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Prima de riesgo por las nubes: No es por Bankia, es por los pitos


Me había hecho el firme propósito de aparcar hoy los asuntos económicos, de no hablar de Bankia, porque cuanto rodea el asunto produce urticaria en el sistema nervioso. Mas por mucho que una se haga promesas a sí misma de buenos propósitos, no hay manera de que los demás nos permitan cumplirlos.

Porque una de las noticias que asalta desde los medios, con titulares que se asemejan a uno de esos bichos del cine de terror que se lanza con escalofriante crueldad contra el bueno de la película, leo que un pajaruelo, por llamarlo de alguna manera, ex directivo del Banco Financiero y de Ahorros, matriz de Bankia, cobrará la escandalosa cifra de catorce millones de euros al abandonar la entidad.

Este pájaro del que hablo fue el principal ejecutivo del Banco de València, segundo, tras el ex presidente de la Generalitat Valencià, José Luis Olivas, otra de las entidades intervenidas que formó parte de la ruinosa Bankia, respecto a la cual ayer se supo que perdió más de tres mil millones de euros en 2011, aunque el señor Rato afirmó que había habido beneficios de más de tres millones de euros. Cosas de Rato o cosas Bankia o cosas de vayan a saber, de cualquier trilero financiero, bandolero con corbata o bucanero de las acciones preferentes (?).

Todo dentro de la opacidad, como manda Dios, porque el PP sigue negándose a que haya una Comisión de Investigación que deje definitivamente claras cuáles fueron las causas del desaguisado financiero de ese conglomerado de entidades que tantos derechos, educación, salud y atención a los más débiles  nos está costando a los ciudadanos. Y como el asunto de Bankia es opaco, incierto y muy costoso, parece que el culebrón bancario que es dicha entidad, gestionada por amigos del PP, está siendo una rémora para que la economía de este país arranque de una vez.

 Quizá existe algún mal pensado que cree que la prima de riesgo, que sobrepasa ya los quinientos puntos, se debe a que esos mercados siniestros y sin rostro que miden el grado de confianza o de desconfianza en la economía de un país pudiera ser la consecuencia del empecinamiento en la opacidad del Gobierno español –del PP, of course- en no poner luz y taquígrafos sobre lo que sucedió para que el cuarto banco español se vea hundido en la miseria o, mejor, parezca una sentina.

Pero qué va. La culpa de que la prima de riesgo haya alcanzado cotas que, de estar gobernando Zapatero, estaría provocando que el PP se amotinara y sacara a sus huestes a la calle para llamarlo traidor, además de ineficaz y torpe, y que pidiera, no solo ya su dimisión, sino que fuera juzgado sumarísimamente por traidor a la patria, la tiene, pásmense, la pitada que los vascos y los catalanes le dedicaron al príncipe Felipe y al himno nacional.

No he enloquecido, lo que con toda lógica deben estar pensando al leer semejante barbaridad, porque yo no soy la madre de tan deforme criatura, sino el ministro de Asuntos Exteriores, García Margallo, el que iba a tomar Gibraltar con viento de Levante, tal como Trillo tomó el islote de Perejil, pero que al final, terminó por largarse a Londres con las orejas gachas a pedirle al responsable del Foreign Office, William Hague, árnica para los pescadores que faenan en gibraltareñas aguas.

Esas declaraciones, que no pueden dejar de causar estupor en cualquiera que esté en sus cabales, las ha realizado el jefe de la diplomacia española en una entrevista en Telecinco. “No diré que hay una relación exacta entre la prima de riesgo y los pitidos al himno, pero experimentar una debilidad en la nación es algo que los mercados huelen”, dijo el señor García Margallo, que no solo se quedó tan ancho, sino que debió de sentirse satisfechísimo de su conclusión, en tanto que aun añadió que “lo sucedido antes de la final de Copa del Rey fue un autentico disparate”. Un disparate que además muerde el corazón y hiere el alma, considerando que él se siente “muy español y me duele mucho. Yo juré bandera al día siguiente”. Virgen del Amor Hermoso, que diría una tía abuela de mi vecina que se metió monja precisamente por este tipo de cosa.


Señor García Margallo, así se hace patria, besando un trapo con franjas de color mientras la ciudadanía del país de cuyo gobierno forma usted parte las está pasando canutas. Ustedes, extraños especímenes del Gobierno –del PP, of course- cuando hablan de Ejpaña no lo hacen para referirse al conjunto de sus ciudadanos, sino a un concepto abstracto al que habría que rendir pleitesía y sacrificios, mientras por la puerta de atrás cierta gente de su partido mantiene conversaciones `pragmáticas` de las que renegaría el Buscón. Así que ese ente abstracto que invocan tiene todo el aspecto de ser una diosa metafísica devoradora de derechos, de justicia y de libertad, por lo que no representa al conjunto de quienes poblamos este país de países y a nuestras necesidades, siendo la que más nos acucia en este momento es conocer la verdad y que los jueces actúen como tales.

Siguiendo la línea argumental de García Margallo, se le podría responder que la culpa de que la prima de riesgo ande por las nubes, si no es por culpa del disparate financiero de Bankia, ni por la nula confianza que tiene que inspirar un presidente de Gobierno –del PP, of course- que cada día dice una cosa y su contraria, podría ser la consecuencia del lamentable espectáculo que está dando el Presidente del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Dívar, quien ni da cuenta de sus estrafalarios viajes, en los que para ir a Oviedo rodea por Puerto Banús, ni presenta la dimisión por más que se la pidan con insistencia colectivos de jueces, miles de ciudadanos o miembros de su propio Consejo.
 O quizá la culpa de que la prima de riesgo ande por las nubes la tenga el ministro de Medio Ambiente, todo él dispuesto a acabar con lo poquito de costa virgen que nos queda o con la fauna protegida, ya que el insensible tarugo que fue siempre el ministro Arias Cañete ha decidido autorizar la caza en reservas naturales en las que se crían especies en peligro de extinción, como los linces. Todo sea por el dinero que hace falta por camiones para entregárselo a los bancos. Y ya estamos aprendiendo que, junto con los linces, si es para los bancos, pues cuanto se ponga a tiro, incluidos nosotros mismos, los ciudadanos.

 De modo, que si la prima de riesgo sube por la imagen que se da de un país, que se lo hagan mirar los señores del Gobierno –del PP, of course-, porque si consideran que una ya reiterada pitada es la causa de la subida, ¿no habría de serlo aún más un jefe del Estado, el rey, esperpéntico en sus aficiones etílico-cinegéticas, una Justicia que actúa como la Inquisición al juzgar a poetas como Javier Krahe por delito de blasfemia, que un miembro de la Casa Real ‘retire’ millones de euros de las arcas públicas para guardárselas en el bolsillo, que ese gobierno que tanto dice cuidar la imagen esté decidido a convertir la televisión pública de todos en su particular boletín de noticias afines al partido que lo sustenta, o que el ministro de Educación -Cultura y Deporte-, pero no solo, pretenda hacer ley de lo que le mandan sus obispos?

Si tanto preocupa la imagen del país, que esta pueda influir en la prima de riesgo, más le valdría al actual Gobierno –del PP, of course- dejar de actuar como si este nuestro fuera una aquellas extintas repúblicas bananeras o la Ejpaña de Franco de charanga y pandereta, cerrado y sacristía que tanto le gusta a lo más obtuso y ágrafo de la derecha.

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