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Ética médica frente a la xenofobia del PP



La miserable y xenófoba decisión de dejar sin atención sanitaria a los inmigrantes sin papeles por parte del Gobierno –del PP, of course-, que con el pretexto de la crisis viene aplicando una política ultraderechista en muchos ámbitos, está teniendo contestación por parte de médicos y personal sanitario que se siente más obligado a su ética y al juramento hipocrático que a las decisiones de una ministra decidida a acabar con la Sanidad Pública a mayor gloria de las privatizaciones.

Porque la medida que obliga a los inmigrantes a pagar cantidades que van desde los setecientos hasta más de dos mil euros por paciente en función de su edad si quieren ser atendidos en la Sanidad Pública, es una descarada invitación a que acudan a seguros privados, más baratos que la opción que se ofrece desde el Ministerio, y que los médicos de la Sanidad Pública considera intolerable.

Ante las restricciones a la atención a los inmigrantes que quiere imponer el PP –y ante la que ya se han declarado insumisas las comunidades de Andalucía, Euskadi, Cataluña y Asturias- muchos médicos han decidido desoír las directrices del Ministerio de Sanidad, y han anunciado que objetarán a esa medida y atenderán a cualquier paciente que recurra a ellos. Como no puede ser menos en personas que han hecho de su profesión un servicio público tan imprescindible como el de velar por la salud y la vida de las personas.

El Gobierno –del PP, of course- critica ahora que los facultativos recurran a la objeción de conciencia para no aplicar unas medidas que van en contra de su ética profesional; crítica que no deja de ser curiosa si se recuerda que en el pasado el PP defendió con ahínco la objeción de conciencia, derecho inalienable, decían, de los médicos, cuando algunos objetaron la práctica de abortos en la sanidad pública. Ponen así en evidencia los miembros del PP que para ese partido es más importante una célula fecundada que un ser humano, siguiendo las directrices de la secta católica, que no ha alzado una sola voz desde la Conferencia Episcopal. Igualmente resulta significativo que lo que parecía respetable y derecho irrenunciable cuando gobernaba el PSOE, ahora sea considerado desobediencia inadmisible.

El Govern valencià, ese colectivo derrochador y desnortado, apoyado por una mayoría parlamentaria formada por un alto porcentaje de imputados en presuntos delitos de corrupción, y por boca de la Consellera de Sanidad, Nela García, ha tenido la desfachatez de decir que ‘respeta la objeción de conciencia’, aunque poniéndole condiciones al afirmar que ese respeto se limita al ejercicio de la medicina “en horario extralaboral, con los recursos de las personas objetoras”, anunciando que el País Valencià –La Comunidad, dijo ella- ‘cumplirá a rajatabla’ el Real Decreto 16/2012; el que contempla la inicua decisión de un Gobierno –del PP, of course-, fascista, clasista y xenófobo.

Excluir a los inmigrantes del derecho a la salud con medidas impensables en cualquier país civilizado ha dado lugar a que la ONG ‘Médicos del Mundo’ haya puesto en marcha una campaña, ‘Derecho a Curar’, de apoyo la iniciativa puesta en marcha por la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFYC), que suma ya más de 1.300 objetores.

El vídeo de la campaña ‘Derecho a curar’ muestra a unos sanitarios que juran ‘dejar mi ética en segundo plano en época de crisis’ mirando fijamente a una cámara que cuando filma sus espaldas muestra como cruzan los dedos como los niños al mentir, dejando sin efecto un juramento imposible de cumplir para cualquier médico con sentido de su deber y de la decencia. El juramento que de forma irónica hacen mirando a la cámara diversos sanitarios finaliza con una vuelta a la realidad en la que se recuerda el juramento que cualquier facultativo hace al acabar la carrera, a modo del antiguo Hipocrático, en el que, esa vez muy en serio, se comprometen a ‘atender con la misma diligencia y solicitud a todos los pacientes sin discriminación alguna’.

 Médicos del Mundo quiere involucrar en la defensa de esa postura ética e irrenunciable del personal sanitario a ONG’s, asociaciones de todo tipo y a la ciudadanía, para que apoye la defensa del derecho a la salud de todas las personas. Aunque involucrar a toda la ciudadanía puede que resulte una ardua tarea, porque mucho ignaro manipulado por la caverna mediática aun justifica la medida del Ministerio de Sanidad, aceptando los falsos mensajes lanzados desde la derecha a través de medios ultras y muchos falaces pps que circulan de email a email, o a través de las redes sociales, en las que se culpa a los inmigrantes de la quiebra de la Sanidad Pública.

Sin embargo, Guillermo Algar, de Médicos del Mundo, señala que existen informes que demuestran que "aunque los inmigrantes suponen el 10% de la población residente en España, constituyen solo el 5% de los pacientes que acuden a los servicios de Atención Primaria, muy lejos de su presencia en la sociedad. Y mientras el 57,7% de la población española acudió a esos servicios al menos una vez en el período de un año, solo un 12,7% de esa otra población recurrió a ellos. Uno de los estudios más exhaustivos que se han realizado, el que llevaron a cabo médicos de Atención  Primaria de Zaragoza, en el que se analizaron más de cinco millones de visitas de una población de 473.523 personas, apenas un 11% correspondía a inmigrantes. Según ese análisis, los inmigrantes adultos acudieron 4,2 veces a  consulta médica, frente a una media de 6,7 de españoles."

Algar rebate igualmente otro de los mitos de los defensores de la xenófoba decisión del Gobierno –del PP, of course-, desde donde se afirma que con la reforma nuestro país se equipara al resto de países de la UE: “Con ese decreto España pasa de estar en la vanguardia entre los países europeos que garantizaba la universalidad en la atención sanitaria a la cola en la Unión Europea. En países de nuestro entorno como Francia, Bélgica, Italia y Portugal las personas extranjeras sin permiso de residencia tienen derecho a cobertura sanitaria. Solo en Eslovenia, Chipre y Polonia se niega la atención sanitaria a los extranjeros no regularizados”.

Resulta humillante, por el anacronismo tercermundista que representa, que una organización volcada con los derechos de los enfermos en países tercermundistas como es Médicos del Mundo tenga que organizar una campaña en este país. Supone un escandaloso retroceso para una sanidad pública considerada hasta la llegada del PP al Gobierno con sus ajustes y desmantelamiento de lo público, como una de las mejores del mundo. Y un retroceso ético en todos quienes acepten esa decisión insolidaria, carente de humanidad.  

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