Ir al contenido principal

Las indicaciones de González Pons al PSOE: Consejos vendo que para mí no tengo



‘Consejos vendo que para mí no tengo’. Esa frase, un poco antañona, y que se pronunciaba con desdén en los institutos entre jóvenes que rechazaban la opinión de otras compañeras, sobre todo cuando en la conversación transitaban posibles relaciones o novietes, se adecúa mucho a lo que se le podría reprochar a Esteban González Pons, vicesecretario general de Estudios y Programas del PP, quien ha, entre aconsejado y urgido, al PSOE  a que "por el bien de España debería fundarse en Cataluña, debería ser distinto al PSC en Cataluña". Son sus literales declaraciones, de modo que sabrán disculpar la reiteración y absurda construcción de la frase. 

Resulta como poco jocoso, que el vicesecretario de una formación como el PP, inmersa en la actualidad en una colosal batahola de corrupción, tenga tiempo, e incluso ánimos, para ocuparse de lo que sucede en el partido socialista, que es de esperar, al menos en esta ocasión, que haga oídos sordos a las sugerencias del PP porque sus dirigentes deberían saber  que las que le dedica ese partido están cargadas de intereses y veneno. 

Porque el PSOE, no se sabe bien por qué extraña tendencia a querer escuchar a todo el mundo, suele caer en errores a los que los lleva la derecha, por aquello de esperar, ingenuamente, que al hacerlo se granjeará la simpatía de quienes serán sus eternos enemigos haga lo que haga. 

Le viene sucediendo desde la debacle electoral de 2011, e incluso desde mucho antes. A partir de los comicios en los que sufrieron el mayor descalabro electoral de su historia reciente, parece desorientado y dispuesto a atender consejos que no son siempre bien intencionados. Al escuchar cantos de peligrosas sirenas que quieren atraerlo a los más abruptos acantilados con el fin de que se estrellen contra ellos y naufraguen para siempre, llevan meses aceptando la estúpida idea de que ‘deben refundarse’. Cuando lo único que tiene que hacer el PSOE para volver a concitar el favor del electorado es, sencillamente, volver a ser PSOE. 

Y ser de nuevo PSOE no parece que sea plantear conferencias en las que opine todo el mundo y, pagando un eurillo cualquiera pueda elegir al mejor candidato a Presidente del Gobierno. Cierto es que a los franceses los dio buen resultado esa maniobra. Mas el PSOE debiera tener en cuenta que los ciudadanos de este triste país no son franceses y que, cabe la posibilidad de que la derecha, la cavernaria incluida, esté dispuesta a gastarse un euro en descalabrar cualquier posibilidad de triunfo de ese partido. 

Resultan inauditas las palabras de González Pons, al ocuparse de lo que ha de hacer el PSOE, en lugar de atender a la que tienen encima en su partido y que no parecen capaces de solucionar, tal vez porque los han pillado con el carrito de los helados en pleno, y a estas alturas sus dirigentes tienen muy pocas posibilidades de salir airosos, tal y como se van desarrollando los acontecimientos. 

Antes de aconsejar al PSOE que consume la escisión con el PSC -escisión que favorecería al PP en términos electorales porque todo el mundo sabe que el PSOE no gana unas elecciones ni poniendo velas a santa Rita sin los votos del PSC, ni, a la inversa, el PSC se comería una rosca en Catalunya sin la alianza con el PSOE-, tendría el vicesecretario general de Estudios y Programas del PP que aconsejar, si tan sabio es, a sus correligionarios el modo de salir airosos del laberinto jurídico en el que están a punto de caer.

Hoy mismo se ha conocido que los juzgados de Toledo han admitido a trámite la querella interpuesta por Dolores Cospedal contra Bárcenas y contra el diario El País, por lo que la secretaria general de los peperos considera calumnias e intromisión contra su persona por los papeles de Bárcenas publicados por El País.

Metiéndose en un avispero de consecuencias incalculables, para ella y su partido, tanto porque Bárcenas se defenderá a saber con qué munición, y porque los jueces tendrán que investigar la veracidad de los papeles, que de ser ciertos, como parece que lo son, dejan, empleando, ya disculparán, una frase muy vulgar pero muy descriptiva, con el culo al aire a toda la cúpula directiva del PP, y por ende, al Presidente del Gobierno.  

