido cuando sean interrogados por Gómez Bermúdez. 

 Que, tal vez previendo que quisieran retirarle el caso citó con suma celeridad a los donantes, para que, si le quitan el procedimiento, tenga Ruz a su disposición las declaraciones de los generosos empresarios que, a saber a cambio de qué, regalaron ingentes cantidades de dinero al partido de la gaviota.  

La decisión de a quién corresponde el caso está en manos de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional y, de ser ese órgano judicial verdaderamente independiente y, ateniéndose única y exclusivamente al derecho procesal, por mucho que los afines al PP maniobren para que el caso vaya a parar no a Ruz, no se engañen, sino al complaciente titular de la plaza cuando tome posesión, el caso debería ir a Gómez Bermúdez porque la querella de IU fue a su juzgado porque estaba de guardia cuando se presento y porque es juez titular y no interino.

Mas al PP le ha pasado con Gómez Bermúdez lo mismo que sucedió en su día con Baltasar Garzón, por el que proclamaban admiración y respeto, incluso devoción, cuando inició el proceso del GAL, y al que pasaron a odiar a raíz de sus posición contraria a la guerra de Iraq, y por lo tanto a Aznar, y huelga decir el odio que desató cuando inició las investigaciones del caso Gürtel, a partir, no hay que olvidarlo, de la denuncia de un exconcejal del PP. 

Caso del que la derecha empieza a decir que no hay, porque, sospechosamente, han desaparecido de la Audiencia Nacional las cintas en las que Correa hablaba de los chanchullos con el PP. Aunque olvidan, optimistas o dispuestos a la trampa, que existe lo que uno de los implicados en el caso bautizó como ‘puto prendrive’, ese pequeño milagro informático, capaz de guardar en tan diminuto espacio una información que puede acabar con el PP y hasta con la monarquía, pues por ese mismo pendrive se supo del caso Nóos. 

La enemiga contra Gómez Bermúdez parte del juicio del 11-M. Desde el PP hasta la ultraderecha, todos estaban convencidos que permitiría, durante la celebración del juicio, que aflorasen las teorías conspiranóicas desechadas por las fiscales y el juez instructor, Juan del Olmo. Desde la prensa cavernaria, a foros y chats, los ultraderechistas se regodeaban anunciando que Gómez Bermúdez acabaría por encarcelar a Zapatero como responsable del atentado del 11-M

Como aquellos dislates no solo no prosperaron, sino que Gómez Bermúdez, Presidente de la Sala que juzgaba a los responsables del 11-M, cortó de raíz las intervenciones de los abogados defensores de las teorías conspiranóicas le declararon odio eterno. Y ahora se empeñan en decir, desde algunos medios de la caverna, que es el magistrado el que tiene algo contra el PP. 

Dependerá de que Gómez Bermúdez siga adelante instruyendo la causa denunciada por IU y de que Ruz acabe la instrucción del caso Gürtel y la pieza separada de Bárcenas, antes de que tome posesión Miguel Garrido, que se ponga en claro, por una vez y para siempre, la financiación del PP. 

Porque como aún esté inacabada cuando tome posesión el amigo de Gallardón nos podemos esperar otro vergonzoso e indígnate caso Naseiro. Y el PP seguirá financiándose ilegalmente, favoreciendo a empresarios con contratos que se inflarán en perjuicio de las arcas públicas, materializados en obras absurdas e inútiles, más enladrillamiento de las costas y cuantos desafueros han cometido hasta el presente.

Adenda 
Diez años del asesinato de José Couso

Se cumplen en estas fechas los diez años del asesinato de mi colega José Couso, que murió a consecuencia de los criminales disparos de los militares estadounidenses al Hotel Palestine, donde se alojaba la prensa internacional en Bagdad. José Couso no murió ni por accidente ni por equivocación. Murió víctima de quienes querían, y lograron, asesinar la libertad de información. Y aún siguen impunes y en libertad. Es una vergüenza para el Gobierno Español y para la comunidad internacional   

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Una publicación catalana, El Triangle, sacaba a la luz en días en pasados un artículo sobre el crimen de las niñas de Alcàsser en el que, según recoge un amplio reportaje en su edición de papel, la confesión de un arrepentido podría implicar al todopoderoso y corrupto Carlos Fabra, expresidente de la Diputación de Castellón durante largos años, en una red de pornografía infantil que llevaba a cabo, igualmente, un amplio abanico de actividades ilícitas: importación y venta de cocaína procedente de Panamá, tráfico de armas, trapic…