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Tomate o rescate, el Gobierno -del PP, of course- nos engaña. Es saqueo


La capacidad del pueblo español para digerir ciertos asuntos o, mejor, para no digerir nada de ellos, no deja de causarme asombro, por más que debiera estar acostumbrada. Por mi balcón abierto se cuela el ruido más que molesto de un número indeterminado de imbéciles que llevan todo el día tocando aquella especie de trompas con las que torturaron los oídos de las personas civilizadas cuando se celebró el mundial de fútbol. Hasta con tambores los he oído desfilar por la calle, al grito de ¡España! ¡España! No celebraban el rescate de la UE, iba a jugar el equipo de la selección. Lo digo por si no habían caído.
Más tarde, una banda de música de registro claramente pueblerino avanzó atronando las calles con un trasunto del himno patrio, con escasa fortuna pero muchos decibelios. No eran forofos del fútbol, sino una procesión sin santos de palo de niños disfrazados de marineritos y de novias, guiados por un cura bajo palio; esa imagen eterna de una España eterna y más que rancia que no muere. En la algarada, ni en la una, ni en la otra, viajaba preocupación alguna por el rescate de los bancos, ni la satisfacción siquiera que intentó transmitir un gobierno -del PP, of course- que ya no engaña a nadie. Y que será por eso, pero es seguro que, en lo que a los desfiles que les cuento, ni noticia había.
Cuando hace cincuenta años, ciento dieciocho políticos españoles acudieron a Münich a celebrar el IV Congreso del Movimiento Europeo, lo que el régimen del genocida general Franco calificó de 'Contubernio', en realidad acuñado por los falangistas del diario Arriba, poco imaginaron que su ansia por incorporar este país a Europa iba a acabar teniendo un éxito más que limitado y, sobre todo, que la Europa a la que aspiraban incorporarse iba a convertirse en la Europa de los Mercados que acabaría sometiéndonos a duras reglas con las que recortarnos la libertad y abocarnos a a la pobreza.
Porque, no nos engañemos, ni permitamos que el Gobierno -del PP, of course- nos engañe. España, o la banca española, ha sido rescatada o intervenida a cambio de cien mil millones de euros destinados a los bancos. Europa, la Troika comunitaria, o el Bundesbank alemán, por señalar con mayor rigor, se ha hecho dueña de las decisiones económicas de este país, y el Gobierno -del PP, of course- de Mariano Raxoi se ha convertido ya en un gobierno títere, si es que no lo era, que tendrá que obedecer las directrices de la UE, a la que se los impone la Fürheresa Merkel, mandada a su vez de o por los mercados.
Después de muchos días de engaños y de paños calientes, de declaraciones falaces, ayer el Gobierno -del PP, of course- tuvo que obedecer a los intereses de los mercados y asumir que debía pedir dinero a la UE -tal como se le imponía- para sanear la banca. Una banca arruinada en buena parte de los casos, como la formada por antiguas cajas de ahorros cuyo máximo exponente es Bankia, detonante de la situación que ahora sufrimos por culpa del mal hacer de un Gobierno que, en palabras del Presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, 'peor no se pudo hacer'.
Según los expertos, los grandes bancos españoles, como el Santander o Banesto, entre otros, no necesitan rescate. El que lo necesita es, sobre todo, ese monstruo llamado Bankia, creado por y para el PP por el ex mago de la economía Rodrigo Rato, sucesor de Miguel Blesa, cuyo único mérito para presidir una de las entidades más emponzoñadas de Bankia, Caja Madrid, fue el de ser hombre de confianza de José María Aznar, de imborrable memoria.
De modo que, fue la catastrófica gestión de Bankia, o más bien el intento patoso de resolver el problema, lo que condujo a este país a la situación actual, a la de un rescate por parte de la UE, por más que el Gobierno -del PP, of course- haya querido llamarlo de mil formas diferentes, y aun contradiciéndose, menos por el que le corresponde, usando de los eufemismos a trompicones que empiezan a ser sus señas de identidad. Porque este Gobierno -del PP, of course- pasará a la historia, aparte de por su récord en ser capaz de hundir el país en menos de seis meses, por ser el rey del eufemismo, y eufemismo barato al alcance de un estudiante, malo, de la ESO. Deben de ser admiradores de la edulcorada cancioncilla que cantaban en Mary Poppins, aquello de 'con un poco de azúcar, la píldora que os dan pasará mejor'.

Con ese convencimiento, compareció, o se le apareció a los medios esta mañana, el señor Raxoi, don Mariano, después de que toda la oposición y los medios por unanimidad le hubieran reprochado el silencio. Con esa pinta de registrador de la propiedad que nunca lo abandona del todo, o la cara de boberas que tiene el apóstol Santiago en la Capilla Mayor de la catedral de Compostela, Raxoi, don Mariano, quiso venderles a los españolitos la idea de que el rescate no ha sido tal, sino un regalo de reyes de parte de la UE o la bonoloto que le ha tocado a la banca; en concreto a Bankia, claro es. 
Nada más lejos de la realidad. Basta con ojear la prensa extranjera para comprobar dos cosas: una, que esos cien mil millones de euros los vamos a pagar todos, y carísimo, con independencia del interés que le pongan al dinero; dos, que el Gobierno Español -del PP, of course- es el hazmerreír de toda la prensa europea, por su paños calientes, su desparpajo con la mentira, a la que tutea, y por las divergencias entre los dos ministros económicos, Guindos y Montoro, los dos artífices de la intervención de este país a causa de su burda gestión de la crisis de los bancos, la torpeza de las dos reformas financieras que han abordado, más sus declaraciones catastrofistas.
Este Gobierno -del PP, of course- rey del eufemismo barato, ha definido el rescate como 'crédito favorable' y 'medida positiva', empeñándose en vendernos lo bueno que va a resultar para este país, pero ocultándonos que nos esperan recortes de no creer, bajadas de prestaciones y de pensiones, subidas del coste de la sanidad, y a saber cuántos sacrificios más que nos impondrá la Europa de los banqueros.Aunque no ha engañado a todos, y habría que rezar -al menos quienes crean en seres de ficción que se materializan en santos de palo-, por que la ciudadanía responda con la agilidad como lo ha hecho la juventud, y no tanto, en las redes sociales, que ya anoche, llamando a las cosas por su nombre, proclamaban en Twitter: 'No es un rescate, es un saqueo'.

 Volviendo a los hombres que participaron en El contubernio de Münich, según decir falangista aplaudido y repetido por el Régimen, glorioso, qué poco podrían imaginar que aquella Europa iba a convertirse en una especie de dictadora o de mercadera, personalizada en esos hombres de negro, que por más que lo desmienta el Gobierno del apóstol Mariano, llegarán para imponernos todo tipo de restricciones y de sacrificios en bien de la salud bancaria y de sus banqueros, cuyos directores seguirán cobrando indemnizaciones millonarias, mientras nosotros lo pasaremos aún peor de lo que lo estamos pasando. Siempre y cuando nos dejemos, que nadie es capaz de mandar si no hay quien obedezca.

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