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Estado social y de derecho: Prebendas para Dívar, impunidad para Rato



Aseguran desde el PP y sus amigos banqueros, ultraliberales, periodistas de la caverna, especuladores financieros y desvergonzados en general que una de las causas de la crisis es que los españolitos hemos vivido ‘por encima de nuestras posibilidades’ haciéndonos culpables de la catastrófica situación económica que sufrimos y que por tanto debemos ser nosotros, parados, dependientes, funcionarios, jubilados y demás parias de la tierra los que paguemos las consecuencias.

Es una falacia insultante la afirmación aunque sí habría que asumir que somos culpables de lo que está pasando por consentirlo dado el grado de sinvergonzonería y cinismo que muestran algunos políticos corruptos, magistrados gorrones, especuladores caraduras, defraudadores fulleros y toda  la recua de criminales que dejaron la economía de este triste país de países hecha unos zorros. Y disculpen, he equivocado el tiempo verbal, no es que dejaran, es que siguen dejándola, sin que reaccionemos como se merecen los saqueadores de lo público que llevan a sus bolsillos o cuentas corrientes lo que no hay para atender a los derechos de los ciudadanos.

Porque hoy mismo la Comisión de Estudios e Informes del Consejo General del Poder Judicial ha aprobado la petición de Carlos Dívar –ya saben, el dimitido presidente de ese órgano que cargaba al erario sus románticas cenas con velitas en hoteles de lujo- para cobrar una indemnización como alto cargo público por haber dejado la Presidencia. Forzadamente, hay que recordarlo, por el escándalo social que provocó conocer su cuenta de gastos y sus ‘semanas caribeñas’

Mas a pesar del descrédito que debería conllevar el escándalo de cargar al erario viajes y cenas privadas, más el que generaba el desplazamiento de unos escoltas de los que jamás prescindía el gorrón expresidente del CGPJ, quiere ahora recibir de las exhaustas arcas del Estado doscientos ocho mil ochenta euros, ocho mil seiscientos setenta euros al mes, que se sumarían a la abultada jubilación que percibe como magistrado del Supremo.

No faltarán voceros de la caverna dispuestos a justificar la indemnización del beato y aprovechado expresidente del CGPJ, y recordarnos de paso, que los esquilmadores del erario somos los trabajadores parados que intentamos vivir de la sopa boba porque no queremos trabajar.

Pero sí, algo de culpa tenemos por consentir tales despilfarros sin reaccionar y sin responder a esos voceros que justifican los atroces recortes del estado del bienestar argumentando que el Estado gasta más de lo que ingresa, sin plantearse que lo que hay que hacer es ingresar más en las arcas públicas. Y no es cosa de repetir lo que dicen muchos inspectores de Hacienda sobre la forma de ingresar 63.000 millones de euros con impuestos, porque se ha referido en varias ocasiones en este blog.

En lugar de recaudar más los ultraliberales del Gobierno –del PP, of course- parte de la oligarquía y servidores de las grandes fortunas han decidido machacar a la otrora clase media, y en la actualidad empobrecido proletariado, por mucho que ese término ponga nervioso a los ultraderechistas a los que cualquier terminología de izquierdas levanta ampollas. Que una cosa es decirnos que nos jodamos y otra reconocer nuestra existencia.

Y mientras la Comisión de Estudios e Informes del CGPJ daba luz verde a la substanciosa indemnización del beato y mogrollo señor Dívar en el Congreso se registraba la pantomima absurda de la comparecencia de los responsables del latrocinio de las Cajas de Ahorros, largando su rollo sin responder a preguntas, y sin aclarar nada, que es lo que quería el PP, por si acaso le salpicaba alguna responsabilidad teniendo en cuenta que las Cajas que tanto dinero necesitan proceden de comunidades autonómicas gobernadas por ellos.

La comparecencia más esperada era la de Rodrigo Rato que llegó, habló, y se retiró sin mal alguno para su persona, a pesar de ser el responsable del mayor dislate financiero que ha sufrido este país: La gestión de Bankia. Aunque según el señor Rato, la responsabilidad de todo lo sucedido en ese entidad, incluidos los balances fraudulentos y las cuentas infladas son todas de otros; de Fernández Ordóñez que fue el que parece que le puso una pistola en el pecho para que se fusionara con Bancaja, del gobierno de Zapatero por un decreto que obligaba a las cajas a contar con una cantidad determinada de capital, y por lo mismo el gobierno del PP.

Responsables todos ellos, ya digo, de cuentas falseadas, compras de inmuebles en paraísos fiscales, entidades extranjeras con no se sabe qué propósito, créditos a inmobiliarias en quiebra, y todo cuanto ha hecho que esa entidad requiera cerca de sesenta mil millones de euros para sanearse a cuesta de los que hemos vivido ‘por encima de nuestras posibilidades’.

De manera que sí somos responsables los ciudadanos pero no de haber vivido por encima de nuestras posibilidades que, en todo caso y aunque la derecha piense lo contrario, mejorar la situación económica es aspiración de todo ser humano, pese a que la secta católica lo critique por querer enmendar la plana a los planes de su inventado dios.

Culpables de aguantar a estos personajes corruptos y desvergonzados a la vez que no obligamos a nuestros gobernantes a que cumplan con la Constitución y apliquen una tributación progresiva que fuerce a pagar más a los que más tienen, en lugar de amnistiar –que también es inconstitucional- a los defraudadores de impuestos.  

Y como sabemos que el Gobierno –del PP, of course- no va a hacerlo habrá que sacarle de La Moncloa a gorrazos si es preciso. Y como tampoco lo hizo el PSOE, cuando podía haberlo hecho, habrá que buscar una opción política que se comprometa a llevar a cabo esos preceptos constitucionales con el objetivo de que la ciudadanía no sufra más chulerías, latrocinios, injusticias y gorronerías de personajes como Dívar o Rato. Entre otros muchos, y hailos en exceso. 

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