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Al PP se le atrofia el patriotismo en un descuido canario

Un día más, la economía abre las portadas de todos los diarios para contarnos las desdichas de la situación económica de este país de países. El Gobierno –del PP, of course-, que anunció antes de las elecciones que su victoria traería la estabilidad y la bonanza, se ve ahora cercado por el desprestigio.

En Europa, no gusta la política del Ejecutivo de Raxoi, los mercados no se fían de los bancos ni de la capacidad del Estado para devolver la deuda y el BCE no parece proclive a soltar dinero. Y si esto no fuera suficiente, ha saltado a la prensa una noticia que deja a los integrantes del PP con el culet al aire, porque pone de manifiesto que a ese partido lo único que le interesó siempre fue llegar a La Moncloa como fuera, y con un comportamiento que hace que les caiga como un guante aquella definición que del PP hizo el presidente Zapatero, quien calificó a los populares de ‘patriotas de hojalata’. 

Recuerden que cuando gobernaba Aznar plantó una descomunal bandera española en la Plaza de Colón, en pleno el centro de Madrid, para hacer alarde de su ‘patriotismo’, a pesar de que debía saber ya por entonces que esa bandera le despierta a la gente de izquierdas connotaciones muy desagradables por haber sido utilizada hasta la saciedad durante la dictadura criminal de Franco, logrando a base del uso y abuso de la enseña el inefable Aznar y sus secuaces que cada día se vean más banderas republicanas en este país.

Y además resulta, o miren por donde, se ha descubierto que esos alardes de patrioterismo, o de patriotismo de hojalata, no son más que peplas destinadas a mantener enardecidos a sus votantes de extrema derecha, porque en realidad este país le importa una higa al PP si no es para estar en el poder y actuar, como hizo siempre la derecha, como los amos del cortijo, despreciando en absoluto los derechos y el bienestar de sus ciudadanos.

Seguro que a estas alturas del posteo se estarán preguntado a qué vienen estas estimaciones, cuando la prima de riesgo anda por alturas estratosféricas, no, sino por otra galaxia, y la intervención de la UE se cierne sobre España como una de esas nubes negras de primavera que descargan granizo como pelotas de pimpón, el asunto de Bankia sigue sin resolver y el Presidente del Consejo del Poder Judicial, sin dimitir.

Pero hay una razón que explica mis consideraciones que tal vez sea solo una anécdota, pero una anécdota que deja clara la calaña del PP y sus argucias para hacerse con el poder por cualquier medio, engañando a los electores cuando es preciso, como hicieron en las elecciones de 2011. Aunque no sea cosa de ponerse ahora a relatar todas las mentiras y promesas que mantuvieron durante la campaña electoral que, tras ganar las elecciones, se convirtieron en el donde dije digo, digo Diego, podemos analizar la muy didáctica ‘anécdota’ parlamentaria.

 Durante los discursos de posicionamiento de voto en el debate de la reforma del sistema financiero, la diputada de Coalición Canaria, Ana Oramas, sin duda en uno de esos recalentones usuales en la oratoria, sobre todo cuando quien hace el uso no es orador, se refirió a unas negociaciones con el entonces partido de la oposición,  negociaciones que dejan con el culo al aire al Gobierno –del PP, of course-, a Raxoi, a su ministro Montoro y, a lo que iba precisamente, al patrioterismo que los caracteriza a todos ellos.

 Ahora que se habla de intervención de la UE –nunca, ni durante tantos días, estuvo la prima de riesgo tan alta-, o del rescate europeo por la mala situación de las finanzas españolas y por la torpeza del Gobierno –del PP, of course-, y el Ejecutivo de Raxoi anda sin que le llegue la camisa al cuello por aquello del desprestigio que para el propio Raxoi y para todo su gabinete supondría esa intervención, hemos sabido, gracias a la citada Ana Oramas, que el PP estuvo dispuesto a que este país fuera intervenido por la UE cuando gobernaba Zapatero. Según la diputada de CC, el ahora ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro le dijo: ‘Que caiga España, que ya la levantaremos nosotros’.

Este relato, introducido ahora en el discurso de Oramas sin duda para tratar de justificar su apoyo a la reforma del sistema financiero, o quizá para darle una puñalada trapera a sus socios de gobierno en las islas Canarias, a saber por qué rencores, destapó las palabras de Montoro de un pasado reciente, al sacar a la luz que el PP había presionado a su grupo para que votara en contra de los recortes que finalmente el Ejecutivo de Zapatero tuvo que aplicar mediante decreto-ley en 2010, cuando la UE impuso que se llevaran a cabo con el chantaje de la intervención, lo que le costó una huelga general al expresidente. Con esta revelación de Orama, el PP queda con las vergüenzas al aire, y su ética y su prestigio, si es que hay, hechos unos zorros. 

Esta escribidora se pregunta qué habrían pensado muchos de los que votaron al PP de haber conocido una anécdota que la diputada Oramas debió desvelar en su momento, en lugar de cuando el PP gobierna con una mayoría absoluta que no hubiera obtenido de conocerse su ‘patriotismo de hojalata’, su cinismo, su falta de ética, de vergüenza y su ansia de llegar al poder a toda costa para de poder meter la zarpa en los derechos de los ciudadanos, en las libertades públicas y en la banca.

La anécdota –que es mucho más que una anécdota, por cuanto pone de manifiesto que el PP antepone sus propios intereses a los del país al que tanto fanfarronea amar-, y que CC debió haber dado a conocer en su momento, no ahora como justificación de su propia actuación, desvela lo poco que importan al PP los intereses de los ciudadanos, la buena marcha del país o su economía. Con la revelación de Oramas queda ‘más cierto que la luz del mediodía’, aquella que guíaba a San Juan hacía el Amado, que el PP es tan democrático y desinteresado como yo devota de la virgen de Lourdes, entre el resto de advocaciones de un ser que se va apareciendo según conviene a los que se las manejan con los milagritos.

Provoca indignación conocer las palabras de Cristóbal Montoro, ese señor siempre mohíno y aun mal encarado en la oposición, pero que ahora sonríe siempre a pesar de la que está cayendo, pero también causa un punto de regocijo ver a los patriotas de hojalata con el culo al aire. A partir de ahora a ver, si ustedes siguen insistiendo en el discurso del patrioterismo barato, no les arriendo las ganancias, sino otra gran pitada, doña Aguirre.

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