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ILP taurina: Intereses económicos disfrazados de patrioterismo





La innegable importancia de la admisión de la Iniciativa Popular sobre los desahucios opacó la de otra ILP, propia de un país sin civilizar y de un Gobierno palurdo, dispuesto a apoyarla cuando aún anunciaba el rechazo de la presentada por casi millón y medio de firmas contra los desahucios que no coadyuva a esa aspiración de presentar ‘la marca España’ como la de un país moderno y civilizado. Más bien da la de una nación poblada por zoquetes analfabetos, sin sentido de la ética y la compasión por los animales .A estas alturas del posteo ya habrán caído en que hablo de la ILP presentada por el lobby de los matarifes con ínfulas de artistas y el zafio mundo que los rodea, que pretenden, y parece que van a conseguir, que la sanguinaria y brutal ceremonia de las corridas de toros tengan consideración de Bien de Interés Cultural. 

La supuesta iniciativa popular, que contó raspando con las quinientas mil firmas requeridas, porque, afortunadamente, la mayoría de los pobladores de este país o son indiferentes a la salvajada o militantemente contrarios a esa crueldad, fue votada positivamente por el PP, UPyD y UPN. Los socialistas se abstuvieron y en contra votó la izquierda y los nacionalistas periféricos. 

Detrás del apoyo a la iniciativa de los empresarios de tan abyecta como desagradable actividad, podría haber algo más que las razones políticas que esgrimen quienes relacionan su aprobación con la idea de imponer en Catalunya esos espectáculos. Estarían, una vez más, los intereses económicos; la razón última y diríase que única, de las medidas que impone el PP con su mayoría absoluta.  

Porque, según denuncia la Plataforma La Tortura no es Cultura, constituida por la mayoría de asociaciones de defensa de los animales, está motivada por interesadas relaciones económicas del PP,  el afán de favorecer a empresarios taurinos, e incluso familiares directos de miembros del gobierno, como Arias Cañete, Ministro de agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, que está casado con Micaela Domecq, copropietaria de la ganadería Jandilla, o el ministro de Defensa, Pedro Morenés, cuya prima es María Teresa Morenés y Urquijo, condesa del Asalto, muy activa en el mundo de la ganadería de lidia y mujer del fallecido y famoso ganadero Juan Pedro Domecq. Además, y según denuncia la mencionada plataforma, algunos de los empresarios donantes del PP según la lista de Bárcenas se manifiestan como forofos de la aberrante mal llamada fiesta. 

Considerar cultura una atávica barbarie, además de un desatino, resultará gravoso a los dineros públicos, dado que, de declarase Bien de Interés Cultural tamaña aberración, haría que se destinasen dineros públicos para fomentar esos festejos infames, en un momento en el que el Gobierno priva a los ciudadanos de sus más básicos derechos con el pretexto de la penuria de las arcas públicas. A lo que habría de sumar el intolerable adoctrinamiento de los escolares en una práctica inaceptable en la formación infantil. Pero ambos asuntos ya se sabe que poco importan a un Gobierno facistoide, interesado siempre en favorecer económicamente a los suyos y adoctrinar a los más jóvenes en sus reaccionarias ideas.

Aunque también esté la voluntad de anular la decisión tomada por los catalanes de prohibir los bochornosos espectáculos tauricidas en su territorio, por lo que la defensa apasionada de la barbarie suscitó el entusiasmo de los nacionalistas centralistas, que sienten esa penosa actividad como una seña de identidad de su soez patrioterismo. Una de esas defensas las realizó el diputado de UPyD, Tony Cantó, un actor fracasado metido político, con más afán de protagonismo que fundamento intelectual, que realizó una intervención que fue objeto de burlas y denuestos en Twiter, por los argumentos empleados, y en los que, recurriendo a un artículo de Fernando Savater –ese pseudofilósofo reaccionario, defensor por igual de los espectáculos taurinos que del ultranacionalismo españolista- proclamó, en  defensa de la barbarie patria por antonomasia, que los animales no tienen derechos, y que por lo tanto no se puede hablar de ‘contrato animal’ que obligue a los humanos a respetarlos. 

Ignora, sin duda, el presunto señor Cantó, que hay intelectuales de mayor talla que Savater, como el zoólogo y etólogo Desmond Morris, que defienden, con bastante más inteligencia y argumentos, posturas muy alejadas de las de Savater. Así, en su  obra El Contrato Animal, Morris lleva a cabo un valiente alegato en el que exige a la especie humana respetar su compromiso con la naturaleza y con todos los animales, con razones mucho más profundas e inteligentes que las que dio Savater en su día para alegar que carecen de derechos, entre ellos el de la vida. 

Y si la postura a favor de unos espectáculos inadmisibles en una sociedad civilizada de quienes defienden tal barbarie evidencia la catadura moral de la derecha, la de abstención de los socialistas no merece menos rechazo y crítica. Porque al abstenerse el PSOE demostró, una vez más, su lejanía con la gran mayoría de ciudadanos contrarios a esa ceremonia de sadismo, y, al no adoptar una posición beligerante contra una supuesta tradición que repugna a cualquier persona con un mínimo sentido de la ética, mostraron una inadmisible cobardía, en el caso de que su  decisión estuviese motivada por el deseo de no concitarse la enemiga del lobby de los tauricidas, o peor aún, su nula sensibilidad si correspondió al deseo de no causar desagrado en sus filas, de haber en ellas diputados defensores de tamaña barbarie. Con lo que podría aplicárseles las diatribas de Beatriz Talegón a los socialistas europeos cuando los recriminó por sus actitudes burguesas y su alejamiento de la gente de la calle.

Destinar el dinero público que proporcionará beneficios fiscales a tan siniestra actividad privada, mientras se recorta en sanidad, educación, prestaciones a dependientes o ayudas a la vivienda, supone una bofetada al sentido común y la mayoría de la ciudadanía. Y evidencia el arbitrario e interesado uso del dinero público por parte del Gobierno que, disfrazando de intereses culturales su afán de rapiña, no le importa dar la imagen de un Ejecutivo reaccionario y palurdo, más propio de la España de charanga y pandereta que de un país moderno y culto.

Comentarios

  1. Muy buena entrada Luisa, los toros serán 'resquicios mediterráneos' pero también lo son los sacrificios AZTECAS y por eso ya NO SE HACEN...ANIMALES los que matan con saña!.

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