Al tiempo, sobre el PP se cierne el peligro de que el juez Ruz encuentre la conexión evidente entre los papeles de Bárcenas y el caso Gürtel y, entonces, la Fiscalía, que por mucho que proclamase el Fiscal General del Estado, Eduardo Torres-Dulce, que se llegará al fondo del asunto de los papeles de Bárcenas, todo el mundo sabe que es designado por el Gobierno, y depende del Ministro de Justicia, y por ello hay grandes posibilidades de que pare el golpe, si es la Fiscalía la que investiga. 

Cosa que no sucederá si es un juez, que no tiene la servidumbre de la Fiscalía, quien investigue el escándalo de corrupción más grave de toda la historia de esta reciente pseudodemocracia, sobre todo siendo el juez Ruz quien entiende el asunto y al que no se conocen supeditaciones ideológicas, como sucede con tantos otros togados. 

Resulta verdaderamente extravagante que un dirigente del PP tenga tiempo para perderlo en aconsejar a otras formaciones lo que han de hacer, cuando, de tener cabeza, tendrían todos que estar pensando en cómo refundar su partido, prescindiendo de aquellos que están ‘tocados’ por el escándalo de su presunta financiación ilegal, de la que a diario se conocen nuevos detalles que evidencian hasta qué punto el PP saqueó las cuentas públicas en beneficio propio. 

Incluso debería el señor González Pons, preocuparse de las consecuencias de su relación con el caso Nóos, porque fue él quien firmó, cuando era conseller del Govern valencià, el convenio suscrito con Iñaki Urdangarin para que "consiguiera" y "organizase" los Juegos Europeos. El presupuesto del proyecto, adjudicado a dedo,  fue de cinco millones de euros. El duque de Palma se llevó finalmente 382.000 euros, pese a que el evento jamás se celebró ni pasó de ser una mera idea sobre el papel. 

La fiscalía emitió hace unos días un informe eximiendo de responsabilidades en el caso Nóos a los políticos valencianos Rita Barberá y Francisco Camps, así como a la Infanta Cristina. Aunque aún está por verse la decisión del Juez Castro, que considera, y así lo ha argumentado en los autos en los que ordenó la entrada y registro en Nóos y sus empresas satélites el pasado siete de noviembre, que los políticos del PP, tanto en Baleares como en la Comunidad Valenciana, se aferraron ilegalmente a la fórmula del convenio para otorgar a dedo dinero público al marido de la Infanta Cristina. 

De modo que González Pons debiera dedicar sus esfuerzos a intentar salir él personalmente de un marrón que, de ser este un país civilizado, llevaría a la desaparición de su partido por corrupto, en lugar de dar consejos que nadie le ha pedido.

Comentarios

Entradas populares de este blog

26J: ¿Pucherazo o estupidez del pueblo?

Susana Díaz: El enemigo en casa

Crónica en negro del País Valencià: ¿Carlos Fabra implicado en asuntos mucho peores que la corrupción?

Quienes gustan de la historia, saben que muchos acontecimientos nunca explicados por los coetáneos de hechos ominosos, acaban apareciendo claros como el cristal con el transcurrir de años, o de los siglos. Acontecimientos políticos, guerras sin sentido que respondían a intereses económicos ocultos o, incluso, a pasiones de índole sexual, se desvelaron con el paso del tiempo aunque, para quienes fueron testigos directos hubieran constituido secretos insondables.
Una publicación catalana, El Triangle, sacaba a la luz en días en pasados un artículo sobre el crimen de las niñas de Alcàsser en el que, según recoge un amplio reportaje en su edición de papel, la confesión de un arrepentido podría implicar al todopoderoso y corrupto Carlos Fabra, expresidente de la Diputación de Castellón durante largos años, en una red de pornografía infantil que llevaba a cabo, igualmente, un amplio abanico de actividades ilícitas: importación y venta de cocaína procedente de Panamá, tráfico de armas, trapic…