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La capacidad del PP para desviar la atención de sus miserias



La capacidad del PP para manipular, tergiversar y dirigir las miradas allá donde le conviene es infinita, comparable tan solo con la de disfrazar de conveniencia social lo que solo es provechoso a sus intereses económicos. Lo triste es que, con frecuencia lo logra, y la prensa, no se sabe si sometida o estúpida, cae en sus trampas. Y en ocasiones no solo la prensa, sino también la oposición. 

Es lo que está sucediendo con el escándalo Bárcenas que, para ser precisos, debería ser llamado, a todos los efectos, incluido el judicial, el ‘Caso de financiación ilegal del PP’, porque todo lo que viene sucediendo en torno al extesorero, incluida esa última ilegalidad que se ha conocido recientemente, sobre el pago de la SS a un individuo que, supuestamente, había sido despedido, no es otra cosa que el resultado de un posible y obscuro entramado urdido por el PP para financiarse ilegalmente. 

La prensa morosea en torno a pequeñas anécdotas y hace hincapié en asuntos como el mencionado de la SS que, además de un fraude de ley por parte del PP, resulta cómico, porque a saber con qué objeto puede tener interés un tipo como Bárcenas en asegurarse años de cotización si tiene veintidós millones en una cuenta Suiza, y, según parece, otros diez millones de euros en otro paraíso fiscal. Dinero suficiente para asegurarse un buen pasar en la jubilación, porque seguro que a él no le engañan con el asunto de las preferentes.  

Y mientras la prensa mete la nariz en ilegalidades que podrían tildarse de pequeñas, en comparación con la enormidad que supone la financiación tramposa del partido que sustenta al Gobierno, el PP se libra de que los medios centren su interés en averiguar si los dineros de Bárcenas son solo de ese presunto caballero, o son de toda la formación, cosa que sería bastante más plausible, como lo sería que esa inmensa finca argentina, regida por otro extesorero del PP,  pudiese ser una propiedad común, destinada a proveerlos de ingentes cantidades de dinero con las cuales comprar la voluntad de los medios que no sean públicos, multiplicar por mil el dinero que legalmente se puede emplear en las campañas electorales, o regalar convenientemente la vida de sus dirigentes. 

En cualquier caso el PP está logrando, con bastante éxito, distraer la atención de la prensa y la ciudadanía, e incluso de la oposición, al dirigir las miradas inquisitoriales no sobre su financiación ilegal, sino sobre el sueldo de los políticos. Debate que es de interés pero que, en estos momentos, resulta anecdótico si se compara con el escándalo de la financiación ilegal de un partido que, presuntamente y según se puede intuir de lo desvelado hasta el presente, lleva años hurtando dinero público a través de enjuagues con empresarios afines, para convertirse, más que en una formación política en una sociedad anónima. O tal vez, y con todos los presuntos exigibles, en una verdadera asociación de malhechores. 

Lo triste del asunto es que desde la oposición se haya caído en la trampa, y los líderes de los demás partidos, en lugar de precisar que el sueldo de Raxoi no es cuestión de interés, porque ya se sabe que el dinero negro no se declara a Hacienda y que colgar su declaración en la web de Moncloa no aclara ni añade nada, se han sometido a la maniobra del PP, y andan desnudándose fiscalmente, con el objeto de distanciarse de las ganancias del Presidente.
Habría que pedirle a la prensa y a los políticos de la oposición que no sean ingenuos y no caigan en la trampa tendida por el tendencioso PP, porque el debate del sueldo de los políticos es un asunto aplazable para cuando se aclare la maraña de los dineros de esa formación y su relación con los delitos por los que ya están un buen número de sus militantes procesados en una trama de corrupción, la Gürtel, que no parece sino la escasa punta de un iceberg que ríanse de la Antártida entera. 

El líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba, además de hacer públicos sus ingresos como portavoz del PP, ha presentado, para ser discutida en el debate del Estado de la Nación, una serie de medidas sobre los sueldos de los políticos y la transparencia de sus ingresos durante el ejercicio de su labor pública. Algo parecido ha hecho el portavoz de IU, que ha dado las cifras de sus ingresos, contando con cuánto se queda él y cuánto le da a su partido. 

A Raxoi le ha faltado tiempo para declarar que el patrimonio de Rubalcaba está alrededor del millón de euros. Es posible que sea cierto, con solo haber heredado el espléndido piso de sus padres en Madrid, y sumarle el comprado por él en los años ochenta, con la subida de las viviendas en ese tiempo es fácil  que ronde esa cifra  si, además, se tiene en cuenta siempre perteneció a una familia acomodada. De lo que esta bloguera da fe, sin poner la mano en el fuego por nadie. 

En todo caso no se trata en el presente de desnudar las finanzas de los políticos de la oposición sobre los que no exista sombra de enriquecimiento ilegal, sino de, en este preciso momento, desentrañar la maraña económica de un partido, el PP, que en el presente cuenta con todos los ingredientes para estar bajo sospecha. 

Dejarse llevar por la manipulación del PP, y poner la mirada en los sueldos de los políticos de la oposición, o sobre sus declaraciones a Hacienda, no es más que caer en una trampa bien urdida por unos maestros en manipular a los medios de comunicación y a la ciudadanía. Por que no se trata de cuánto ganó Rubalcaba o aun Raxoi. Se trata de saber cuánto dinero de las arcas públicas fue a parar al PP durante los años pasados. …O pretéritos.

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