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Dimisión: La única salida posible para Rajoy


Era inevitable. Cuando un colector de aguas fecales no se limpia nunca, acaba por explotar esparciendo su contenido fétido. Es lo que sucede con el escándalo de corrupción generalizada que afecta al PP, desde a su máximo dirigente, Mariano Raxoi Brei, Presidente del Gobierno y de esa formación, hasta alcaldes de pueblo. De poco, o de nada, sirven las palabras de la secretaria general del PP, Dolores Cospedal, que niega la mayor, anuncia acciones legales -que aún no se han substanciado- contra El País por publicar las cuentas de Bárcenas, o jura que nada de lo que publica ese diario es cierto. Tampoco resulta creíble, más bien resulta patético, el añadido, añejo y más que desgastado, de que todo no es más que una especie de conjura judeomasónicacomunista contra el PP, que, sugiere, se produce cuando 'España comienza a salir de la crisis'. Son tan pobres los argumentos y tan feble la defensa que nadie puede creer seriamente en ella. Indicio de que la ciudadanía no acepta las justificaciones y evasivas del PP es que a la hora de redactar estas líneas, en multitud de ciudades de este país, el pueblo se concentra ante las sedes del partido de Gobierno, exigiendo su dimisión y la devolución de todo cuanto robaron. Presuntamente.

Lo que desvelan los papeles que publica hoy el diario El País -y que el presidente del Senado, Pio García Escudero, avala como ciertos al explicar que la cifra que figura junto a su nombre corresponde a un crédito de cinco millones de pesetas que luego devolvió millón a millón-, es que ese partido lleva muchos años defraudando al fisco, consiguiendo dinero de forma irregular de empresas que participaban en contratos públicos que, sin duda, inflarían para incluir las donaciones al PP y, dicho en román paladino, robaron a los ciudadanos. Con esos latrocinios, los políticos del PP han hecho crecer -presuntamente- sus patrimonios personales y llegado al poder de forma torticera, al disponer para sus campañas electorales y compra de medios de comunicación de un dinero del que los otros partidos no dispusieron.

¿Cuántos ambulatorios podrían permanecer abiertos por las noches con esos siete millones de euros de los que el PP se ha venido apropiando -presuntamente- durante todos estos años?, ¿cuántas pagas de cuatrocientos euros se podrían pagar con los veinticinco millones de euros que, presuntamente, el señor Raxoi cobró en negro durante todos estos años? ¿cuantos colegios de barracones podrían haberse convertido en centros docentes de ladrillo?, ¿cuantos profesores de apoyo podrían haberse contratado? No faltarán incondicionales que afirmen que tales preguntas no son sino demagogia. Pero la verdad incontrovertible es que el PP vino esquilmando las arcas públicas en propio beneficio y a gran escala durante años. Presuntamente, por imperativo legal.

No le queda ya a Raxoi y a su gobierno más salida que la de dimitir y convocar elecciones generales anticipadas. No tiene otro camino, por mucho que juren sobre la Biblia, ellos tan creyentes, que nunca hubo nada de lo que se viene demostrando. La realidad es tozuda y los apuntes contables y los papeles que los reflejan demuestran lo contrario. E incluso algunos de sus dirigentes, a los que debe quedar un resto de vergüenza, lo admiten.

Hasta el momento solo los partidos minoritarios reclaman lo que es la única salida para que este país no sea visto como una república bananera, o una cueva de ladrones, allende nuestras fronteras. El PSOE, con un Rubalcaba siempre blandito, se ha limitado a exigir a Raxoi que aclare con un escueto si o no si recibió esos sobres y si declaró a Hacienda su contenido.

Es evidente que no lo hará. Si reconociese su culpa, si ante todo el país el Presidente del Gobierno asumiese el cobro de dinero negro, sería para, un segundo después, pedir perdón y marcharse. Y no está en el código genético de la derecha aceptar culpas y dimitir. En el fondo de sus almas es muy posible que hasta encuentren normal y lógico lo que han estado haciendo durante alrededor de un decenio. Seguramente consideran justificables sus malas acciones pensando, como aconsejaba Maquiavelo, que el fin justifica los medios y que el fin era loable, pues se trató de impedir que el país cayera en manos de la chusma de izquierdas, esa izquierda perversa y comecuras que legaliza los matrimonios homosexuales y el aborto, y que pretende, a veces, hasta cobrar impuestos a los más ricos, a su casta privilegiada por haber sido bendecida por la mano de sus dios.

