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Ladrones, demandas y golpistas: Crónicas de un país de locos



Con seis millones de parados, millones de personas sin ingresos porque las administraciones públicas no cumplen con su obligación de revertir el dinero de los impuestos en la atención a los ciudadanos, otros cientos de miles sin vivienda porque una infame Ley Hipotecaria que, el Gobierno y los bancos se oponen a derogar, y cientos de miles de personas acudiendo -si logran vencer la vergüenza o el sentimiento de derrota-, a comedores sociales y bancos de alimentos, la prensa informa cada día de las andanzas de sinvergüenzas y ladrones que se llevaron el dinero público destinado a redistribuirlo entre los ciudadanos más necesitados, en tanto que un Ejecutivo de ultraliberales emplea lo que dejaron los ladrones en el erario y lo que se ha endeudado en sanear bancos que nunca devolverán el dinero de todos.

Cada día se conocen nuevos detalles de los latrocinios de los sinvergüenzas que, en nombre propio o el de sus jefes, se llevaron el dinero de todos a paraísos fiscales. Y en el narrar de tanto latrocinio no dejan de surgir asuntos chuscos que ponen una nota de humor, aunque este sea bien negro. O verde, si atendemos a la tradición que identifica ese color con la mentira. 

Porque humor negro pareció la noticia con la que se especuló durante algunos días que hablaba de la posibilidad de que, el por fin despedido del PP, Luis Bárcenas o Luis ‘el cabrón’, supuesto propietario de más de treinta y ocho millones de euros, solicitase el paro. Hasta que el propio interesado aclaró que ni lo había hecho ni lo pensaba hacer. Seguramente no faltaron almas angelicales que atribuyeron a un gesto de honestidad que el muchimillonario extesorero renuncie a sus derechos laborales. 

Pero que nadie se engañe. Don Luis el cabrón no ha solicitado el paro, ni lo solicitará, porque no se atreve a acudir a una oficina del INEM por mero sentido de la conservación. Es fácil imaginar la reacción que tendrían los parados, bien calentitos con su situación, si apareciese tal individuo, con su abrigo verde de cuello de terciopelo, uniforme de mafiosos, a ponerse a la cola del paro, dado que es trámite que no puede delegarse, ni, es de suponer, los funcionarios se prestarían a darle un trato de favor, haciéndole pasar por delante de los simples mortales. ¿Cuánto le duraría el abrigo de cuello de terciopelo y la arrogancia con la que hace peinetas a la prensa, al PP, y a toda la sociedad? 

Humor, no se sabe si negro o verde, astracanada o ridículo sin más, son las declaraciones del PP respecto a Bárcenas y todo lo relacionado con su extesorero, sus afirmaciones falaces sobre el despido que no existió cuando lo afirmaron, o los amagos de demanda que nunca acaban de presentar, ellos sabrán por qué. 

Contra quien sí anunciaron medidas legales, encorajinados y ofendidos, fue contra IU y las asociaciones Justicia y Sociedad,  la Libre de Abogados, Ecologistas en Acción y la Federación de los Verdes, después de que estas presentaran una querella criminal contra Bárcenas, Álvaro Lapuerta, y los que fueran ministros y responsables de organización, finanzas y asesoría legal del PP, Ángel Acebes, Rodrigo Rato y Federico Trillo, por supuestas comisiones irregulares al PP y contabilidad B, así como contra ocho empresarios donantes de cuantiosas cantidades que, curiosamente, coincidieron con la firma de contratos públicos otorgados por administraciones gobernadas por el PP. 

Tiene algo de bufonada tal anuncio de demanda porque, según doctrina del Tribunal Supremo, los partidos políticos no pueden interponer querellas contra nadie por injurias o calumnias. Podrían hacerlo, a título personal los interesados, pero nunca el PP como organización, con lo que ese visceral anuncio de querella se queda, como las anteriores ‘contra todos’,  en agua de borrajas o en amagar y no dar. 

Y no se sabe si puede calificarse de humorada, chiste de mal gusto, o humor escatológico, las declaraciones del general Chicharro que hicieron temblar a más de uno, pensando que aún quedan golpistas dispuestos a darnos sustos o incluso acabar, una vez más en la triste historia de este desdichado país, con la mermada democracia del presente, y que añoraríamos, de hurtarnos las escasas libertades que aún tenemos. 

