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Rescate o tomate, pero pagaremos los de siempre


Si mi calculadora no miente, y yo no me hago un lío con cifras tan siderales, 62.000 millones de euros son diez mil billones doscientos noventa y dos mil millones de las antiguas pesetas. La cifra en euros que para qué nos vamos a molestar en calcular cuántas antiguas y humildes pesetas son-aquella moneda ¿recuerdan? de la que los españolitos éramos dueños por completo y nadie decía que teníamos que hacer con ella- es la que nos va a toca aportar a cada ciudadano para financiar los bancos con el dinero que nos preste Europa, con intereses y condiciones draconianas.

Y si se dividen los sesenta y dos mil millones entre los cuarenta y siete millones de españoles que somos da una cifra de 131.377,63. euros. Una minucia, total lo que ganamos la media de españolitos a la semana. Esos sesenta y dos mil millones de euros para sanear la banca es la cifra que fijan las dos consultoras -Roland Berger y Oliver Wyman- a las que el Gobierno -del PP, of course- ha pagado dos millones de euros para que hicieran un informe con los datos del Banco de España.

Esta escribidora que como bien saben, no entiende nada de economía y menos aún al Gobierno de Raxoi, se pregunta si no hubiera sido más barato y más lógico que el informe lo hubieran hecho los técnicos del Banco de España. Así nos habríamos ahorrado esos dos millones de euros que bien habrían venido para pagar unos cuantos profesores de la Escuela Pública, o unos cuantos miles de medicamentos para jubilados, pensionistas e inmigrantes.

Aunque la obligación de que a los bancos los auditasen consultoras extranjeras la impuso la UE después de que el Gobierno -del PP, of course- se pasara más de un mes desacreditando al Banco de España, porque a su gobernador lo había nombrado el gobierno socialista. La bromita por la incontinencia verbal y falta de responsabilidad del Gobierno -del PP, of course- ha sido la responsable de que el erario -todos nosotros, recuerden- tenga que pagar los dos millones de euros que menciono en el párrafo anterior. Para que el Gobierno -del PP, of course- ande presumiendo de patriotismo y responsabilidad. Luego dicen que no hay tonto que tire piedras a su tejado.

Una vez que se ha conocido la cifra que necesitan los bancos el Ministro de Economía, Luis de Guindos, se ha mostrado encantado y contentísimo. ¡Qué alegría si solo tenemos que endeudar al silente y resignado pueblo español en 62.000 millones de euros! Parecía querer decir con su expresión de felicidad cuando anunció la estimación de las consultoras.

De los estudios de las dos carísimas auditoras se deduce que no son los grandes bancos los que necesitan de fondos, sino sobre todo esos otros constituidos por Cajas de Ahorros. Y que es Bankia la que parece se llevará la parte del león. Y ya saben, supongo, que Bankia es la entidad creada por Cajas de Ahorros como Caja Madrid, Bancaja y otras de menor volumen, pero todas procedentes de autonomías gobernadas desde hace casi veinte años por el PP y a cuyo frente pusieron al señor Rato, ex ministro de economía de Aznar.

La abultada cifra de los sesenta y dos mil millones de euros -que podrían ser muchos más si se descubre que los bancos andan ocultando su cartera de riesgo, y al final lo que consideran activos son créditos incobrables a empresas vinculadas con el sector de la construcción que no pagarán jamás porque años hace que quebraron- podrían dar para mucho si se destinasen a rescatar a la ciudadanía en paro, a los jubilados, a los enfermos o a los inmigrantes. E incluso aportar ayudas a la gente que muere, literalmente, de hambre y sed en el Sahel.

Mas el Estado español no va a endeudarse para ayudar a nadie más que a los bancos, ni la UE o la Fürheresa Merkel, que viene a ser lo mismo, estaría dispuesta a facilitar tan astronómica cifra para esos asuntos. El dinero que circula en Europa es el dinero de los banqueros y los mercados. Mientras la ciudadanía europea no ponga pie en pared y diga que hasta aquí llegamos y que los bancos se vayan a la mierda, con perdón.

Los islandeses lo tuvieron clarísimo, con el lema de 'No debemos no pagamos' dejaron que los bancos se estrellaran, y aquí paz y después la gloria de entrar en una etapa de crecimiento que ya quisiéramos para nosotros. Pero para eso tendríamos que hacer como los islandeses, ponernos farrucos hasta que el actual gobierno dimitiera y encontrásemos un partido decidido a gobernar como quisiéramos los ciudadanos y no al servicio de los bancos o los mercados.

Y hay algo que esta escribidora espera que alguien le explique alguna vez -y si hay un avezado lector que quiera hacerlo se lo agradeceré con toda el alma- por qué no se puede dejar caer a un banco. Qué misterio hay en que un banco pringado de deudas y que no va a conseguir ser rentable en lustros tenga que ser 'rescatado' cuando a las empresas o a los ciudadanos con problemas económicos no nos rescata nadie.

Soy consciente de que los accionistas, hasta los pequeños, perderían su dinero. Si es que queda alguno en Bankia. Mas que apele el Gobierno -del PP, of course- a la capacidad de sacrificio con la que nos bombardea cada día a los sufridos ciudadanos para que se conformen los accionista a quedarse sin su dinero, de igual manera que la clase media se ha quedado sin derechos y sin trabajo.

Porque si hay que pedir sacrificios, mejor que se sacrifiquen los que hasta ahora han vivido como reyes o como banqueros, y no una ciudadanía que anda dando boqueadas, con la sanidad mermada, sin servicios sociales que la amparen y con cerca de seis millones de personas en el paro. Aunque una duda si realmente somos cerca de seis millones los parados, y si superan los miles las familias en las que todos sus miembros están en la misma situación.

Y es que  no se entiende cómo seis millones de personas sin ingresos, abocadas a no poder pagar el alquiler o la hipoteca y quedarse en la calle, sin apenas tener para subsistir, no estamos rodeando el Palacio de la Moncloa, armados con cacerolas o las vuvucelas esas con las que atruenan los sufridos oídos del personal los forofos de la selección española de fútbol, para exigirle al Gobierno -del PP, of course- que solucione los problemas de la ciudadanía en lugar de no hacer otra cosa que pensar en los bancos.

No me cansaré nunca de repetirlo: Si los islandeses fueron capaces de dar la vuelta a su situación, por qué hemos de resignarnos los españoles a ver nuestras vidas, nuestro futuro y nuestros derechos no ya hipotecados, sino anulados, para que los banqueros y los accionistas sigan siendo cada vez más ricos, y más poderosos.

Porque cuanto más dinero y poder tengan a costa nuestra, más convencidos estarán de que somos sus esclavos. Ya va siendo hora de que salgamos a la calle a algo más que a celebrar los triunfos de la selección de fútbol.



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