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Rajoy, la prensa europea y el escándalo Bárcenas


Mariano Raxoi no pudo escapar a las preguntas de los medios en Alemania. El PP acostumbra a ignorar, silenciar o incluso amenazar con querellas a aquellos que publican noticias que no le gustan. Los anuncios de procedimientos judiciales que, la mayoría de las veces no se substancian, y los malos modos con los periodistas son una constante del comportamiento de ese partido y su Presidente que, o no responde, o lo hace con exabruptos. De manera que ha debido resultarle muy duro no poder escapar a las preguntas incómodas que le formularon en Berlín corresponsales españoles en Alemania, o periodistas de ese país, acostumbrados a una relación muy diferente,  ya sea con los mandatarios propios o los visitantes.  

Debió ser la sensación de inseguridad que le produjo verse ante una prensa implacable, nada inclinada a preguntar por los acuerdos con la Canciller, o sobre cualquier otro asunto que no fuera el escándalo de la financiación ilegal, los sobres con dinero negro, y todo cuanto está poniendo en evidencia el alto grado de corrupción de su  partido, lo que le llevó a responder algo tan contradictorio como que “Todo lo que se refiere a mí y a mis compañeros de partido no es cierto. Salvo alguna cosa que es lo que han publicado algunos medios de comunicación. Dicho de otra manera es total y absolutamente falso”.

No cuenta la prensa internacional, de momento, qué pensaron sus corresponsales ante respuesta tan incoherente, aunque resulta evidente que el Presidente del Gobierno, por mucho que proteste su inocencia, y repita que todo es falso, está nervioso y no da pie con bola. Y es que por mucho que Raxoi y el PP intenten dar una sola respuesta al problema que se les ha venido encima, cada cual dice una cosa, alterados y desnortados viendo como se está poniendo al descubierto que el partido del que su refundador, José María Aznar, proclamaba como el de la honestidad, está quedando literalmente con el culo al aire, al constatarse que,  al tiempo que Aznar hablaba de la incorruptibilidad de sus gentes, por su sede circulaban los sobres con dinero negro, existía financiación ilegal y las relaciones con tramas más que presuntamente mafiosas como Gürtel, proporcionaban ingentes cantidades de dinero de procedencia nada legal.

Y es que por mucho que en Berlín, Raxoi haya repetido que se siente legitimado para seguir gobernando, e incluso, para imponer sacrificios a los ciudadanos  y aunque la canciller Merkel no haya mostrado palmariamente su desagrado por el escándalo ante el mandatario español, él debe ser consciente de que está acorralado por un problema que acabará por forzar su dimisión, seguramente más pronto que tarde, si la situación sigue evolucionando como hasta ahora.

Porque su insistencia en afirmar que todo es un burdo montaje empieza a no resultar en absoluto creíble, no solo para una gran mayoría de ciudadanos de este país, sino para la prensa internacional que, como advierte The Economist, “esa música empieza a resultar repetitiva”. Aunque The Economist no es el rotativo que más duramente reprocha al Presidente Raxoi su actitud ante el escándalo que tiene asombrada a toda la eurozona. El medio que más duro se ha mostrado con la situación de corrupción generalizada que se sufre en este triste país ha sido el Financial Times, un medio considerado como ‘la biblia’ del mundo financiero  y que está presente en las bandejas de los desayunos de dirigentes políticos y tiburones financieros de todo el mundo. Después de analizar la difícil situación por la que pasa el mandatario español, ese medio conmina, en un editorial titulado “Rajoy en crisis” a que se lleve a cabo “una investigación exhaustiva, transparente e independiente sobre la financiación del PP y los supuestos pagos de sobresueldos con dinero negro a la cúpula de dicho partido, incluido el Presidente del Gobierno”. 

Mas no se queda ahí el medio británico sino que, también, recuerda que el escándalo de financiación irregular llega en un momento en que casi todas las instituciones “desde la monarquía hasta el poder judicial muestran signos de putrefacción”. Bonita imagen dan del país quienes se inventaron lo de la ‘marca España’, e incluso crearon un alto cargo, con un sueldo más que bien remunerado, para que la promocionase.

No va a ser misericordiosa la prensa europea con un escándalo de corrupción que normalmente suele llevar, en países civilizados y democráticos, a la dimisión de los políticos enfangados en asuntos menos graves que el que afecta al partido que sustenta al Gobierno de este pobre país, asolado por la degeneración de la vida pública. Escandalizados, los medios europeos dan cuenta de cuanto hay, y de las muchas protestas que protagoniza una ciudadanía harta de latrocinios. 

Cada día se van conociendo nuevos datos de delitos y saqueos que, no hay que olvidarlo, han costado el dinero a una ciudadanía a la que este gobierno de presuntos –por imperativo legal- malhechores, tuvo la desfachatez de reprochar que vivió por encima de sus posibilidades, cuando la realidad es que fue robada, precisamente por quienes la acusan, muy por encima de sus posibles.

 Nuevos detalles ponen en evidencia hasta qué punto desde el PP, en su anterior etapa de gobierno, asaltó las arcas públicas. El diario El País ha desvelado que Alfonso García Pozuelo, presidente en su día de la ya desaparecida Constructora Hispánica, facilitó a Correa seiscientos mil euros para el PP. Esa empresa intervino, en tiempos de Álvarez Cascos, en la construcción de tramos del AVE por un valor de noventa y nueve millones de euros. Aunque en total fueron cuatrocientos millones de euros los que contrató Cascos con ella. Contratos que, sin duda, se inflaron a costa del contribuyente, con el fin de agradecer la concesión.

En los papeles de Bárcenas se refleja que, de los seiscientos mil euros, cuatrocientos cuarenta y cuatro mil fueron a la Caja B del PP, y el resto no aparece reflejado. Bien podría ser que el propio Bárcenas se quedara con ese dinero. Pero también es posible algo de lo que ya se empieza a rumorear, sobre todo, después de que el extesorero afirmase que los veintidós millones encontrados en Suiza, no son solo suyos. Es posible que tampoco lo sea de otro extesorero, Ángel Sánchiz, la enorme finca agrícola ‘La Moraleja’ ubicada en Argentina.

Tal y como van desvelándose datos de este putrefacto asunto ¿resultaría descabellado pensar que el PP podría tener invertidos en países extranjeros muchos de los millones que, desde las autonomías donde gobierna desde hace años, y en los ocho años de gobierno de Aznar,  se esquilmaron de las arcas públicas? Porque resulta extraño que los extesoreros del PP se hayan hecho todos multimillonarios con un sueldo, por muy generoso que este fuese. 

La hipótesis queda ahí, ahora deberían ser los jueces los que encontrasen la respuesta. Con rapidez, no dentro de quince años.  

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