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RTVE en manos del PP: Vuelve la caspa y la manipulación informativa



La memoria suele ser caprichosa y con frecuencia el recuerdo de hechos negativos prima sobre los positivos; hasta que el largo paso del tiempo hace que la objetividad modere, e incluso trastoque, ese sentimiento. Entonces se borran las malas experiencias, dejando en nuestra memoria solo los buenos recuerdos

Es lo que está sucediendo con el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. El 'cambio de rumbo' del gobierno socialista en todo lo concerniente a decisiones económicas y sociales empañó logros y todas las decisiones positivas que había tomado desde 2004. A partir del sometimiento -forzado- a las políticas neoliberales impuesto por la Fürheresa Merkel, cundió entre la ciudadanía la opinión de que el PSOE y el PP eran la misma cosa. Tendría que ganar el segundo las elecciones para que nos diéramos cuenta de que ni mucho menos.

O, para ser más precisa, se dieran cuenta otros, porque esta escribidora siempre ha tenido prístinamente claro que, a pesar de hacer concesiones a políticas liberales forzados por presiones exógenas, los socialistas son muy distintos a los populares. Tan abismalmente distintos como que los socialistas son demócratas y los populares, aunque se les llene la boca de la palabra democracia, con sus hechos desmienten tal condición.

Lo han demostrado sin ambages al acabar con la independencia de RTVE. El gobierno socialista quiso hacer -era una de sus promesas electorales de 2004-del Ente Público lo que no había sido en absoluto durante toda la etapa democrática precedente, un radiotelevisión pública sin sometimiento alguno a partidos políticos.

Apenas habían pasado unos días de su toma de posesión, cuando el nuevo presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, nombró a Carmen Caffarell directora de RTVE, abriendo así una etapa que se ha caracterizado por la calidad y la libertad de información; un modo de hacer televisión y radio que se acercaba mucho al modelo de la BBC, ese que tantos habíamos querido durante decenios que emulara nuestra cadena pública.

Tras la llegada  de Caffarell a la presidencia del Consejo de RTVE,  fue nombrado como director de informativos Fran Lorente, que hizo que RTVE cosechase doscientos galardones nacionales e internacionales por la calidad de estos. Cabe destacar los recibidos en 2009, cuando elTelediario 2 obtuvo el premio internacional de mejor informativo en los TV News Awards, y, en 2010, el Global Peace Award, por la cobertura de conflictos internacionales.

Con su llegada como responsable de informativos -que hasta entonces habían estado bajo la tutela del inefable Urdaci, recuerden, el de CE, CE, O, O, paradigma del plumilla pelota o criado de Aznar, en lugar de profesional de la comunicación-, Fran Lorente acabó con la caspa, el partidismo y el amiguismo en la televisión pública. Y creó entre los periodistas de los servicios informativos un clima de 'buen rollo' y profesionalidad que se constató tras su cese, despedido por un cálido y largo aplauso por parte de todos los profesionales que trabajaron con él.

Mas como dice un aserto de esos que tanto detesta una buena amiga mía 'poco dura la alegría en casa del pobre', o como decía ayer en un programa de La Sexta Iñaki Gabilondo, 'este país parece tener la desgracia de contar con un yacimiento de caspa, que cuando creemos que nos hemos librado de ella, nos invade de nuevo'

Y es que desde antes de las elecciones destacados miembros del PP venían exigiendo un 'cambio en la RTVE'. Ya se sabe que la derecha detesta todo lo público, convencida de que nada ha de ser propiedad de los ciudadanos sino de ellos, que son los amos del cortijo, y han de hacer valer su control. Y detesta, además, la libertad de expresión y a los periodistas que no le son sumisos.

Así que sin el menor pudor democrático el Gobierno -del PP, of course- cambió por decreto la norma para que se eligiera el presidente del Consejo de RTVE que había implantado el PSOE y que requería de los dos tercios del Congreso de los Diputados, para que el 'mandamás' de la televisión y radio pública fuera elegido por mayoría los dos tercios del Congreso. El PP no quiso negociar el nombramiento de un profesional independiente, y cambió por decreto la norma para imponer solo una mayoría, la suya.

De modo que nombraron a dedo a uno de sus fieles, Leopoldo González-Echenique, abogado de Estado y exalto cargo en los gobiernos de Aznar, quien, nada más tomar posesión y habida cuenta de que Jesús Posada, presidente del Congreso, le había advertido que 'no había tiempo que perder', destituyó a Fran Lorente para poner en su lugar a un tipejo llamado Julio Somoano, cuyo principal mérito es ser otro periodista al servicio del PP de esos a los que tan bien les va al amparo de la caverna.

Somoano ha sido, hasta su nombramiento como responsable de los informativos de RTVE, presentador de los telediarios de una de las cadenas más desprestigiadas por su incesante manipulación, y que con Canal NO-DO del País Valencià, representa la parcialidad y la manipulación más indecente: Telemadrid.

En el haber profesional de este apesebrado periodista y filólogo de treinta y cinco años está el de ser autor de un libro contra Rubalcaba, sobre el que nunca se ha molestado de ocultar su odio, al igual que el resto de la prensa cavernaria. Otro de sus méritos es el de ser protegido de la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, y de su esposo, el expresidente Aznar.

Trabajadores de Telemadrid le han definido como 'agitador del equipo de propaganda del PP' y 'persona de la escuela de Agustín Delgado -actual director de informativos de Telemadrid-, con lo que se puede hacer una idea de qué proyecto periodístico es el suyo: Ni objetividad ni dignidad'. Y señalan que Somoano ‘llegó a Telemadrid cuando Esperanza Aguirre necesitaba implantar su ideología en la cadena. Ahora, repetirá misión en TVE’.

 De manera que olvídense de informativos serios e imparciales, ya que a partir de ahora los telediarios serán telepepediarios. Guarden en su memoria, o en la de su ordenador, porque solo así podrán verlos, aquellos espléndidos 'Desayunos de RTVE', dirigidos y presentados por Ana Pastor, que desaparecerá de la pantalla de la cadena pública, substituida por una Curri Valenzuela, o una Isabel San Sebastían cualquiera.

Y tras este cambio impuesto por el Gobierno -del PP, of course-, que nada tiene que ver con la crisis, y sí mucho con la ideología partidista y el nulo respeto a la libertad de información, que nadie me diga nunca más que el PP y el PSOE son la misma cosa. Porque aparte de otras muchas diferencias, la principal es que el primero desconoce por completo el concepto de democracia.

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