El General Chicharro, en un debate celebrado el pasado seis de febrero en el salón de la Gran Peña de Madrid, un club frecuentado por militares retirados, y al que asistieron el presidente de la Sala de lo Militar del Supremo, Ángel Calderón, el rector de la Universidad Rey Juan Carlos, Pedro González-Trevijano, y el magistrado y director de la Revista Jurídica Militar, José Antonio Fernández Rodera, como moderador, afirmó que “la patria es anterior y más importante que la democracia. El patriotismo es un sentimiento y la Constitución no es más que una ley", para justificar una intervención armada en Catalunya si esta se empeña en independizarse. 

Si cada vez que un milico rebuzna en este país no recorriese la espalda de todos los demócratas un escalofrío paralizante, se le podría decir a ese patriotero golpista que antes que lo que ellos llaman patria, por remontarse aún más atrás en la historia de lo que lo hacen ellos, el hombre de Atapuerca se comía a sus congéneres, y que las personas civilizadas no se remontan al pasado a tontas y a locas. Como él con sus declaraciones. 


Que aún existan militares que se permitan afirmaciones como las de Chicharro causa estupor, pero que los responsables democráticos no reaccionen con celeridad contra dinosaurios tan deslenguados da escalofríos. No se entiende cómo no se le procesó ipso facto por apología del golpismo –si es que existe esa figura en nuestro Código Penal-o en aplicación de la Ley de Partidos. Arnaldo Otegui sigue aún en prisión cuando nunca hizo apología del terrorismo y elementos como este se pasean por ahí haciendo llamamientos golpistas y antisistema; mucho más peligrosos que los de los jóvenes a los que desde el Gobierno se acusa de tales, para justificar su brutal represión en algunas manifestaciones, poniendo en evidencia cuán distintas son las varas de medir del Gobierno y la justicia. 

Las declaraciones del milico, tomadas más o menos en serio, y acompañada de la afirmación por parte de periodistas de que ‘ahora no hay ruido de sables’ dicha con la boca pequeña y tocando cualquier madera a mano, llevó a los socialistas a exigir al Ejecutivo que tomase medidas, y este, por cubrir el expediente abrió uno al militar que, asustado de las consecuencias, se ha apresurado a afirmar que “En ningún momento salió de mi boca la justificación de una intervención militar autónoma ante la secesión. Todo lo contrario. Allí dejé bien claro la subordinación de las Fuerzas Armadas al Gobierno”. 

De modo que, entre las noticias de los latrocinios organizados y sistémicos que adornan la vida pública, protagonizados ya sea por Bárcenas, el PP, el yerno real, o el ex ministro socialista José Blanco –al que se acusa de haber favorecido a una empresa que le obraba a módico precio en su vivienda en agradecimiento a contratos públicos, según denuncia El Mundo-, y los sustos que dan, todavía y al cabo de treinta y cuatro años de supuesta democracia los milicos, se va la tinta de los periódicos y la energía de las cámaras, en tanto que los ciudadanos siguen con sus angustias, los parados sin poder hacer frente ni al pago de la cuenta del supermercado, mucho menos de la hipoteca, y los que aún tienen trabajo, angustiados por la posibilidad de perderlo. 

Lo que sorprende es que, ante tanto latrocinio, tanta desfachatez y desvergüenza, los angustiados, empobrecidos y sufridos ciudadanos, no salgan a la calle en masa, ya no con pancartas o guillotinas de cartón, sino con zurriagos para correr a tanto desvergonzado y ladrón que hurtan desde el dinero público hasta la tranquilidad.
 

Comentarios

  1. Para que luego digan que España va bien...

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    1. Para ellos va de p...madre, se forran con el dinero de todos, y nos privan de todo para dárselo a sus amigos oligarcas y curas. Les va de cine, mientras se lo consitamos...

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  2. Muy buena entrada Luisa!.
    Tan completa como siempre. Y nosotros cada vez ás pobres. Y a callar! que es lo que hemos de hacer una vez depositado el voto en la urna...

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  3. Gracias Maria Paz. ¿Ya está bien tu muñeca? Y sí, eso es lo que quieren que callemos y depositemos un papelito en una caja de plástico cada cuatro años. Tendremos de que llevarles la contraria, y con urgencia, digo yo.

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