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Ahora Chipre: ¿Qué esperamos para salir del euro?



Chipre,  el pequeño país europeo ubicado en la mitad de la tercera isla de mayor tamaño del Mediterráneo –la otra mitad pertenece a Turquía- se convirtió en el centro de atención económica de la eurozona a partir de que el pasado viernes pidiera un rescate de diez mil millones de euros para sanear su banca. Las leoninas condiciones impuestas por la Troika comunitaria que obliga a los ciudadanos de ese país a responder con sus ahorros al rescate, dando con ello lugar al primer ‘corralito financiero registrado en Europa, han alarmado al resto de países del sur que temen un contagio. 

El rescate a Chipre, o mejor dicho, a la banca chipriota, hará que ese país se sometido a la vigilancia germana y tendrá, como consecuencia, la pérdida de derechos sociales de sus ciudadanos, como ya ocurriera en Grecia, en Portugal y España, sufrirá un aumento en su tasa de paro, y un empobrecimiento del que no se recuperará en años, si es que se recupera alguna vez. Al igual que lo que está pasando en este país. 

Una de las inmediatas consecuencias del rescate a las entidades chipriotas ha sido que la prima de riesgo de España, Italia y Portugal haya vuelto a dispararse tras unas semanas en las que estaba bajando, lo que suponía que Alemania recibía menores ganancias, situación que ha dado un vuelco con el rescate a Chipre, con lo cual, la crisis económica chipriota supone mayores ingresos para Alemania. 

El rescate de Chipre y las draconianas condiciones impuestas por el BCE, el FMI y la Comisión Europea, debería hacer que los países del sur de Europa se planteasen la posibilidad de salir de la eurozona, porque la realidad es que salir del euro supondría muchas más ventajas que problemas, y a quien verdaderamente perjudicaría es al país que lleva ahogando las economías de los países del sur desde que estalló la crisis financiera que ha arrastrado a Grecia, Portugal, Italia y España a una situación insostenible de paro, pérdida de derechos y pobreza. 

Los apocalípticos anuncios de los defensores del euro, que pronostican catástrofes irremediables si se rompe la moneda única hablan por boca de los especuladores financieros, de los bancos, y del gobierno alemán, que sabe que la ruptura del euro sería precisamente a ese país a quien más perjudicaría. 

El propio Ministro alemán de Finanzas, Wolfang Schäuble, apuntaba hace unos meses que una eventual ruptura de la eurozona tendría consecuencias desastrosas para la economía alemana, que vería como su PIB se hundiría un 11%, las cifras de paro se acercarían al 27% y los precios experimentarían una subida del 13%. 

Curándose en salud, Schäuble pronosticó que de darse la ruptura en países como España podrían llegarse a cifras de paro superiores al 26%, las que ya sufrimos a causa de las políticas de austeridad impuestas por la UE que, no hace sino transmitir las órdenes de una Alemania que se ha hecho dueña de la Europa del sur sin tener necesidad de disparar un solo obús, como hizo Hitler. 

Cada vez es mayor el número de ciudadanos de los países sometidos a las duras imposiciones alemanas que consideran que la salida del euro supondría liberarse de un yugo insufrible y el camino de la recuperación económica. Volver a una peseta devaluada haría muy competitiva nuestra economía, el sector turístico se vería beneficiado y la exportación crecería un 20%, lo que daría lugar a una dinamización del mercado laboral, y del tejido industrial. Al controlar los tipos de cambio, e inflación, y con un Banco de España que sí defendería la moneda, mejoraría la balanza comercial. 

En la actualidad nuestro país debe aproximadamente el 350% de su PIB, del cual el 75% es deuda privada, que supone el 275% del PIB, la que nos obligó la UE a asumir cuando rescató a la banca española para poder seguir cobrando la deuda contraída por las entidades financieras. La deuda contraída por los bancos, que puede calificarse de ilegitima, se calcula que ronda el 55% del total, y es la que no habría que pagar si se hiciese una declaración de deuda odiosa. 

En el resto de países afectados por los rescates y que sufren las imposiciones de la UE, que no hace sino transmitir lo que ordena el Bundesbank, las cifras son similares. Por lo que si todos estos países se pusieran de acuerdo para salir de la eurozona, quien sufriría las consecuencias es el que viene beneficiándose desde hace años de las subidas de la prima de riesgo. 

Dicen que las consecuencias de salir del euro serían catastróficas para los países que lo abandonaran, y auguran serían dos años muy duros porque se encarecerían las importaciones, aumentaría la factura energética y, en un primer momento, el cambio de euro a peseta generaría un espacio temporal crítico a nivel financiero con restricciones para evitar las fugas de capitales y en general un empobrecimiento del país. Mas o menos lo que estamos sufriendo en la actualidad, sin ver, sin embargo, la salida al túnel y sin poder evitar la fuga de capitales.  


Teniendo en cuenta que las consecuencias de la crisis las estamos sufriendo los ciudadanos, mientras que la banca, culpable de ella, ha logrado salir a flote, después de un rescate a costa de los ciudadanos y pagando a sus directivos cantidades con las que podrían vivir varias familias, hoy en la pobreza, la salida del euro la perjudicaría tan solo a ella, al poder del dinero. 


Es evidente que los partidos conservadores no tomarán una decisión como la planteada porque, en el fondo y en las formas, son parte integrante de una plutocracia ansiosa por destruir el Estado del Bienestar para cambiarlo por un estado ultraliberal, en el que haya que pagar desde la sanidad hasta las jubilaciones, a empresas privadas y privatizadas, de las que sacarán pingües beneficios los políticos partidarios de esas medidas. 


Por eso urge la creación de un partido, o una coalición de partidos, que se comprometa a acabar con la actual situación de sometimiento a la eurozona, de una formación política dispuesta a terminar con la dictadura de los mercados, del Bundesbank y la señora Merkel. Un partido, o una coalición de partidos de izquierdas, comprometida con la ciudadanía, para devolverle todo aquello con lo que viene acabando el malhadado euro. 

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