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Aguirre, Carromero y la doble vara de medir del PP


Que a la derecha no le interesa que la gente esté formada e informada es una triste y vieja realidad que no deja de mostrar con su persecución consuetudinaria a la Escuela Pública libre y de calidad y a la libertad de prensa. Si la masa carece de información y cultura, la derecha puede mentir impunemente, tergiversar y manipular cuanto quiera sin que sus falacias encuentren contestación. De la falta de cultura política, y de la otra, se aprovechan continuamente los políticos del PP para aseverar cuantos disparates les convenga, sin que, apenas, encuentren respuesta a sus mendacidades. Hay políticos especialistas en propalar falsedades sobre cuanto los conviene. Esperanza Aguirre es uno de ellos. Como una kamikaze de la mentira, se lanza a hacer afirmaciones obscenamente falsas, sin que le tiemble ni una sola de sus enrimeladas pestañas.

Si hace unos meses tuvo la osadía de afirmar que nunca existió Catalunya como reino independiente, hace unos días, con la misma frescura y con el propósito de defender la puesta en libertad del condenado en Cuba, Ángel Carromero, haciendo un alarde de descaro o de incultura, afirmó, cuando se trasladó rauda a la cárcel de Segovia a visitar a su protegido, que el pobre muchacho no es un delincuente según la ley española; otra cosa es que hayamos tenido que aceptar una sentencia para que haya podido venir a España”. Como recordarán Ángel Carromero, miembro de Nuevas Generaciones del PP, se trasladó a Cuba con el fin de proporcionar apoyo económico a los disidentes Oswaldo Payá y Harold Cepero, miembros del Movimiento Cristiano de Liberación, con el fin de crear las Nuevas Generaciones de ese partido disidente. Cuando viajaba con Payá, Cepero y Jens Aron Modig, de la Liga Juvenil Cristianodemócrata sueca, el vehículo, conducido por Carromero, patinó en la gravilla de una carretera en obras y se estrelló contra un árbol. A consecuencia del choque fallecieron los dos disidentes.

Tiempo faltó para que la familia y el entorno político de Payá acusaran al Gobierno cubano de ser el culpable de un accidente producido por la impericia o temeridad de un conductor, Carromero, que había perdido todos los puntos de su carné de conducir antes de emprender el viaje a Cuba. Con unos fondos que no sería de extrañar que hubiesen salido del mucho dinero que el PP hurta a los madrileños en forma de derechos. Tras el accidente, Carromero fue acusado de homicidio imprudente y condenado a cuatro años de prisión. Las autoridades españolas negociaron con el perverso Gobierno cubano que accedió a que el cachorro del PP cumpla condena en España. Y son muchos los que piensan que el PP se reirá de Castro y las leyes cubanas y pondrá a Carromero en libertad, posiblemente con argumentos como el exhibido por la desahogada Aguirre que, mantiene que en esta España tan libre y civilizada, no hubiera sido nunca condenado su protegido.

La prensa cavernaria repetirá la falacia, y mucho indocumentado, miembro de esa masa que deglute, sin masticar, cuanto narran algunos medios y, sin atisbo de conocimientos legales, dará por buenas las palabras de Aguirre y repetirá, como los alumnos dóciles y sumisos de le enseñanza religiosa que tanto gusta al PP, cuán perversas son las autoridades cubanas. Mas la realidad es otra muy distinta a la que afirma la manipuladora expresidenta de la Comunidad de Madrid, porque el artículo 384 del Código Penal reza que: "El que condujere un vehículo de motor o ciclomotor en los casos de pérdida de vigencia del permiso o licencia por pérdida total de los puntos asignados legalmente, será castigado con la pena de prisión de tres a seis meses o con la de multa de doce a veinticuatro meses o con la de trabajos en beneficio de la comunidad de treinta y uno a noventa días". Por otra parte el Capítulo IV del Código Penal contempla penas de prisión por exceso de velocidad o conducción temeraria en su artículo 142.1, al establecer que "el que por imprudencia grave causare la muerte de otro, será castigado, como reo de homicidio imprudente, con la pena de prisión de uno a cuatro años". De modo que las palabras de Aguirre solo pueden responder al abuso de mendacidad que comete el PP continuamente para llevar siempre el agua a su molino, desprestigiar a quien le conviene, y defender lo indefendible.

Contrasta la tolerancia con un delito de imprudencia que causó la muerte de dos personas, con la severidad, o más bien injusticia y abuso, del rigor aplicado sobre el joven Alfonso Fernández Ortega, encarcelado desde el 14N, día de la Huelga General, tras ser detenido por la policía y acusado de llevar material explosivo -una botella de gasolina- en una mochila en la que no se hallaron sus huellas dactilares a pesar de que el joven no llevaba guantes. Aun con ausencia de pruebas, una juez -sin duda afín al PP y siguiendo la práctica de atemorizar a quienes pretendan manifestarse contra las atrabiliarias e injustas medidas económicas del Gobierno-, dictó prisión sin fianza, con el pretexto de una inexistente figura legal sobre alarma social, junto con un régimen de prisión inaceptable en una democracia, que somete a aislamiento e incomunicación al preso bajo excepcional vigilancia, como si se tratase de un peligrosísimo terrorista. El caso de Alfon, víctima de una detención preventiva inusualmente prolongada raya en la transgresión de los Derechos Humanos, contrasta con la defensa de un reo juzgado y hallado culpable de un delito que, por mucho que diga Aguirre, lo es tanto en Cuba como en este triste país, donde existen dos varas de medir, según quienes sean los inculpados.

El contraste entre los casos de Ángel Carromero y Alfonso Fernández, pone de manifiesto las maneras de un Gobierno que, de tomar en serio las palabras de Aguirre, tiene entre los miembros de su partido a personas que desprecian e ignoran las leyes, al hacer un alarde, no se sabe bien si de desmedida audacia o de auténtico desprecio por la legalidad vigente, a la manera de cualquier malhechor.  

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