Para que este país y este pueblo recobren su dignidad y la clase política su honorabilidad, es imprescindible una catarsis en condiciones, que se retiren de la vida pública todos los políticos a los que haya rozado la sombra de la sospecha, y sobre todo, que deje de estar gobernado por un partido que no solo ha mentido sino que ha robado. Por mucho menos cayó el presidente Nixon en EE.UU., por muchísimo menos dimitieron el presidente alemán y el ministro de economía de ese país, que lo hizo tan solo por haber cometido la indignidad profesional de copiar una tesis.

El PP aburre hablando de la auditoría interna, interesada obviamente, y de su voluntad de aclararlo todo. Mas qué fiabilidad puede tener un partido que cuando estalló el escándalo Gürtel se apiño en torno a los implicados, repitiendo el mantra de que no era sino 'un caso contra el PP'. Los jueces y la tozuda realidad han descubierto, pese a las argucias legales de uno de los señalados como beneficiario de los sobresueldos en negro, el opusdeístico Federico Trillo, que mentían. Ahora se agarran a la investigación interna o, incluso, invocan a la justicia para posponer una decisión improrrogable. Deberían tener memoria y recordar que fueron dos periodistas, Woodward y Berstein, quienes hicieron caer al hombre más poderoso del mundo, al demostrar que espió a su adversario político. El caso de la trama del PP es mucho más grave. No se trata de sucias maniobras para ganar unas elecciones, y de eso también se le puede acusar al PP por sus muchas mentiras y manipulaciones, sino de que robó a manos llenas a un pueblo al que pide sacrificios y renuncias para salir de la crisis. ¿Qué difencia a todo el Gobierno del PP, que exige a los ciudadanos la renuncia a sus derechos, a sus prestaciones y a su dignidad, del corrupto empresario, en el presente encarcelado por delitos económicos, Díaz Ferrán, cuando pedía a los trabajadores que cobrasen menos y trabajasen más?

La prensa internacional, la de prácticamente todo el mundo, porque la noticia la dan rotativos de los países árabes y asiáticos, y no digamos ya los europeos y norteamericanos, inciden en la involucración del presidente del Gobierno español en un asunto de corrupción que en Europa ya habría sido causa de dimisión inmediata. El lunes el Presidente Raxoi tendrá que someterse, en una rueda de prensa conjunta con la canciller Merkel, a las inquisitorias de una prensa nada acostumbrada a aguantar presiones ni desaires de los mandatarios, que pondrá en más de un brete a ese gallego vergonzante que es Mariano Raxoi Brei, que no podrá escaparse de las nada suaves preguntas de los avezados periodistas europeos. Eso si antes, desde la UE, no le envían un mensaje urgiéndole a dimitir y a que convoque elecciones generales. Una vez más tendremos que poner la mirada en la vertiente norte de los Pirineos, en esa Europa madrastra y madre, para que nos saque las castañas de la corrupción del fuego de un partido ultraderechista, que además de reaccionario, se está desvelando ladrón.

Comentarios

  1. Luisa:
    Contesto a su ruego en su blog, no sé de qué otra manera hacerlo.
    Decirle solo que estoy en ello, pero lo haré a mi manera, a mis ritmos, sin duda mucho más lentos que los de usted y, por lo tanto, seguramente también menos oportunos. Pero usted es periodista, y además de muy diligente, prolífica, yo soy solo un escribidor aficionado, y sostenido a veces nada más que por la indignación.
    Trataré de satisfacer su ruego, pero como ya lo he hecho dos veces, por encima solamente y en lenguaje, por decirlo de algún modo, humorístico por no llorar, esta tercera acometida, será en serio y bastante más a fondo. Es decir, será largo. Lo siento.
    No quiero despedirme sin felicitarla por su blog, que frecuento. Un saludo cordial. Alberto

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