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Las medidas del PP para acabar con los escándalos de corrupción


El Gobierno –del PP, of course- ha dado con la clave para acabar con los escándalos de corrupción que tanto perjudican la imagen de Ejpaña en el exterior. Pero no me sean ingenuos, que acabar con los escándalos no es hacerlo con la corrupción porque en ese caso tendrían que liquidar a muchos de sus correligionarios -con ellos como militantes, no como personajillos con vida propia- o verlos pasar por el oprobio y la cárcel. Candidatos a ello los hay en abundancia.  

No está tan claro que su voluntad sea la de solo eliminarlos de sus tareas en el caso de los funcionarios, dado los recortes que sufre el funcionariado junto con el desprestigio que hacen caer sobre él, es posible que su intención sea el de terminar con esos peligrosos individuos ya sea matándolos de hambre o sumiéndolos en tal depresión que acaben por suicidarse.

Lo que ha decidido el Gobierno –del PP, of course-, para erradicar los escándalos de corrupción, ha sido dar fin a la tarea de aquellos funcionarios que luchan denodadamente contra esa lacra tan hispana, evitando así que se filtren a los medios con el daño que eso hace a la buena imagen patria. Ya saben, el viejo sistema de permitir que se queme la casa pero, evitando, eso sí, que se vea el humo.

Ya demostraron su deseo de que no se desvelasen escándalos de corrupción que pueden influir en la subida de la prima de riesgo y dar muy mala imagen de lo que llaman ‘La marca Ejpaña’, cuando consiguieron expulsar de la carrera judicial a Garzón que tuvo el mal gusto y el poco patriotismo de investigar al PP por la trama Gürtel.

Siguiendo con esa inteligente política de que no se deteriore la imagen de nuestro país en el exterior, con lo peligroso que eso es para la deuda, la prima de riesgo y los bonos a diez años, han desmantelado en un pispás la Unidad Especial de Investigación Judicial contra la Corrupción de la Agencia Tributaria de Baleares.

Esa oficina, integrada por unos malvados inspectores de Hacienda que fueron clave en la investigación sobre Jaume Matas y el caso Nóos, era un peligro para la buena imagen de la ‘La Marca Ejpaña’. Y Montoro, henchido de patriotismo y en prevención de que siguieran destapando más casos escandalosos como el que obligó a dimitir al honesto Delegado del Gobierno, José María Rodríguez, ha decidido desmantelar esa Unidad Especial de la Agencia Tributaria, en un alarde de rapidez política, y además, mostrando su afán ahorrativo.

El señor Rodríguez, viejo militante del PP, estaba siendo investigado por su relación con la trama Gürtel y cuando se enteró de que se estaban llevando pesquisas sobre su persona, o sus negocios, ordenó a la Guardia Civil que mirase a ver quien osaba hurgar en sus asuntos, muy inquieto por que un escándalo pudiera salpicar la limpia imagen de la Delegación del Gobierno y de Les Illes todas, que ya se sabe que, como el Rey Sol, el PP es Ejpaña.

Los peligrosos y poco patrióticos inspectores de Hacienda de las Baleares fueron quienes, además de los casos Matas y Nóos, destaparon el caso ‘Maquillaje’, y tan bien lo hicieron que la responsable de la Unión Mallorquina, ex presidenta del Consejo Insular de Mallorca entre 1995 y 2007, María Antonia Munar, fue condenada recientemente a cinco años de cárcel por haber desviado 240.000 euros de las arcas públicas en chanchullos varios, que han hecho que sea condenada por delitos de malversación, prevaricación y fraude.

Después de haber logrado que tanto Matas como Munar sean condenados con las pruebas irrefutables que consiguió esa Agencia Tributaria, formada por un equipo de personas que le dedicaban muchas más horas de las que por deber tenían estipuladas y un ahínco digno de la causa por la que trabajaban, Montoro no lo ha dudado, esa gente resultaba un verdadero peligro para la buena imagen de la política y hasta de la Corona, y la ha hecho desaparecer con la donosura de un mago que hace desvanecerse cualquier cosa en su chistera.

Con el buen criterio de que antes de que las cosas fuesen más lejos y, por ejemplo, descubrieran que la Infanta de Ejpaña, Cristina de Borbón, sí tuvo que ver en los negocios de su esposo, Montoro ha disgregado a los inspectores, que juntos resultaban tan peligrosos. No es la primera vez que el Ministro de Hacienda toma esas patrióticas medidas para evitar que trasciendan corrupciones que deterioran la imagen de políticos, banqueros, aristócratas, empresarios o piratas varios.

Ya lo hizo apenas llegó al poder, cuando nombró a Pilar Valiente -exdirectora de la CNMV en la época del anterior Gobierno del PP, que se vio forzada a dimitir después de meses de escándalo por su actuación en el caso Gescartera, precisamente un enorme fraude que protagonizó esa agencia de valores y supuso graves pérdidas para todos los que invirtieron en ella-, la señora Valiente lo primero que hizo nada más tomar posesión de su cargo fue desmantelar la Oficina Nacional de Investigación del Fraude de la Agencia Tributaria.

De esa manera el Gobierno –del PP, of course- se quitó de en medio a varios funcionarios peligrosos, destituyéndolos con prontitud para que no volvieran a investigar asuntos tan molestos y dañinos para la imagen de Ejpaña como el caso Gürtel. El más importante de los destituidos fue Víctor de la Morena, jefe de investigación de la oficina, que llevaba los casos más sensibles e importantes, y responsable, el muy malvado, de la investigación de Gürtel.

A la vez fueron también relevados otros cinco jefes de equipo, que ya se sabe que los funcionarios de Hacienda son gente resentida e incordiante que pretende, entre otras perversidades poco patrióticas, que los defraudadores del Fisco sean castigados en lugar de amnistiados como con benévola intención quiso el Gobierno –del PP, of course- hacer con sus amigos empresarios, inversores y grandes fortunas para que en el futuro sean buenos y declaren a Hacienda, y de paso, otros de sus amigos –algunos quizá muy apreciados por el señor Morenés- que tiene negocios poco confesables como el tráfico de armas y otras indecencias, pudieran blanquear su dinero.

Mas no es Montoro el único integrante del PP que con patriótico sentido de la responsabilidad toma medidas para que no vayan a surgir escándalos que deterioren la buena imagen de este país de países o de sus regiones. Y así, el President de la Generalitat Valenciana ha decidido suprimir el Tribunal de Comptes, no sea que vayan a poner de manifiesto que los dineros de los valencianos se evaporan de mala manera. ¡Con el daño que eso haría a la imagen de una Comunitat que ‘ofereix noves glories a Espanya’!

¿Qué mejor que impedir que se ventilen incómodos escándalos que despedir a quienes pueden descubrirlos? No me digan que no es una medida inteligente para que no se deteriore la imagen de tanto pirata, sinvergüenza, ladrón, defraudador y banquero; la imagen de quienes controlan el dinero y el poder en esta Ejpaña de corruptos y mangantes poderosos. Que son los que cuentan para el Gobierno –del PP, of course-, y no la chusma de pedigüeños que no hacen más que hacer subir el déficit. 

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