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El Estado de la Nación según Rajoy: Retrato de un país irreal



Mientras millones de familias carecen de cualquier ingreso, los comedores sociales se llenan de gente sin otra posibilidad de alimentarse, algunos colegios tienen que dar de desayunar a sus alumnos para que no se desmayen porque en sus casas no tiene qué darles, cientos de miles de personas pierden sus casas, los parados son ya cerca de seis millones, la reforma laboral ha dado al traste con los derechos de los trabajadores, los dependientes apenas cobran prestaciones, cientos de miles de jubilados se ven obligados a elegir entre medicarse o dar de comer a sus hijos y nietos; se niega la sanidad a los inmigrantes, la justicia a los ciudadanos, la educación de calidad y pública a todos y la corrupción sobrevuela como un sucio pájaro de desprestigio sobre la clase política, en tanto que todo eso sucede en la calle, el Presidente del Gobierno, Mariano Raxoi Brei, en su discurso del Estado de la Nación, dibujó la imagen de un país inexistente, donde, según su versión, todo va bien,  excepto lo que va mal, que es por culpa de la herencia recibida del anterior gobierno.  

Entre tópicos, mentiras, verdades a medias y omisiones, el Presidente del Gobierno, transmitió lo que la ciudadanía está cansada de oírle y sufrirle: la justificación de recortes de derechos y libertades a mayor gloria de un sistema económico que tan solo resulta favorable a la banca, la oligarquía y la secta católica. Tibias propuestas para solucionar, dice, el problema de una corrupción que, asegura, no está generalizada y los políticos son honrados. Podría tener una cierta razón el aserto, si no fuese porque él es uno de los que está bajo sospecha. 

Raxoi propuso unas tímidas medidas contra la corrupción, sin entrar en el problema que tiene su partido, un problema que, como recordó Rubalcaba, tiene su origen en los mismos años en los que se produjo el siempre recordado caso Filesa, por el que fue condenado su partido por financiación ilegal, a la vez que el PP se libraba de cualquier investigación o condena por una argucia legal en el caso Naseiro, origen de toda la corrupción que viene desvelándose en los últimos meses. 

"Sin justicia, ¿quién investiga la corrupción?" decía una de las pancartas que en la mañana de hoy mostraban los jueces y fiscales en huelga contra las medidas de Gallardón, otro de los ministros de Raxoi que viene concitando protestas continuas por sus decisiones orientadas a controlar a los jueces, impedir el acceso de las clases menos favorecidas a la justicia y desmantelar aún más los juzgados. Quizá, precisamente, y como proclamaba la pancarta de los huelguistas, para que no se indague sobre los casos de corrupción porque es al PP al que más hay que investigar en la actualidad. 

“No se puede gobernar un país en crisis levantándose cada la mañana con el temor a que al señor Bárcenas le entre un ataque de sinceridad” reprochó Rubalcaba que, aunque algunos analistas consideren que su discurso no tuvo la garra esperable, logró un punto de cercanía con los problemas de la calle, al pintar la imagen real de  los problemas que sufre la ciudadanía, y tuvo el valor de reconocer que se maldice mil veces cada vez que conoce un nuevo drama relacionado con los desahucios por no haber hecho nada al respecto cuando gobernaba su partido. Afirmación que le honra si es sincera, y parece que lo sea, porque, además de reconocer sus errores, reclamó su derecho a la rectificación.

Si el PSOE admite sus equivocaciones, y muestra voluntad de rectificar sus muchos errores habrá emprendido el camino de la reconciliación con la ciudadanía, que buena falta hace, no solo a ese partido sino a un pueblo huérfano de liderazgos. Pero para que eso suceda, y la gente crea de nuevo en los políticos del PSOE, tendrán que dar muestras de un claro giro a la izquierda, liberándose de sometimientos a la banca, tan descarados como los que mantuvo en el pasado y ahora mantiene el PP. 

Y es que cuando Raxoi ha descartado la modificación de la Ley Hipotecaria propuesta por Izquierda Plural y PSOE, ha repetido, casi punto por punto, los mismos argumentos que ayer hiciera públicos el presidente de la Asociación Hipotecaria Española, Santos González, al afirmar que “la dación en pago de la vivienda para cubrir el impago de una hipoteca es un procedimiento que los bancos no siguen porque supone un mal crédito y si no existen garantías, el crédito será peor y más caro, lo que hará que menos gente pueda acceder a financiación". Lo que demuestra qué intereses trazan la ruta del Presidente del Gobierno, porque no tuvo ni una sola palabra para quienes sufren los desahucios, ni para quienes perdieron la vida a consecuencia de ellos.

En resumidas cuentas, el Presidente del Gobierno, Mariano Raxoi, pintó, en el debate del Estado de la Nación, el retrato de un país que no existe, la de un estado que recupera el pulso de su economía,  al tomar la parte por el todo y la recuperación de las empresas del Ibex o la bajada de la prima de riesgo por la ausencia de los problemas económicos de los ciudadanos que siguen padeciendo las consecuencias no solo de la crisis global y sistémica, sino la impuesta por un gobierno ultraneocon que mintió para obtener una mayoría absoluta que le permite hurtar derechos y libertades al ponerse al servicio de la oligarquía. Mayoría absoluta que blande como una estaca contra las protestas del pueblo, que ignora y ningunea.  

Adenda
La equivocación del líder del PSC

Pere Navarro, Secretario General del Partido de los Socialistas de Catalunya ha sorprendido a propios y extraños pidiendo ‘un cambio en la Corona’, o dicho de otra forma, la abdicación del rey. 

El PSOE se desmarcó de la petición del líder de PSC. La verdad es que el líder del PSC ha estado desacertado. La cuestión, para los socialistas, catalanes o de Palencia, no tendría que ser si el rey abdica en su hijo o no. Los socialistas, si lo fueran de verdad, lo que tendrían que pedir sería la III República. 

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Una publicación catalana, El Triangle, sacaba a la luz en días en pasados un artículo sobre el crimen de las niñas de Alcàsser en el que, según recoge un amplio reportaje en su edición de papel, la confesión de un arrepentido podría implicar al todopoderoso y corrupto Carlos Fabra, expresidente de la Diputación de Castellón durante largos años, en una red de pornografía infantil que llevaba a cabo, igualmente, un amplio abanico de actividades ilícitas: importación y venta de cocaína procedente de Panamá, tráfico de armas, trapic…